Habla la CEO del Citi para América latina: “El mayor desafío para la Argentina será la productividad de la mano de obra”
Economía

Habla la CEO del Citi para América latina: “El mayor desafío para la Argentina será la productividad de la mano de obra”

Por Pablo Ortega 31 de Octubre 2016

Jane Fraser, CEO para América latina de Citigroup, habló en exclusiva con Apertura en su número de octubre y explicó la razón por la que el banco se desprendió de su negocio minorista. Además, a la hora de analizar la economía argentina, aseguró que "la reducción de la inflación es obviamente una prioridad".

¿Qué impresión se lleva de la Argentina actual?  

Estoy muy entusiasmada con la Argentina. Creo que el Gobierno ha hecho el diagnóstico correcto, que está en el camino correcto, y tiene el plan correcto. Se ha ocupado de lo urgente y ahora se está ocupando de lo importante. Está haciendo que el país sea competitivo de nuevo, que cuente con inversión porque lo que se necesita es crecimiento, y lo está haciendo también con el foco puesto en la erradicación de la pobreza. Ese equilibrio es muy importante. Por eso, aunque hay un largo camino por delante, en Citi somos extremadamente optimistas sobre las perspectivas de la Argentina, no sólo por su potencial, sino porque se está ejecutando el plan.

¿Y desde Wall Street? ¿Cuál es la percepción de este momento?

Creo que lo económico y lo político están muy vinculados entre sí. La velocidad con la que el Gobierno abordó los problemas, la eficacia con que se abrió el mercado de divisas, las negociaciones con los holdouts, fueron particularmente apreciadas. Esa primera ráfaga de acciones muy urgentes nos impresionó a todos por las capacidades técnicas del equipo del gobierno. También la participación de la oposición: pude ver en el Foro (de Inversiones) que alrededor de la mesa estaban todos; había un sentido de colaboración muy importante. Eso va a ayudar a impulsar el retorno de la competitividad de la Argentina, porque ha habido una enorme pérdida de competitividad por la falta de inversión en los últimos años. Si el Gobierno continúa teniendo éxito en eso, será muy importante y la Argentina volverá a ser competitiva. Los últimos años hundieron la competitividad y la productividad de la Argentina y se necesitará tiempo para recuperarlas. Creo que la esperanza es que haya paciencia para permitir que el Gobierno haga esto, porque no es algo que sucede de un día para el otro. Se necesita tiempo para hacerlo correctamente.

¿Cuáles son los mayores desafíos desde el punto de vista macro, según el banco?

En el corto plazo, la reducción de la inflación es obviamente una prioridad, como lo son también los ajustes fiscales que se necesitan. Creo que hay menos preocupación por el lado fiscal de la que habría si el país estuviese fuertemente endeudado. El país tiene un nivel muy bajo de endeudamiento, y por eso se le puede dar tiempo al Gobierno para hacer los ajustes fiscales, y al mismo tiempo elevar la deuda que es necesaria para la inversión y para el crecimiento de la economía. Creo que la Argentina está bien posicionada para hacer el conjunto de cambios que son necesarios. Probablemente, la pieza más difícil será la de la productividad de la mano de obra. México es la mitad del precio de la mano de obra en la Argentina. Pero hay muchas otras áreas de la economía en las que la Argentina puede llegar a ser muy competitiva más rápido: en los servicios, en el sector agrícola y, obviamente, en los recursos naturales. El gas es muy interesante en cuanto a sus oportunidades. Fuera de lo económico, ¿cree que la sustentabilidad del cambio despierta inquietud entre los inversores? ¿Es decir, la incógnita de qué puede pasar con las reglas de juego más allá de 2019?

Creemos que Macri tiene el plan correcto, y la capacidad para ejecutarlo. También es muy importante el modo de colaboración con que se relaciona con la oposición, que va a ser clave para poder ejecutarlo. Creo que los signos son muy positivos, pero nadie dice que sea fácil. Hay mucho por hacer. Es un Gobierno muy transparente, y esto se está convirtiendo en un requisito básico. Si se tienen instituciones turbias, corruptas e ineficientes, no se lidera una transformación. Y de nuevo, creo que mucha de la credibilidad que tiene la Argentina, y la que va a obtener, es que tiene un Gobierno transparente en vez de uno turbio, y que está impulsando la eficiencia de la economía. Eso ayudará a que haya confianza. Al mundo de los negocios le gusta la previsibilidad, la consistencia y, obviamente, la claridad. El Gobierno está construyendo ese historial. Y no sólo el Gobierno, el liderazgo empresarial y la oposición parecen estar muy a favor de algunos de estos cambios.

El Citi anunció la disponibilidad de una línea de US$ 3500 millones para proyectos de inversión en la Argentina. ¿Qué está ocurriendo con la demanda?

Nos estamos comprometiendo muy fuertemente con el país y con el camino que está tomando, y haremos todo lo que podamos para facilitar y ayudar. Es obvio que tomará algún tiempo para que se concreten algunas de las inversiones que las empresas quieren hacer en diferentes sectores pero, como se puede ver, estamos listos y podemos apoyar a las empresas argentinas que están planeando invertir en infraestructura, lo cual es esencial. Vemos que están analizando invertir en sus propios sectores individuales, y a extranjeros que están viniendo a crecer orgánica o inorgánicamente.

El sistema financiero está por debajo de su escala en la Argentina. Su crédito privado es sólo el 14 por ciento del PBI. El resto de América latina está en alrededor del 44 por ciento; los mercados emergentes en 90 por ciento, y el mundo desarrollado, en 130 por ciento. Esto significa que el crédito básico no ha estado llegando a las PyMEs, al mercado medio, al consumidor. Su movilización es muy importante para financiar el crecimiento y la inversión. Del mismo modo, la relación de depósitos ha sido muy baja aquí, históricamente. Es el 15 por ciento del PBI, y también el resto de América Latina está en un 45 por ciento.

¿Cuáles fueron los factores que pesaron en la decisión del Citi de vender su operación minorista en la Argentina y otros países?

Somos uno de los mejores bancos en el mundo en banca corporativa y de inversión. Hacemos negocios en 160 países y tenemos presencia en alrededor de 100 de ellos. Hemos visto a una gran cantidad de competidores que se van y estamos ganando participación en el mercado. Para ello se requiere inversión en tecnología, en talento, en los activos y en el soporte que necesitan los clientes.

En la banca minorista vemos la dinámica opuesta para nosotros. A los bancos estadounidenses no se nos ha permitido adquirir otros bancos desde la crisis, y los mercados se han consolidado y crecido inorgánicamente, sin que podamos participar. Por lo tanto, uno empieza a estar por debajo de la escala frente a los líderes en el mercado. Con el tamaño de las inversiones que se necesitan para mejorar en digitalización, en tecnología, iba a ser muy difícil invertir en un gran número de países, dada la magnitud de las franquicias que teníamos. Por eso tomamos la decisión. En los últimos años pasamos de estar en alrededor de 40 países a estar en menos de 20. Nos centraremos en aquellos en los que ya logramos la escala necesaria, como México, donde tenemos una porción de mercado del 25 por ciento y somos el segundo banco más grande. Aquí (por la Argentina) no la teníamos y no íbamos a poder adquirir más para llegar a la escala y a las inversiones necesarias. Vamos a poner la totalidad de nuestra potencia en el segmento donde tenemos más ventajas.

¿Qué planes específicos tienen para la división de banca corporativa?

El tamaño de nuestro banco minorista fue menor a un cuarto del tamaño de nuestra banca de inversión y corporativa, y estamos apuntando a duplicar el tamaño de nuestra banca corporativa y de inversión en este país. Esa es nuestra estrategia porque pensamos que la banca de inversión y corporativa es la parte más crítica del negocio en la región, y es donde podemos tener más impacto. Probablemente terminaremos duplicando nuestro tamaño en la Argentina en comparación con lo que fuimos, incluso, contando la banca minorista.

¿Cuánto influyó en la venta el nuevo escenario que enfrentan los bancos, con la aparición de las empresas fintech?

Hace tres años fuimos con todo el equipo ejecutivo del banco a Silicon Valley, y nos dijeron amablemente que éramos unos dinosaurios y que nos iban a comer vivos.  Cuando uno va a Silicon Valley ahora, lo que dicen es que no pueden esperar para asociarse con nosotros (por los bancos), y ahora estamos buscando una situación conveniente para ambas partes en el espacio de fintech. Lo estamos viendo en el área de pagos y tarjetas de crédito. Un banco tiene responsabilidades, debe salvaguardar los depósitos, cumple requisitos regulatorios relacionados con el blanqueo de dinero y fraudes. Son responsabilidades muy importantes, un reto para alguien que quiera reemplazarte. Es difícil hacerlo a escala, y no es algo que el mundo de las fintech quiera hacer. Sin embargo, el sector financiero maneja muchas de las herramientas y capacidades que fintech ofrece, y esa asociación sirve para asegurarnos las plataformas tecnológicas.

¿Cree, entonces, que los bancos saldrán a asociarse con las empresas fintech? ¿O intentarán comprarlas?

No, es una asociación. Existen algunas compras, pero el modelo correcto es una asociación, más que una adquisición. Creemos que hay espacio para todos, en beneficio del consumidor. Fintech no es sólo una oportunidad en banca de consumo; es una enorme oportunidad en el campo corporativo también.

 

Leé la entrevista completa en el último número de la revista Apertura, edición 274. 



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