Los 10 grandes
Economía

Los 10 grandes "enemigos" del kirchnerismo tras una década en el poder

Desde los vicepresidentes hasta los empresarios, el Gobierno siempre contó con un rival de turno. Un repaso por sus principales contrincantes.  17 de Octubre 2014

Informe: Esteban Lafuente y Joaquín Garau.
 

Campo. El kircherismo convivió con el boom de la soja. La disparada en los precios internacionales, hoy en baja, y el crecimiento en el área cultivada convirtieron a la exportación de este poroto, retenciones mediante, en una gran fuente de ingreso de divisas para el fisco. Y fue justamente un intento de modificar el esquema de las alícuota por derechos de exportación, en 2008, el foco que disparó el conflicto. De un lado, paro de productores agropecuarios, cortes de ruta y marchas en varios puntos del país, acompañando a la flamante Mesa de Enlace, y del otro, movilizaciones, discursos y acusaciones por desabastecimiento. Aquella disputa por las ‘Retenciones móviles’ concluyó con el voto ‘No Positivo’ de Julio Cobos en el Senado, y así se ganaron su otro gran enemigo. 

Clarín. La relación Clarín-kirchnerismo es la historia de dos grandes amigos que, después de unos cuantos años, se declararon la guerra. Porque desde su llegada al poder, en 2003, Néstor Kirchner ubicó al ‘Gran diario argentino’ entre sus medios preferidos y mantenía con su CEO Héctor Magnetto un fluido diálogo. El 20 de mayo de 2005, el ex presidente benefició a Clarín y otros grupos mediáticos con un decreto que suspendió por diez años el conteo de duración de las licencias de radiodifusión, que obtenían, de hecho, 10 años más de extensión. Pero el símbolo de esta unión fue la autorización de la fusión entre Multicanal y Cablevisión, avalada por Kirchner mediante una resolución de la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia (CNCD) el 7 de diciembre de 2007, tres antes de dejar la presidencia. Pero todo tiene un final, todo termina, y la relación armoniosa entre Clarín y el kirchnerismo se quebró en 2008, luego del conflicto con el campo. La cobertura de los diferentes medios del grupo aquellos días disgustó al Gobierno, que dio un giro en su postura y convirtió a Clarín en el blanco principal de sus disparos. ‘Clarín Miente’ fue un lema repetido del kirchnerismo desde entonces. La sanción de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, y la consecuente batalla por la adecuación del Grupo, marcó un nuevo capítulo de esta batalla que aún está lejos de su final.

Daniel Scioli. Fue vicepresidente en la fórmula junto a Néstor Kirchner entre 2003 y 2007, luego llegó a la gobernación de la Provincia de Buenos Aires de la mano del Frente para la Victoria y hasta sumó su nombre a las candidaturas testimoniales en 2009, pero nunca gozó de la simpatía del kirchnerismo, que pese a la inminencia de las elecciones se rehúsa a encumbrar al secretario de Turismo de Menem como sucesor. En junio de 2014, esta puja tuvo un momento caliente, durante una huelga de los empleados de la empresa Gestamp, en Escobar. "No se puede estar únicamente para la sonrisa, muchas veces también se tiene que estar para la responsabilidad. Les pido que se hagan cargo del problema  y lo resuelvan. Es lindo sonreír siempre y decir a todo que sí, pero cuando decís a todo que sí, llega un momento en que tenés que decir a todo que no porque te quedás sin nada para hacer frente a las obligaciones que tenés”, declaró Cristina Kirchner en un discurso teledirigido a las autoridades de la provincia de Buenos Aires.

Mauricio Macri. En la escena política, es el adversario preferido por el kirchnerismo. El hijo de Franco Macri y líder del Pro fue blanco de frecuentes críticas y chicanas desde que asumió, en 2005, como jefe de Gobierno de la ciudad de Buenos Aires, en discursos y actos políticos. En 2012, además, Presidencia de la Nación lanzó un spot en la tanda de varios partidos de Fútbol para Todos, que acusaba a Macri de no hacerse cargo de los subterráneos de la ciudad y lo criticaba por el aumento de las tarifas. El manejo de la policía también fue otro foco de conflicto. El traspaso de los fondos, la creación de la Policía Metropolitana y la presencia de la Federal en los subtes o en 14 barrios porteños estuvieron en medio de la polémica.

Julio Cobos. Al igual que con Daniel Scioli, la relación de Cristina con su vicepresidente durante su primer mandato no fue la mejor. El voto “no positivo” en contra de la Resolución 125 disparó una pelea que no tuvo retorno. Desde ese momento, Cristina y Cobos mantuvieron una relación distante y, el radical K, se volvió chivo expiatorio hasta que finalizó su mandato.

Martín Redrado. Cuando Cristina anunció que pagaría deuda externa con reservas del Banco Central, el presidente de la entidad se opuso a tal medida y tampoco quiso firmar su renuncia. Según sostenía Redrado, sólo el Congreso podía dar luz verde al uso de reservas para tal fin. "Redrado ha asumido posiciones que no tienen que ver con la política económica del Gobierno: en este país las decisiones las toma la presidenta, no el presidente del Banco Central", disparó Aníbal Fernández, en aquél momento jefe de Gabinete. Tras casi un mes y medio de conflicto, Redrado renunció al Banco Central.

Jorge Bergoglio. La historia del sacerdote más famoso de la Argentina incluye una etapa de tirantez con los Kirchner. En 2007, Néstor Kirchner lo calificó como “el jefe de la oposición”. Como Arzobispo de Buenos Aires, Bergoglio encabezó la oposición a la sanción del Matrimonio Igualitario, y Cristina Kirchner lo criticó por aquella postura. Cuando fue designado Papa, el kirchnerismo inició una campaña contra la figura de Bergoglio, acusándolo de tener vínculos con la última dictadura, con una célebre foto en la que se lo presentaba dándole la comunión a Jorge Videla (una historia falsa), pero la posición se invirtió casi de inmediato. Hoy, la figura de Francisco es elogiada recurrentemente por Cristina Kirchner, quien lo visitó en un par de ocasiones, con intercambio de regalos incluido, y fue recientemente invitada por el jefe del Vaticano a un almuerzo.

Paolo Rocca. Es el nieto de Agostino Rocca, fundador de Techint, y actual número uno de la compañía. En su figura se condensa la ambivalencia que caracterizó al kirchnerismo con el empresariado. En 2007, el Gobierno vinculó a la firma con el presunto caso de corrupción que involucró a la compañía Skanska, mediante una solicitada firmada por el ENARGAS. La estatización de Sidor, empresa del grupo en Venezuela, por parte de Hugo Chávez, en 2008, fue otro momento ríspido de Rocca con el matrimonio Kirchner. Otro momento de tensión se produjo en 2012, cuando en el medio de disputas por la competitividad de la industria, el tipo de cambio y la inversión industrial en el país, el entonces viceministro de Economía, Axel Kicillof, visitó el programa oficialista 678 y disparó: “Habría que bajar el precio de la chapa y fundir al señor Paolo Rocca”.

Juan José Aranguren. En un solo día, el Gobierno dejó que el dólar oficial trepara 24 centavos, hasta ubicarse en $ 7,14. Al día siguiente, la explicación de la devaluación tuvo a su enemigo de turno. El señalado fue Juan José Aranguren, presidente de Shell, y quien recibió la primera crítica por parte de InfoNews, sitio del diario Tiempo Argentino. “Suba del dólar: un empresario opositor al gobierno armó la fuerte escalada de hoy”, tituló el sitio y apuntó, así, a Aranguren. Kicillof no dudó en sumarse al ataque: “Shell compró a un banco extranjero US$ 3,5 millones a un precio de $ 8,40, cuando la cotización ayer a las 12 estaba a $ 7,20. Esto es como si yo entro a una verdulería y el precio del tomate está a $ 12 pesos y digo que quiero comprar a $ 40, si no, no compro". La respuesta de Aranguren no tardó en llegar: "El Banco Central estaba al tanto de la operación".

Fondos Buitre. El Gobierno argentino esperaba que la Corte Suprema de los Estados Unidos tratara su caso con los holdouts. Al no lograrlo, el fallo del juez Thomas Griesa se debía cumplir y el Gobierno encontró a su nuevo enemigo: los fondos buitre. “Hacen terrorismo económico y financiero", disparó Cristina desde el atril de la ONU contra los holdouts. Y no fue la única vez que atacó, porque el juez Griesa también fue blanco de críticas. "Es una ingenuidad pensar que esto es obra únicamente de un juez senil", dijo la Presidenta, criticando a Griesa. 



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