Maldita inflación: las fórmulas de los que la curaron
Economía

Maldita inflación: las fórmulas de los que la curaron

En un contexto global en el que la suba sostenida de precios parece ser una epidemia controlada, la Argentina surge como una de las excepciones y se ubica en los primeros puestos del ránking inflacionario mundial.

Por Manuel Torino 14 de Febrero 2014




"La inflación es como la tuberculosis; ya nadie se enferma de eso en el mundo". La metáfora sirve para ilustrar un dato evidente: que la mayoría de los países encontró el remedio para que la suba de precios no se convierta en una epidemia económica. Lamentablemente, el paralelismo -muy escuchado entre economistas por estos días- está lejos de ser exacto: el reporte anual de la Organización Mundial de la Salud marca que, a pesar de los avances en la prevención y de la efectividad de los tratamientos disponibles, unas 1.400.000 personas murieron de tuberculosis en 2012. Y, de la misma forma, todavía hay países que sufren el flagelo de la alta inflación. ¿Quiénes? Sudán del Sur, con una tasa del 74%, encabeza el ránking inflacionario global. Bielorrusia, con 65%, y Sudán, con 45% completan el podio. El PBI de estas tres naciones sumadas apenas representa apenas una cuarta parte del siguiente en la lista: la Argentina.

En América latina lo de la Argentina es especialmente excepcional. Con una inflación del 25% según las estimaciones privadas difundidas por el IPC Congreso, el país quedó segundo detrás de Venezuela cuya alza de precios fue del 56% anual en 2013.
"La inflación es un fenómeno del pasado", abre el juego Diego Giacomini, economista jefe de la consultora E&R. Y se explaya: "El mundo ha aprendido y tomado en cuenta las lecciones concluyentes de la teoría económica y la evidencia empírica mundial: emitir dinero a un ritmo muy superior al crecimiento de la economía y financiar déficits fiscales con emisión monetaria en forma sostenida generan alta inflación”. 

Por su parte, Alberto Cavallo, hijo del ex ministro de Economía e investigador de los procesos inflacionarios latinoamericanos en el MIT de EEUU, remarca desde Boston que “las condiciones externas han sido similares en muchos países latinoamericanos, pero las políticas económicas de países como Argentina y Venezuela son muy diferentes a las de países como Chile o Brasil”. Además, en diálogo exclusivo con Aperturacom, Cavallo critica que tanto el gobierno de Cristina Kirchner como el del fallecido Hugo Chávez se “enfocaron en expandir el consumo y el gasto público, que traen grandes beneficios al gobierno en términos de votos, pero no sirven para mejorar la capacidad productiva y el crecimiento a largo plazo”.

Mientras los vecinos de la región parecen haber encontrado la fórmula para controlar el flagelo de la inflación, desde el Gobierno siguen ensayando pócimas para controlar la suba sostenida de precios que en enero fue del 3,7% según el último índice del Indec.

Buenos vecinos
La tendencia hacia una inflación baja es global pero no hay que viajar mucho para encontrar casos exitosos a la hora de controlar la suba de precios. El de Chile es uno de los más emblemáticos: parte de lo que se conoce como el segundo milagro económico chileno en la década de 90 fue haber bajado la inflación galopante que los trasandinos heredaron del dictador Augusto Pinochet. Entre 1991 y 1994, logró bajar la tasa de inflación del 30% al 12%. Para 1999, ya era del 2%. ¿Cómo lo hicieron? Para la economista chilena Cecilia Cifuentes, de Libertad y Desarrollo, uno de los principales think tanks del otro lado de la Cordillera, la reducción se explica por tres factores: instituciones, política monetaria y algo de suerte. “En Chile el Banco Central dejó de ser un instrumento de la política económica del Gobierno. La política monetaria fue bastante restrictiva, especialmente al inicio, con el establecimiento de metas de inflación exigentes que se fueron cumpliendo, y que fueron generando credibilidad”, sostiene Cifuentes desde Santiago, mientras que atribuye al azar el derrumbe del precio del petróleo en los noventa, lo cual contribuyó a una baja paulatina.

Una reforma fiscal progresiva y la capacidad de los sucesivos gobiernos de acordar los aumentos salariales en una mesa tripartita con sindicatos y empresarios también aportaron para que hoy las expectativas de inflación chilena oscilen entre el 2% y el 4% .

Alegría brasilera
Brasil, luego del Plan Real que a principios de los ‘90 puso fin a la hiperinflación crónica que sufría el gigante verdeamarelho, también apostó por un esquema de metas de inflación para el nuevo siglo. Así lo explica Dante Sica, director de Abeceb.com y conocedor de la economía brasileña. “Para darle consistencia a este esquema de política monetaria basado en metas de inflación, las políticas cambiaria y fiscal también se ajustaron, permitiendo, en el primer caso, la flotación de la moneda brasilera versus el dólar y definiendo, en el segundo caso, una meta de superávit fiscal primario que evitara la dominancia fiscal”, explica el ex secretario de Industria. Y agrega: “Como resultado, desde 2005, la inflación del país vecino se ubica dentro de un margen de dos puntos porcentuales de la meta oficial de 4,5%”.

Pero no todo es alegría para un Brasil que busca retomar la senda del crecimiento. La expansión económica de la potencia sudamericana en los últimos años trajo aparejada una aceleración en los precios que atenta contra su competitividad. Con una batería de estímulos que incluyó la eliminación de impuestos y la apertura al capital privado, su presidenta, Dilma Rousseff, se comprometió a mantener la inflación bajo control.Al respecto, Sica agrega que “el Banco Central brasileño dejó entrever que no se sentía cómodo con el actual nivel de inflación y que no dudará en actuar de ser necesario. Lo que sugiere que la puerta está abierta para una suba de la tasa desde su actual nivel mínimo histórico”.

edwin kicillof indecEquipo. En conferencia de prensa, dieron a conocer el nuevo Índice de precios. Foto: Dyn.

En tanto, la reacción del presidente José Mujica por el alza de precios en Uruguay indica que cuando se trata de inflación, el tamaño de la economía no importa. “Vamos a acudir a todos los recursos disponibles para combatirla. No hacerlo es perjudicar a los más débiles", enfatizó Pepe ante proyecciones independientes que prevén una tasa del 8% para 2013. Uruguay bajó su inflación anual del 7% al 6% en 2012.

Por su parte, Paraguay, a pesar de sus vaivenes económicos y de su fuerte dependencia de la soja, ha mantenido un manejo prolijo de la inflación en la última década. No superó los dos dígitos en los últimos cinco años, a pesar de las presiones devaluatorias del sector agroexportador. El año pasado, la economía guaraní registró una inflación de 4%, un punto porcentual por debajo del 2011. Desde Asunción, Roberto Codas, economista de la consultora First, opina que “la gestión monetaria del Banco Central del Paraguay es el mecanismo principal de administración del nivel inflacionario, incluyendo la nivelación del intercambio dólar-guarani, factor clave en una economía como la paraguaya: pequeña, orientada a la exportación y con un nivel elevado de reexportación de bienes importados”.

Patria Grande
Exceptuando a la Argentina y a Venezuela, un recorrido por la región permite ver que, a pesar de las diferencias ideológicas entre los mandatarios de cada país, la preocupación por mantener la inflación baja es un punto común. Por ejemplo, en Perú el populista Ollanta Humala logró desacelerar la suba de precios casi a la mitad en 2012. Un logro similar se anotó el liberal Juan Manuel Santos en Colombia, al bajar su índice del 4% al 2%.“Todos en la región ponen a la inflación como un objetivo específico de política económica, en tanto que en Argentina el aumento del nivel general de precios es un comportamiento residual de otras decisiones de la política económica”, agregan desde la consultora E&R. Incluso la atribulada Venezuela, suerte de espejo para la Argentina en lo que a política económica se refiere, ha conseguido una importante desaceleración en sus precios. Según datos del Banco Central de Venezuela, el país bolivariano cerró el 2012 con una inflación del 19,9%. Para el gobierno que ahora lidera Nicolás Maduro, la tendencia decreciente está asociada “a la acción coordinada de distintos organismos públicos para impulsar la oferta interna y crear condiciones para la ampliación de la capacidad productiva de la economía, especialmente en el sector agroalimentario”. Sin embargo, Venezuela ya suma 26 años consecutivos con indicadores de dos dígitos.

Cualquier similitud entre el país caribeño y estas latitudes, no es pura coincidencia. “Ambos son países con políticas fiscales permanentes y desmedidamente expansivas. Se la usa para estimular el consumo doméstico y la demanda agregada, desalentando el ahorro interno. Sin ahorro interno no hay financiamiento doméstico para la inversión. Y además son países que no tienen acceso al mercado financiero internacional”, compara Diego Giacomini. Y agrega: “En este marco se generan déficits fiscales que son financiados con emisión monetaria, lo cual acelera la inflación y desalienta aún más el ahorro doméstico, que se direcciona hacia un mercado cambiario intervenido, alimentando la cotización del dólar paralelo, lo cual genera un círculo vicioso de más inflación”.
Lecciones para tener en cuenta en un mundo de inflación en baja.  



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