Finanzas sustentables: la cuenta pendiente argentina y el aporte de Fundación Vida Silvestre a la causa

31 de Agosto 2017

Poco antes de que comience el nuevo siglo, el paradigma de los negocios había comenzado a cambiar. La consciencia ambiental y social había comenzado a inundar todos los estamentos de las compañías y poco a poco también fue influyendo a un sector caracterizado por una visión más dura como el financiero. Aunque esta visión más green de las inversiones fue extendiéndose por Latinoamérica, la Argentina corre desde atrás con respecto a las iniciativas que impulsaron otros actores de la región. La presidencia del G-20 que asumirá nuestro país en el 2018 se presentará como una gran oportunidad para subirse definitivamente al tren de las finanzas sustentables.

Este concepto está ligado directamente con la incorporación de criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ESG, por sus siglas en inglés) al análisis financiero, ya sea desde el lado de los bancos a la hora de otorgar un crédito como también de los inversores eligiendo portafolios más sustentables. Una de las herramientas más populares de esta tendencia es el “bono verde” que le sirve a cualquier institución o Gobierno para juntar fondos para financiar proyectos que contribuyan a mitigar el cambio climático.

Desde que el Banco Mundial comenzó a implementar los bonos verdes en 2008 ya emitió más de US$ 10.000 millones, mientras que a nivel mundial la calificadora Moody’s estima que este año la cifra global supere los US$ 200.000 millones. En el mercado latinoamericano, Brasil, México y Colombia ya dieron muestras de la efectividad de este instrumento. El Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES) captó US$ 1.000 millones para proyectos eólicos y solares en el país presidido por Michel Temer, mientras que el Banco de Comercio Exterior de Colombia (Bancóldex) emitió US$ 66,5 millones en bonos green.

En territorio nacional, La Rioja se convirtió en noticia cuando anunció en febrero de 2017 que se convertiría en la primera provincia en emitir este tipo de herramienta financiera para juntar fondos para duplicar la capacidad de generación del Parque Eólico Arauco Sapem.

“Analizamos la situación, mejores prácticas y las tendencias a nivel internacional sobre finanzas sustentables, líneas de crédito verde y aplicación de criterios sustentables. En base a ello, sabemos que el conocimiento en la Argentina es inferior al de otros países. Sin embargo, las entidades financieras muestran un gran interés en la materia”, señaló Pablo Cortínez, economista con amplia experiencia en mercado de capitales, y Focal Point en Finanzas Sustentables de Fundación Vida Silvestre para la red de WWF, en diálogo con El Cronista. En el mapa global de la Red de Banca Sostenible, organismo dependiente del Banco Mundial, nuestro país figura en la categoría “en diálogo” a diferencia de Brasil, Colombia, Ecuador, México y Perú que ya adoptaron medidas más profundas como el Protocolo Verde colombiano o la regulación para la gestión de riesgo social y ambiental que en 2015 implementó Perú. Asimismo, dentro de las 37 instituciones firmantes de la Iniciativa Financiera del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEP FI), la única entidad argentina que figura es el Banco Galicia.

El mercado financiero nacional todavía se encuentra en un estado muy “verde” con respecto a la implementación de criterios más sustentables. Según una encuesta realizada en 2014 por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y Fundación Vida Silvestre a 24 bancos que operan en Argentina, el 42 por ciento admitió que en el corto plazo no consideraban adoptar aspectos ambientales en el análisis de operaciones. A fines de septiembre se presentarán los resultados actualizados de la encuesta y se conocerá si en este período esta tendencia se acentuó o se revirtió.

 

En 2018, América del Sur se convertirá por primera vez en sede de la cumbre del G-20 cuando Buenos Aires reciba a los líderes políticos más importantes del mundo. Durante la última reunión del foro, los Jefes de Estado reconocieron la necesidad de “ampliar el financiamiento verde”, además se intensificó el trabajo del Grupo de Estudio de Finanzas Verdes que depende de esta organización. Asumir la presidencia del G-20 con este antecedente le permitirá a la Argentina dar un importante puntapié para poner en primera plana las finanzas sustentables.

Sin embargo, antes tendrá una primera oportunidad de mostrar su predisposición hacia esta temática cuando se realice en el país la Mesa Redonda Regional de América Latina y El Caribe en el marco del 25° aniversario de UNEP FI. Este evento se realizará entre el 5 y 6 de septiembre en la Ciudad de Buenos Aires con el objetivo de promover mejores prácticas en relación al medio ambiente. Un mes después, Córdoba recibirá al ex presidente de Estados Unidos, Barack Obama, que participará de la cumbre de Economía Verde y debatirá sobre el desarrollo de energías renovables.

Durante el 2016, Leo Heileman, director regional para Latinoamérica y el Caribe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEP), aseguró: “Argentina y Chile son dos de las economías más importantes de la región, ya que cuentan con sectores productivos y sistemas financieros desarrollados. Por eso es muy importante promover las finanzas sustentables en ambos países”. Consultado sobre los beneficios para los bancos a la hora de tener en cuenta criterios ambientales, Cortínez manifestó que, además de identificar y así poder mitigar el riesgo ambiental (en ocasiones oculto), en el mundo existe actualmente una gran cantidad de fondos de diverso tipo que tienen por objeto financiar proyectos y empresas que beneficien el ambiente.

“Algunas de ellas implican líneas blandas, otros son bonos verdes, y también está el Fondo Verde del Clima. Ahora bien, cualquiera de ellos, y más aún ciertos inversores institucionales del exterior, buscan que las entidades financieras destinatarias de esos fondos incorporen aspectos ambientales en el análisis que realizan”, afirmó. “Con relación al riesgo climático -continuó- se trata de un tipo de riesgo en debate a nivel internacional. En función de ello es que los bancos nos demandan capacitación y business cases para poder analizarlo y luego implementarlo”. Considerando la tendencia en otros países, resulta muy saludable este interés, en el entendimiento que, tarde o temprano, esto se transformará en business as usual y que, para ello, los bancos y otros actores del sistema financiero deben prepararse. En un ecosistema financiero en el que cada vez más actores adoptan este concepto para mejorar sus negocios y su impacto ambiental, la Argentina está ante la oportunidad de potenciarse y profundizar esfuerzos para no quedarse atrás.



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