Fábrega, el presidente del Central que incomoda a Kicillof
Economía

Fábrega, el presidente del Central que incomoda a Kicillof

Llegó a la entidad a finales de 2013 tras haber hecho toda su carrera en el Banco Nación. 01 de Agosto 2014

La negociación con los fondos buitre había llegado a su fin y, el ministro de Economía, Axel Kicillof, explicaba que la Argentina "no estaba en default" y, más tarde, se sumaba a su razonamiento al presidenta Cristina Fernández de Kirchner. 

Mientras tanto, un rumor circulaba con fuerza: el presidente del Banco Central, Juan Carlos Fábrega, habría presentado su renuncia pero Cristina no se la habría aceptado, según publicó El Cronista Comercial.

Fábrega llegó a lo más alto del Banco Central tras haber desempeñado toda su carrera en el Banco Nación. 

Mendocino y de 64 años, llegó a la presidencia del Banco Nación en febrero de 2010, cuando Mercedes Marcó del Pont desembarcó en el Central.

Trayectoria. Empezó en el Nación y llegó a su presidencia, tras la partida de Marcó del Pont. Foto: Apertura.

La carrera de Fábrega en el Nación había comenzado 40 años atrás, cuando ingresó como auxiliar en 1969 en la sucursal de Río Gallegos. 

Sin embargo, no fue el único cargo que ocupó. De acuerdo con la agencia Télam, Fábrega también fue director de Visa Argentina, Red Link, la Asociación de Bancos de Chile y Cámara de Comercio Chileno Argentina.

También está al frente de la Asociación de Bancos Públicos y Privados (ABAPPRA) y ocupa igual cargo en el Centro de Economía y Finanzas para el Desarrollo de la Argentina (CEFID-AR), entre otras actividades.

Fábrega llegó al Central el 18 de noviembre de 2013, cuando el dólar blue era tema de conversación en la city porteña -aún lo es pero, con la apertura parcial del cepo, cedió su influencia- y en la previa de la devaluación de enero, cuando también se decidió que la prohibición de comprar dólares para el ahorro llegara a su fin.

El rol bancario tuvo su lugar en la pelea con los fondos buitre cuando, trascendió, que los bancos privados de la Argentina planeaban ser garantes de un posible acuerdo. Sin embargo, Kicillof criticó con dureza esa idea durante su conferencia de prensa: "Me vengo a desayunar que si los bancos ponían esa plata y no se la devolvían, era plata nuestra (eran los fondos de Sedesa). Generosidad no era, sino plata de los argentinos para comprar la deuda. No corrían ningún riesgo los bancos".



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