Las oportunidades del sinceramiento (más allá del blanqueo)
Economía

Las oportunidades del sinceramiento (más allá del blanqueo)

Por Ariel Becher 12 de Septiembre 2016

El Régimen de Sinceramiento Fiscal creado por la ley 27.260 tiene como faceta más conocida el famoso “blanqueo”, que permite a los contribuyentes exteriorizar bienes no declarados a través del pago de un impuesto especial.

Sin embargo, el “régimen de sinceramiento” no se agota sólo en el blanqueo sino que contiene otras medidas que debidamente combinadas pueden derivar en excelentes oportunidades para que los contribuyentes se pongan al día dejando atrás diversas situaciones irregulares.

En particular, pequeñas compañías o “start-ups” – que decidieron en los últimos años comenzar nuevos negocios o lanzar emprendimientos con base local o internacional – se han enfrentado a situaciones límite, tales como una carga tributaria desmedida, distorsiones en la determinación de sus impuestos, restricciones cambiarias y aduaneras, entre varios obstáculos. Muchos de estos contribuyentes en el afán de sobrevivir decidieron recurrir a determinadas maniobras aún a costa de asumir ciertos riesgos.

Es para esos contribuyentes que el sinceramiento, y sus medidas adecuadamente combinadas, presentan una oportunidad de convertirse en empresas que actúen en el marco de la ley, con balances sanos, una situación fiscal regular y perspectivas de crecimiento futuro.

En primer lugar, la exteriorización de bienes no declarados (incluyendo cuentas bancarias, efectivo, inversiones, etc.) implica la liberación de los impuestos que se hubieran omitido ingresar y que tengan origen en los bienes exteriorizados, incluyendo la liberación de sanciones penales tributarias, cambiarias, aduaneras, etc. Para ello, se debe pagar un impuesto especial que varía entre el 0%, 5%, 10% ó 15% según el tipo de bien y la fecha de adhesión.

Adicionalmente, los beneficios de liberaciones de impuestos se extienden a bienes que los contribuyentes hubieran poseído con anterioridad, incluso los que no se mantenga en el patrimonio por haberse consumido. Este “tapón” fiscal permite a aquellos contribuyentes que adhieran al blanqueo declarando la totalidad de sus existencias, bloquear posibles reclamos fiscales por tenencias poseídas con anterioridad. Claramente una herramienta muy útil para “dejar el pasado atrás” para aquellos que ahora se decidan a hacer las cosas bien.

La ley también otorga este beneficio a contribuyentes cumplidores que hasta el 31 de octubre presenten una “declaración jurada de confirmación de datos”, por lo que el “tapón” o “bloqueo” también puede beneficiar a contribuyentes que tengan sus bienes debidamente declarados.

Por otra parte, la ley de sinceramiento contiene un título dedicado a la “moratoria”, un régimen de regularización excepcional de obligaciones tributarias, de la seguridad social y aduaneras. La misma permite regularizar las obligaciones al contado (con un 15% de descuento) o en convenientes planes de pago de hasta 60 ó 90 cuotas. La ventaja de la moratoria radica en la exención de multas y una significativa condonación de intereses, incluyéndose la liberación de multas o intereses por obligaciones que hayan sido cumplidas con anterioridad a la vigencia de la ley, entre otros beneficios.

Es así que numerosos contribuyentes podrán asimismo encontrar en la moratoria una forma de ponerse al día en cuestiones litigiosas o contingencias que estaban latentes y que podían amenazar la propia subsistencia de la empresa, como ser retenciones ingresadas fuera de término, falta de cumplimiento de normas de Precios de Transferencia, deudas en procesos de discusión administrativa o judicial, entre otras.

Otras modificaciones introducidas por la ley 27.260 incluyen la exención de Bienes Personales por tres años para contribuyentes cumplidores, la eliminación del impuesto del 10% a los dividendos, una reducción progresiva del impuesto sobre los bienes personales, la derogación del impuesto a la ganancia mínima presunta a partir de 2019 y precisiones sobre formas de calcular ciertas rentas de fuente extranjera para dar certidumbre a quienes acogiéndose al blanqueo incorporaran a su declaración inversiones en el exterior.

Sin dudas esta combinación de medidas hace a este “régimen de sinceramiento” una interesante oportunidad a las empresas para dejar el pasado atrás y convertirse en compañías sanas, actuando en un marco de legalidad y transparencia, atractivas para inversores y para el mundo de los negocios en general.



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