El impacto emocional de “irse de la empresa”
Economía

El impacto emocional de “irse de la empresa”

Dejar el trabajo después de muchos años es un salto crucial para cualquier trabajador. Qué pasa el día después del Día D.  Por Mónica Fernández 06 de Noviembre 2014

 


El día siguiente al retiro, sea este anticipado o no, es un momento clave en la vida de cualquier persona acostumbrada a trabajar full time, pero en especial, y por lo general, más para los hombres que para las mujeres.

“Para los baby boomers –aquellos nacidos entre 1945 y 1960, la generación que está hoy en los cargos ejecutivos–, el salir de su primera actividad implica repensar su identidad profesional”, define de entrada Paula Molinari, presidente de Whalecom y autora del libro “El salto del dueño”. “Lo que hacen luego del retiro se llama técnicamente ‘segunda carrera’: algunos ponen un negocio, otros trabajan como consultor, otros se dedican a alguna actividad postergada en su primera carrera”, enumera Molinari.

De ninguna manera el plan es quedarse totalmente ocioso o colgarse el rótulo de abuelo full time. Sí un poco más de relax, pero sin que falte algo de adrenalina. A los 60, y con el aumento de la expectativa de vida (se calcula que para 2050 habrá 2000 millones de adultos mayores en el mundo y, por primera vez en la historia, serán más los adultos que los jóvenes), aún hay mucho para hacer.

Irse. Por un nuevo trabajo o por un tema etario, dejar la empresa de toda la vida es un salto. Foto: Shutterstock.

Como describía Molinari, las estrategias varían desde el “emprendedurismo” hasta la consultoría, pasando por actividades productivas que muchas veces logran amalgamar placer y negocios. En este último rubro se observan quienes se dedican a invertir en viñedos, en hotelería, gastronomía, cría de caballos o campos, entre otras muchas aficiones que pueden haber tenido de jóvenes pero sin el tiempo ni el capital necesario para desarrollarlas.  

Volver al mismo punto del que se acaba de salir pero desde un lugar más cómodo es otra alternativa. “Cada vez más las empresas vuelven a contratar a las personas que se retiran, cuando éstas tienen habilidades críticas o escasas”, advierte Molinari y completa el concepto: “La salida de los baby boomers de las corporaciones genera una complicación desde la perspectiva de que es una generación altamente especializada. Por eso todo aquel que posea un conocimiento valioso seguirá teniendo posibilidades de trabajo”.

En la misma línea opina Olivieri, de Page Group: “En muchas ocasiones continúan como consultores externos de la misma compañía de la que se retiraron o en otras empresas y pueden también dedicarse al ejercicio independiente de su profesión”.

Con las nuevas tasas de longevidad sobre la mesa, Weisz asegura que es necesario que los ejecutivos que se retiran cambien su mirada. “Yo siempre les digo, piense en un outplacement y ahora cámbiele el nombre por Retirementplacement. Eso está haciendo falta, pero no han prendido lo suficiente”, remata. .

Extracto de nota publicada en la edición La City de la revista Apertura.



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