Federico Sturzenegger: “Hay una puja distributiva entre el Gobierno y la gente”
Economía

Federico Sturzenegger: “Hay una puja distributiva entre el Gobierno y la gente”

El diputado, miembro del gabinete económico del PRO, apunta contra el gasto público financiado con emisión.

Por Carla Quiroga 18 de Marzo 2014

 


“El Gobierno se asustó con la pérdida de reservas”, analiza el economista Federico Sturzenegger, hoy, más abocado a la política que a la macro. De todas formas, el diputado del PRO está convencido de que lo realizado hasta ahora no alcanzará para pilotear este buque en medio de un temporal. “Si los anuncios no vienen acompañados de ningún elemento que permita pensar que la economía, desde el punto de vista macro, se normalizará, el Gobierno se enfrentará al dilema de perder más reservas o de tener que realizar un mayor ajuste del tipo de cambio”, comienza la charla. Sturzenegger anticipa un escenario con inflación en alza. “El financiamiento con la emisión es creciente, sin señales de que se vaya a revertir. Pareciera que la única manera de gestionar del Gobierno es gastando. A lo que se suma tal nivel de incertidumbre que es probable que muchos argentinos se quieran desprender de sus pesos. Eso alimenta la inflación”, explica.

- ¿Hay riesgo de una carrera entre precios y devaluación?
- La Argentina va hacia un proceso de aceleración de inflación pero no necesariamente por la devaluación. El aumento en el nivel de precios está más asociado a la emisión que a la devaluación per se. En el primer semestre de 2002, el tipo de cambio se movió 300 por ciento; la emisión monetaria y los precios subieron un 40.

- ¿Cuánto resiste esta situación?
- El problema fundamental es que la inflación se produce por una mala gestión de los recursos públicos. Cuando se administra mal, por mucho que haya, el dinero puede no alcanzar. Cristina aumenta impuestos pero no le alcanza: tiene que cubrir la emisión monetaria y los servicios que debería dar a cambio de la recaudación nunca llegan. Resolver ese problema es gestionar. Es cortar el clientelismo, la corrupción, pensar bien en qué se gasta. El Gobierno puede mejorar mucho sin resignar ninguna conquista social.

Federico Sturzenegger

Dixit. La Argentina va hacia un proceso de aceleración de inflación pero no necesariamente por la devaluación.

- ¿Eso implicaría pagar un alto costo político?
- El ajuste ya está con nosotros y lo hace el sector privado. El Estado se apropia de los recursos a través de impuestos o de emisión. El problema argentino es una puja distributiva pero no entre empresarios y trabajadores, sino entre el Gobierno y la gente. Hoy, la Argentina se financia con inflación, que es un impuesto más. Cuando baja, se desajusta a la gente y se le devuelve poder adquisitivo. ¿Cómo? Disminuyendo la necesidad de gasto del Sector Público, bajando la corrupción, el clientelismo, los gastos inútiles, como Aerolíneas Argentinas.

- ¿Se puede resolver sin ajuste?
- Desde la macro, el país no necesita un ajuste. Bajar la inflación no es ajustar. Es aumentarle el poder adquisitivo a la gente. La clave es gestionar con mayor eficiencia y criterio. Pero, en este sentido, el Gobierno demuestra ser catastrófico. Un ejemplo: Cristina anunció, en enero, el plan Progresar. Todos coincidimos en que la educación es fundamental. Pero es un programa que el Gobierno lanzó hace cinco años y lo único que hizo fue tomar el registro, para que los chicos lo hicieran en los locales de La Cámpora. A esto es lo que llamo gasto público clientelar, mal utilizado, ineficiente. Cada peso que se gasta lo paga el argentino con impuestos o inflación.

Resolver el problema de la inflación es gestionar; es cortar el clientelismo, la corrupción y pensar bien en qué se gasta.

- ¿Cuál es el escenario sin medidas contra la inflación?
- El salario real estará diezmado con una perspectiva mala, en el sentido estructural y de largo plazo. Tenemos un mercado laboral que no crea empleo hace cinco años, con un salario real que lleva cinco años constante. Una economía que deteriora su capacidad de producción no se puede sostener. Hay que volver a atraer inversiones de calidad para generar empleo, oportunidades para nuestros productos en el mundo. La infraestructura está, cada vez, más retrasada, como lo demostró la crisis del sector energético. Además, los controles y las restricciones reducen la productividad. Hay una cantidad de factores que demuestran que, a corto y a largo plazo, la Argentina no se mueve para adelante, sino para atrás. De todas formas, creo que, a partir de 2015, todo esto se revierte, en una economía que sigue teniendo un gran potencial. Una vez que se generan credibilidad y confianza, la reacción es inmediata. Es como contener un corcho bajo del agua. Cuando se lo suelta, reacciona inmediatamente. Lo que preocupa es la pérdida de tiempo y de oportunidades.

La edición original de este artículo se publicó por primera vez en el número 242 de la revista Apertura.



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