La historia del bonista que nunca cobró
Economía

La historia del bonista que nunca cobró

Es argentino y aguarda, desde hace 13 años, que el Gobierno le pague. Crónica de un hombre con paciencia.  Por Joaquín Garau 15 de Agosto 2014

 

 

En 2000, Horacio Vázquez tenía US$ 70 mil en plazos fijos. Y la propaganda que salía en televisión invitaba a invertir en bonos argentinos. Eran los mismos que tenían las AFJP. Entonces, sacó la plata y apostó por los bonos argentinos. Perdió. Pasaron 13 años y no cobró ni un peso. Vázquez no entró a ninguno de los canjes de deuda que hizo el kirchnerismo, con Roberto Lavagna como ministro de Economía y Guillermo Nielsen como secretario de Finanzas. Y ahora espera, pacientemente, que el estado argentino pague el fallo en firme que aguarda en los tribunales neoyorquinos.

“Hubo una campaña feroz para que le prestaras al Estado, y hacían referencia a que esos bonos eran los mismos que tenían las AFJP. Saqué la plata de dos plazos fijos y la pusimos ahí”, cuenta, en diálogo con Apertura.com, Horacio Vázquez. Y aclara que, en esa época, con ese dinero se podía comprar un departamento tres ambientes. “Hoy con suerte te comprás un monoambiente”, compara.

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Vázquez hoy es Secretario de ADAPD (Asociación de Damnificados por la Pesificación y el Default) y avanzó en su lucha por cobrar la totalidad del bono. Ganó el juicio en Estados Unidos (donde hoy se debaten los fondos buitre el cobro de su deuda) y aguarda por cobrar. Es mejor no hablar de tiempos. “No tenemos idea de cuándo nos pueden pagar, estamos en la Argentina”, se indigna el bonista, hoy con 57 años y tres hijos.

Sucede que no es sencillo hacerle juicio al Estado argentino porque, más allá de los inacabables trámites, existe un prejuicio de quien acciona contra el propio país. “Hay un prurito de ´le estás haciendo juicio a tu país´, cuando el funcionario que habla se puede comprar lo que quiera y nadie le pregunta nada. Te tildan de enemigo y de buitre, y cuando El estado te pidió una mano se la diste y después te dejaron colgado”, se lamenta Vázquez.

No es fácil ser bonista y exigir el 100 por ciento. Apertura.com se comunicó con otro tenedor de bonos argentinos y que lucha por la totalidad de la deuda. Pero no quiso participar. Amablemente explicó que ya perdió dos trabajos por hablar en los medios de comunicación sobre el tema. El gobierno, según dijo, llamó a presionar a sus anteriores trabajos. Y, donde se desempeña actualmente, también sonó el teléfono. “Por H o por B, cuando estás buscando trabajo, el mensaje es ´ojo que este tipo se tiró contra el gobierno´”, aclara Vázquez.

Recuerda que en 2004, antes del primer canje de deuda, se presentaron en el ministerio de Economía y fueron recibidos por Nielsen. “Nos recibió un par de veces a fines de 2004. El trato fue profesional pero no tuvimos respuesta en ese momento, sino que la contestación fue el canje de deuda del año siguiente”, rememora el bonista.

El primer canje de deuda fue en 2005. La Argentina logró una adhesión del 76,15 por ciento y así renegoció US$ 81.500 millones. Pero otros bonistas no aceptaron y aguardaron. En 2010, el canje volvió a abrir sus puertas: de los US$ 20 mil millones que se debían, la Argentina buscaba pagar US$ 10.500 millones. Se cerró en dos meses, con una aceptación del 66 por ciento.

El 92,4 por ciento de los bonistas que estaban en default –tras el cese de pago de 2001- fueron parte de esas reestructuraciones. “Que nadie se equivoque. Queremos cumplir con el cien por cien de los acreedores. Con el 92,4 que accedió a ingresar al canje en 2005 y 2010, y también con los que no ingresaron. Sólo pedimos que nos generen condiciones de negociación justas”, reclamó la presidenta Cristina Kirchner, en medio de la pelea con los fondos buitre. Sin embargo, lejos de las oficinas de los fondos de inversión NML, Aurelius y Blue Angel, otros bonistas esperan, en la Argentina, que se les pague, aunque ya hayan pasado 13 años. 



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