Expansión desmedida: cada año, el AMBA crece en territorio 60 veces más que Londres
Economía

Expansión desmedida: cada año, el AMBA crece en territorio 60 veces más que Londres

Así lo certifica un informe del Centro de Investigación de Política Urbana y Vivienda (CIPUV) de la Universidad Torcuato Di Tella. El por qué de este fenómeno y cuáles son sus consecuencias.

Por Carolina Potocar 17 de Noviembre 2016

El crecimiento territorial desmedido es uno de los casos en los que la palabra sinónimo de desarrollo y evolución adopta un tinte negativo. Y en base a un estudio realizado por la Universidad Torcuato Di Tella, se trata a su vez de un fenómeno que está tiñendo a las grandes ciudades del país. Es que el Centro de Investigación de Política Urbana y Vivienda (CIPUV) de esa casa de estudios reveló hoy que, en base a sus investigaciones, el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) crece 33 veces más que Oslo al año, mientras que San Salvador de Jujuy lo hace un centenar de veces más que Londres.

“La verdad es que en general no nos hemos puesto a pensar, desde el lugar de la política pública, cómo tienen que crecer las ciudades. Así, los bajos niveles de planificación que ostentó el país hizo que durante los últimos años, las ciudades tiendan a crecer en extensión con una baja densidad de población”, introduce Cynthia Goytia, directora del CIPUV, en diálogo con Apertura.com.

A través de su Atlas de Crecimiento Urbano, una herramienta interactiva desarrollada por el Centro, la cual facilita la lectura y medición del crecimiento y la fragmentación urbana, la especialista y su equipo pudieron detectar que entre 2001 y 2010 la tasa de crecimiento territorial de los 31 aglomerados urbanos de la Argentina fue del 3,5 por ciento anual, triplicando la tasa de crecimiento poblacional anual (del 1,2 por ciento al año).

Incluso, algunos centros urbanos presentaron una tasa de crecimiento territorial aún más elevada, como Catamarca, con un 6,97 por ciento anual, o Jujuy, a un ritmo de 6,12 por ciento al año. 

Según lo analizado por Goytia, si se comparan el contexto nacional con el internacional y se toma como referencia a los números de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OECD), Catamarca o Jujuy triplican el crecimiento de Madrid, una ciudad que creció a un ritmo de 2,41 por ciento al año, pero cuya tasa de crecimiento poblacional es de 1,80 por ciento anual, mayor a la de las ciudades argentinas.

Si en cambio se decide comparar al AMBA con otras ciudades cuya población ha crecido a tasas similares -o aún superiores-  a las observadas en las ciudades de nuestro país (entre  1,5 a 1,8% anual), el fenómeno se potencia. En consecuencia, mientras que el AMBA (3,66%) triplica el crecimiento de Washington DC (1,05%), es 33 veces superior a Oslo (0,11%) y 61 veces más que Londres (0,06%).

Esta tendencia, que va a contramano de lo que sucede en los países desarrollados, encuentra su explicación en diversos motivos. “Históricamente, la vivienda social se localizó en la periferia de la periferia, a lo que se suman la urbanización informal y desarrollo de asentamientos junto a la tendencia a las urbanizaciones cerradas, localizados también en la periferia”, explica la magíster en Economía Urbana por la UTDT.

Según la directora del CIPUV, las consecuencias directas de un crecimiento territorial desmedido son concretas: comunidades con baja cobertura de transporte público, servicios de luminaria, pavimento, agua y cloacas, y escaso acceso a oportunidades de empleo, educación y salud. Así, en base a lo informado por el Centro, un tercio de la población del Gran Buenos Aires reside en áreas con acceso deficitario o sin acceso a servicios de infraestructura y con niveles de pobreza mayores a la media. Del mismo modo, quienes residen en Moreno acceden a 15 mil puestos de trabajo viajando una hora en transporte público, cifra que asciende a 2,5 millones si se viaja en automóvil.

Para la letrada, “el ideal sería pensar como en los países desarrollados, en los que es el Estado quien decide hacia donde van a crecer las ciudades, entonces provee esas zonas de infraestructura, para luego recibir el aporte del sector privado”. “Acá crecemos y después llega el Estado con la infraestructura, pero ello implica la realización de inversiones imposibles de afrontar con ningún tipo de presupuesto, ya que es más costoso”, aclara Goytia.

Sin embargo, advierte que a pesar de que “está probado que las ciudades más compactas tienen una economía de aglomeración con muchos beneficios”, ningún extremo es bueno: “Ciudades como Seúl y Londres, que cuentan con un límite urbano estricto, generan una escasez que encarece por demás el suelo vacante”.  

Y concluye: “En base a nuestro relevamiento, 13 o 14 de las 31 ciudades más grandes del país van a duplicar su tamaño en las próximas dos décadas. En este contexto, la política urbana no es sólo un tema territorial, sino algo que afecta a la productividad, al nivel de pobreza y a la calidad de vida propias de cada ciudad”.



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1 Comentario

Ricardo A Vazquez Reportar Responder

Es muy importante que se planifique el crecimiento de las ciudades y el límite de este. Sería muy provechoso que se incentive el crecimiento y completamiento

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