La Conferencia Mundial sobre el Clima comenzó con disturbios en una París sitiada
Economía

La Conferencia Mundial sobre el Clima comenzó con disturbios en una París sitiada

Crónica de un inicio caliente en una ciudad que todavía no regresa a la paz. Por María del Pilar Assefh, desde París 30 de Noviembre 2015

Una miríada de emociones se vivieron este domingo en París, en lo que fue la antesala de la 21ª sesión de la Conferencia de las Partes (COP21) de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CMNUCC) que comenzó ayer. Así, mientras en el Centro de Convenciones de Le Bourget el orden y el protocolo fueron la norma, al ultimarse los detalles del evento que, en su apertura, recibirá a más de 150 jefes de Estado, en la Plaza de la República se vivieron momentos de gran tensión y violencia al enfrentarse manifestantes ambientalistas con la policía local.

Todo comenzó por la mañana, de manera pacífica, con la presencia de más de 10.000 zapatos (incluido un par del Papa Francisco) y una cadena humana que se extendió desde dicho lugar hasta la Plaza de la Nación (unos tres kilómetros aproximadamente), dos gestos pensados como representaciones de la sociedad civil en la cumbre climática luego de que el presidente francés François Hollande, tras los atentados del 13-N, prohibiera las cuatro marchas que estaban previstas en París en torno a la COP21.

Fue al finalizar esta concentración –que convocó a más de 2.000 personas– que los disturbios comenzaron, escalando hasta convertirse en un enfrentamiento violento entre manifestantes y policía. De acuerdo con la policía parisina, tal como anunció su prefecto, Michel Cabot, ante la prensa, lo que llevó a dicho enfrentamiento fue que, entre las personas concentradas en la plaza, había “grupos con algunos componentes violentos” que atacaron a los agentes. Esta versión fue corroborada por tres manifestantes que, tras los disturbios, permanecían en el lugar con sus caras tapadas. Según describieron, dos o tres grupos fueron los primeros en atacar y, a partir de allí, todo devino en caos.

Sheela, una de las ambientalistas auto-convocadas a la Plaza de la República, relató de forma distinta los acontecimientos. Para ella, “el catalizador” fue “la presencia opresiva de la policía” durante las concentraciones pacíficas de la mañana. “Creo que fue una reacción a eso, porque la policía comenzó a venir y a bloquear a todo el mundo adentro. Es como si estuvieran creando un área de batalla y lo que obtuvieron fue eso, una batalla”, enfatizó.

Lo cierto es que, más allá del motivo inicial, el operativo policial que se desplegó para la ocasión fue de enormes proporciones. El acceso a la plaza fue bloqueado en cuadras a la redonda, con decenas de autos policiales ocupando calles enteras e incrementándose con el paso de las horas. Lo que es más, para algunos de los presentes, en determinado momento, llegó a haber más policías que manifestantes en el lugar.

En medio del alboroto, la Plaza de la República parecía, en horas de la tarde, un retrato de las emociones contrapuestas que los parisinos parecen necesitar expresar en estos días. Policías preparados para el combate ingresando por docenas, con gases lacrimógenos (algunos de los cuales fueron arrojados) y escudos protectores en mano. Paralelamente, grupos de manifestantes, algunos de ellos cercados por los oficiales, que no dejaban de hacer oír su voz con cánticos evocando a la libertad, a la república y a la democracia.

En el medio de todo ello, en torno al monumento que se encuentra en el corazón de la plaza, muchas personas encendían velas, acomodaban flores y miraban los carteles que se fueron dejando en conmemoración de quienes murieron hace poco más de dos semanas como consecuencia de los atentados del Estado Islámico (EI) en esta ciudad. Y, un poco más al costado, un hombre se mantenía al margen sosteniendo un cartel que se limitaba a ofrecer “Câlins Gratuits” (“Abrazos gratuitos”, en español).



¿Te gustó la nota?

Comparte tus comentarios

Sé el primero en comentar

Videos

Notas Relacionadas