Las 10 claves para salir de la “sensación” del cepo cambiario
Economía

Las 10 claves para salir de la “sensación” del cepo cambiario

Pese a que la Presidenta sigue negando su existencia, la restricción que limita el acceso a la compra de dólares está próxima a cumplir dos años y mantiene un impacto determinante en la economía local. Los expertos analizan las opciones más convenientes para abrir el cerrojo verde: bajar la inflación, corregir subsidios y acceder a crédito, entre las principales.

Por Manuel Torino 18 de Octubre 2013




En realidad no hay ningún cepo. De ninguna manera”, afirmó sin titubear Cristina Fernández de Kirchner en el pasaje más resonante de la entrevista que le concedió la semana pasada al periodista Jorge Rial.

Ni el renovado tono afable que volvió a florecer en la Presidenta ni la polémica extensión del blanqueo de capitales, unos días después, pudieron desviar el foco de las críticas que cayeron sobre las declaraciones presidenciales y que volvieron a poner bajo la lupa el impacto del control de cambios sobre la economía local.

A continuación, economistas de distintas tendencias hacen un balance del cepo cambiario y analizan los escenarios y caminos posibles -con sus respectivos costos- para levantar la medida.

1. El reconocimiento La historia del cepo comenzó el 28 de octubre de 2011 con la comunicación 5239, del Banco Central, que creó el Programa de Consulta de Operaciones Cambiarias, mediante el cual la AFIP valida o no las solicitudes de compra de divisas. Desde entonces, una seguidilla de medidas oficiales estrecharon el flujo de la canilla verde. Hoy, a casi dos años de la instauración de los controles, el Gobierno no se movió un ápice en su relato. De aquél célebre “no ha cambiado nada de nada respecto a la posibilidad de comprar dólares. Todo aquel que pueda demostrar sus ingresos puede adquirirlos”, del por entonces ministro de Economía, Amado Boudou, pasando por las declaraciones presidenciales ante alumnos de Harvard, a la reciente entrevista con Rial, la negativa oficial es una constante.

Al respecto, los analistas coinciden en la necesidad de reconocer el problema para poder realizar un diagnóstico. En ese sentido, hay funcionarios que por lo bajo ya exponen sus discrepancias y algunos hasta las hacen públicas. “A título personal, algo hay que hacer con el dólar”, reconoció días atrás una de las espadas del oficialismo en el Congreso, el senador por Río Negro, Miguel Ángel Pichetto.

2. El diagnóstico A la hora de hacer un balance sobre el impacto del cepo cambiario en la economía a dos años de su implementación, los expertos señalan que los resultados están lejos de ser los deseados. “El balance es negativo porque el cepo no logró revertir la caída de reservas, ni en 2012 y menos aún este año, pero sí generó efectos negativos en toda la economía”, abre el juego Lorenzo Sigaut Gravina, economista jefe de Ecolatina, quien enumera la menor actividad, la inflación, la creciente brecha cambiaria, entre los efectos de las restricciones.

Por su parte, el presidente del Banco Ciudad y candidato a diputado por el PRO, Federico Sturzenegger, sostiene: "Desde que se impuso el cepo cambiario la economía argentina virtualmente se paralizó. Se pararon las inversiones, la creación de empleo y las exportaciones”, dice. Y agrega: “El cepo dio origen al dólar blue, y la brecha generó demasiado ruido para el mercado inmobiliario que también se paralizó. La gente perdió un clásico refugio contra la inflación y la gran mayoría vio mermar sus ahorros desde que se impuso el cepo".

Desde el IAE, su director de Economía, Eduardo Fracchia, explica que “el objetivo central del cepo fue evitar más fuga de divisas, que fue de 20.000 millones de dólares en 2011, y parar el descenso de la reservas. A pesar del viento de cola, las reservas cayeron mucho y se aproximan a valores peligrosos para una corrida cambiaria si esto se proyecta a 2015 y no cambia la orientación de la política", advierte. Al respecto, los expertos no desconocen que el cepo fue exitoso para frenar la sangría de capitales y la remisión de utilidades al exterior de las empresas, sin embargo, destacan que la medida ahuyentó inversiones y así el balance de pagos se mantuvo en rojo.

3. Condiciones macro Con la creciente caída de reservas y la fuerte distorsión de precios entre los principales problemas que enfrenta la economía local para después de las elecciones de octubre, el panorama no luce demasiado alentador para un levantamiento del cepo cambiario. "Como condición macro es clave bajar la inflación y corregir distorsiones como son los subsidios, el congelamiento de precios, la negación de la inflación real y el proteccionismo creciente, entre otras”, dice Fracchia.
En tanto, Martín Tetaz, economista de la Universidad Nacional de La Plata, destaca que para abrir el cepo es necesario que se relaje la restricción sobre el balance de pagos. “Por ejemplo, fuertes mejoras en el precio de nuestras exportaciones, léase soja, recuperación del autoabastecimiento energético, o una fuerte recesión que deprima las importaciones”, sostiene.

4. Reducir la brecha Los expertos consultados coinciden en que las claves para avanzar en un camino de apertura de la canilla verde pasan por reducir la brecha cambiaria y estabilizar las expectativas de devaluación. “Es posible si el Ejecutivo implementa una política económica que encauce los desequilibrios internos y que genere incentivos para que entren nuevamente divisas por la cuenta capital”, dicen desde Ecolatina. Y aclaran: “Incluso en ese caso, es deseable levantar el cepo gradualmente”.

5. Los riesgos Una de las figuras recurrentes que comparten los analistas afines al Gobierno y también los más críticos es la del cepo cambiario como un dique. Y señalan los riesgos de abrir esta compuerta en un contexto en que la avidez por comprar dólares está lejos de apaciguarse. “En el corto plazo es muy difícil salir del cepo porque, al tipo de cambio oficial, todos están dispuestos a comprar dólares pero las reservas del Central sólo alcanzan para cubrir poco más de la mitad de la base monetaria”, señala Sigaut Gravina en referencia a la cantidad de pesos que hay en circulación actualmente en la economía. Y agrega: "Levantar la prohibición de atesorar divisas implica destruir el dique que contenía una mayor devaluación del tipo de cambio oficial”. En línea, Fracchia sostiene que el costo de salir del cepo por estos días implicaría “una suba peligrosa del tipo de cambio por expectativas, aunque sin que sea una corrida importante porque aún hay margen con las reservas existentes”.

Experto en economía del comportamiento, Tetaz pronostica un escenario oscuro teniendo en cuenta las expectativas de los actores económicos: “La incertidumbre se apoderaría de los consumidores e inversores, porque en la Argentina el precio del dólar es tomado como un termómetro de la salud de la economía, y entonces si la brecha con el oficial se disparara, las expectativas se irían a pique y la actividad económica se frenaría".

6. La cuenta final Mientras los expertos debaten cuál es la forma más conveniente de abrir el cerrojo cambiario, algo es claro: cada día que pasa, el costo de la salida se incrementa. Así lo entiende, por ejemplo, Marcelo Elizondo, economista y director de la consultora DNI. “Hoy no se podría salir sin costos”, dice. Y apunta al frente fiscal: “No se puede salir si no se corrije el problema fiscal que genera emisión monetaria, no se baja por la inflación y no se corrije el atraso cambiario”, sostiene.

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7. Desdoblamiento reloaded Otros, en cambio, sugieren la posibilidad de un desdoblamiento cambiario para mitigar los efectos adversos del cepo, una vieja idea del viceministro de Economía, Axel Kicillof, que recobra fuerza por estos días en el mercado. “Implicaría legalizar el mercado marginal que pasaría a convertirse en un segmento oficial financiero y quizás turístico, sin limitaciones a la compra y venta de dólares. No es la panacea pero supondría para la próxima gestión la alternativa para liberalizar el mercado cambiario", dice Fracchia, en línea con la opinión de varios analistas, que la consideran una solución accesible pero temporal y de corto alcance.

8. Recuperar la confianza Donde sí hay unanimidad es en la necesidad de recuperar la confianza para pensar en levantar las restricciones. Entre el abanico de señales que se mencionan en este sentido figuran desde un acercamiento a los organismos de crédito internacionales para salir del aislamiento financiero, pasando por la normalización del INDEC hasta la posibilidad de un cambio de nombres en la conducción del equipo económico luego de octubre. “Si se recupera la confianza, los dólares sobrarán. El problema para el próximo gobierno, descontando que va a recuperar la credibilidad, va a ser cómo evitar una fuerte apreciación de la moneda por todo ese influjo de divisas. Ése va a ser el problema y no el cepo o cómo desarticularlo", opina Sturzenegger.

9. Apertura gradual Los economistas recomiendan que la apertura de la canilla sea casi por goteo. Por ejemplo, desde Ecolatina creen que "la única alternativa razonable para levantar el cepo es, primero, implementar una política económica consistente que ataque las causas de fondo que generaron los desequilibrios, y sólo después, liberar muy gradualmente -con cupos- la venta de divisas".

10. Dólares frescos Por último, ante el laberíntico cepo cambario, los expertos entienden que es indispensable delinear un mapa preciso si la idea es desandar el camino transitado. El economista Eduardo Levy Yeyati se extiende en un plan posible. "Si el cepo se levanta sin tomar ningún recaudo, el circulante y los depósitos en pesos acorralados irían al dólar reduciendo reservas y provocando un problema de liquidez bancaria”, arranca el titular de la consultora Elypsis. Y continúa: “El Gobierno tiene que tener acceso a dólares antes de liberar la oferta local. Para esto sería necesario cerrar el frente del CIADI y del Club de París para levantar el veto estadounidense y acceder a préstamos multilaterales y bilaterales subsidiados, luego corregir la cotización oficial y liberar selectivamente los controles de capitales para atraer dólares frescos de IED; en paralelo, ordenar las expectativas de inflación para limitar el traslado a precios de la devaluación, y para generar ahorro en pesos con rendimiento reales positivos”, explica. Y concluye: “Con todo este arsenal y en función del contexto macroeconómico del país, se puede debatir la velocidad a la cuál se eliminan las restricciones a la compra. Dependiendo de esto último, el proceso puede llevar fácilmente un año".



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