Empleo part-time, uno de los “secretos” para la felicidad
Economía

Empleo part-time, uno de los “secretos” para la felicidad

En Holanda, uno de los países más alegres del mundo, la mayoría de las personas trabajan medio tiempo.

13 de Mayo 2015

Parece que hay un lugar ideal para vivir y no es en nuestros sueños sino, más bien, en Holanda. Además de percibirse a sí mismos entre las personas más felices del planeta (en base a los beneficios sociales, las libertades individuales, expectativa de vida, bajos niveles de corrupción y PBI per cápita), los holandeses cuentan con uno de los sueldos mínimos más altos de Europa (€ 1501,8) y ni siquiera tienen que trabajar demasiado para conseguirlo. De hecho, más de la mitad del país trabaja medio tiempo.

Según la agencia de estadísticas Eurostat, Holanda tiene la tasa de empleo part-time (50,6  por ciento) más alta de Europa, muy por encima de Suiza (37,9 por ciento), Alemania (27,6 por ciento), Reino Unido (26, 8 por ciento) o Francia (18,9 por ciento).  Esto significa que, en promedio, la mayoría de los holandeses trabaja solo cuatro horas por día.

Pero esta filosofía relajada no es solo una cuestión de actitud: en el año 2000 el Parlamento holandés aprobó una ley que les permite a los trabajadores ajustar su jornada laboral, siempre que el empleador acepte. Como la regulación del país no especifica una cantidad de horas laborables por semana -incluso para aquellos menos privilegiados que tienen un empleo de tiempo completo -se estima que los holandeses trabajan entre 36 y 38 horas en promedio. Muy por debajo de las 48 horas semanales que la ley argentina establece como máximo.

Uno de los motivos fundamentales para explicar la fuerte incidencia del trabajo part time en Holanda, es la cuestión de género.  La mayoría de estos puestos están cubiertos por mujeres (76,6 por ciento), mientras los hombres ocupan una porción mucho menor (26,8 por ciento) en la estadística. Esto se debe a que las mujeres recién empezaron a incorporarse al mercado laboral hace poco más de 30 años.


 

Según The Economist, hay varios motivos para que las mujeres no empezaran a trabajar sino hasta la década de 1980. Entre ellos, el hecho de que no se vieran forzadas a reemplazar a los hombres durante las Guerras Mundiales del siglo XX, la moral cristiana que domina la política holandesa y el buen nivel de vida en general que hace que no se necesiten dos ingresos para llevar adelante un hogar.

No obstante, aunque muchas holandesas priorizan la posibilidad de tener tiempo libre para dedicarse más a su familia, esto provoca fuertes desigualdades en los sueldos. Aunque la brecha se fue reduciendo con el paso de los años, las últimas estadísticas señalan que los hombres ganan un 16 por ciento más que las mujeres. 



¿Te gustó la nota?

Comparte tus comentarios

Sé el primero en comentar

Videos

Notas Relacionadas