Los cinco temas calientes de la economía que deberá resolver Macri
Economía

Los cinco temas calientes de la economía que deberá resolver Macri

Desde el Indec hasta el gasto público, cuáles son los principales frentes en los que deberá dar batalla el flamante presidente.  23 de Noviembre 2015

Con la euforia del triunfo como un recuerdo y las ansias por ganar ya consumadas, Mauricio Macri, flamante presidente, tendrá en su escritorio un listado de temas a resolver que, para muchos, representan verdaderos fierros calientes.

La lista es larga pero, desde los ciudadanos hasta los empresarios, aguardan por medidas que solucionen situaciones de fondo.

INDEC

Desde su intervención durante el kirchnerismo, el organismo fue eje de críticas y su credibilidad quedó en jaque. La medición del índice de costo de vida fue puesta en duda y las consultoras privadas –a través del Índice Congreso- pasaron a ser vistas como referentes por empresas y ciudadanos.

En medio de esa crisis, el Fondo Monetario Internacional (FMI) se ofreció a revisar la metodología empleada por el organismo aunque, tras su evaluación, informó que "algunas medidas específicas requeridas para fines de febrero de 2015 aún no habían sido implementadas por completo". 

Las críticas finales contra el organismo llegaron cuando, a principios de año, el ministro de Economía Axel Kicillof aseguró que “no se sabe el número de pobres” y afirmó que es “bastante estigmatizante”.

DÓLAR, CEPO Y RESERVAS

Tres temas que hacen referencia a un mismo problema: el faltante de divisas en el mercado. Durante su campaña, Macri habló de la llegada de inversiones si era electo presidente. Pero hasta que se concreten, deberá afrontar la merma de las reservas del Banco Central (BCRA). Un dato a tener en cuenta: hace tres días, las reservas internacionales cayeron el viernes en US$ 43 millones y se ubicaron en un nivel provisorio de 25.833 millones, el más bajo desde el 5 de julio de 2006.

Mientras tanto, Alejandro Vanoli, presidente del BCRA, es cuestionado por la venta de dólares a futuro, situación que motivó un allanamiento en la mesa de operaciones de la entidad.

En la misma línea se encuentran el cepo al dólar. El flamante presidente prometió liberar al mercado de la barrera para adquirir divisas libremente, aunque su implementación, según sus propios asesores, llevará tiempo.

La medida, tomada en octubre de 2011, prohibió a los argentinos la compra de divisas. Luego, con el paso del tiempo se flexibilizó y se permitió la compra de dólar para el ahorro, aunque con un recargo por retirar el dinero del banco y con montos limitados de adquisición.

A su vez, el dólar blue hizo de las suyas. En 2011, cotizaba a $ 4,11. Con la llegada del cepo, su cotización explotó. Hoy está $ 15,07.

 

 

GASTO PÚBLICO

“La ciencia de la escasez”. Una de las definiciones más conocidas sobre qué es la economía pondrá a prueba a Macri, quien tendrá la responsabilidad de rever el gasto público.

De acuerdo con el Instituto para el Desarrollo Social Argentino (Idesa), el déficit fiscal ascendió, durante el primer semestre de 2015, a 4,2 por ciento del producto bruto interno. El organismo resalta que, si no se llegara a tener en cuenta como ingresos las transferencias del Banco Central y otras entidades estatales, la cifra aumenta a 6,2 por ciento. En ese sentido, para Idesa, el gasto público tuvo un crecimiento del 39 por ciento interanual.

Las jubilaciones, los salarios públicos y los subsidios sociales representan el 17 por ciento del PBI. Sin embargo, lejos de los puntos sociales, otros temas entrarán en juego, como el gasto en Fútbol Para Todos, que sólo en 2014 costó US$ 150 millones.

FONDOS BUITRE

Casi 15 años atrás, en 2001, el gobierno de De la Rúa provocó el mayor default del mundo, cuando decidió que la Argentina entraría en cesación de pagos de la deuda externa. Dos años después, en 2003, Néstor Kirchner asumió como presidente. Durante su mandato y el primero de Cristina Fernández, el país logró reestructurar cerca del 93 por ciento de la adeudado a través de dos canjes de deuda, uno en 2005 y otro en 2010. El otro 7 por ciento, sin embargo, no fue tan fácil de convencer.

Los fondos de inversión que no acordaron con la Argentina, conocidos como holdouts o “fondos buitre”, demandaron al país ante la justicia de los Estados Unidos. En 2012, un juez de Nueva York llamado Thomas Griesa decidió darles la razón, impidiendo así que se continuará con los pagos de la deuda argentina hasta que no se pagara también a los fondos demandantes. ¿Por qué la denuncia fue grave? Porque si la Argentina decidiera pagar los U$S 1500 millones que los buitres reclaman, todos los otros holdouts que no iniciaron una acción judicial podrían reclamar lo mismo, llevando la cuenta a más de U$S 20 mil millones.

Cristina decidió no acatar el fallo de Griesa y llevar al país a una nueva declaración de default a mediados de 2014. Desde entonces, la Argentina quedó sin acceso al financiamiento externo. Como el ex candidato Daniel Scioli, el presidente electo Mauricio Macri anunció que negociaría con los fondos buitre para recuperar la confianza externa.

SUBSIDIOS

Carlos Melconian, referente económico del frente Cambiemos, ya lo había anunciado en un informe realizado por su consultora incluso antes de que Mauricio Macri fuera electo. Para eliminar el déficit fiscal, las tarifas de los servicios públicos deberían subir hasta cinco veces. Además del gasto público, luz, gas y transporte están entre los servicios que recibieron fondos millonarios del gobierno kirchnerista para mantener las tarifas estables.

Los subsidios a la energía y el transporte, gasto que hoy representa el 4 por ciento del PBI, llevó a que las facturas de gas y electricidad fueron una de las más bajas a nivel mundial. Para el 2016, el presupuesto dedicado a sostener los precios de los servicios públicos será menor.

El gobierno de Macri dispondrá de $ 179 mil millones para cubrir la totalidad de subsidios, reduciendo el mosto destinado en este sentido en un 4,8 por ciento con respecto a las cifras vigentes. El sector energético y Aerolíneas Argentinas recibirán un 20 y un 15,7 por ciento menos, respectivamente. El transporte, sin embargo, tendrá un 24 por ciento más de fondos disponibles, lo que llevará su partida a la suma de $ 48.670 millones. Así, el presupuesto autorizado está muy lejos de los anuncios del presidente electo durante su campaña, cuando había asegurado que energía y transporte serían los primeros sectores en sufrir una reducción progresía de los subsidios.



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