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Economía

El emprendimiento que nació en las calles de Medellín y hoy busca revolucionar las escuelas argentinas

La compañía Aulas Amigas planea fabricar y exportar los tableros digitales TOMi desde Buenos Aires hacia el cono sur. Por Cecilia Filas 31 de Agosto 2015



Los chicos ya tienen sus netbooks –el plan nacional Conectar Igualdad lleva entregadas más de 5 millones de computadoras-, las conexiones wi fi se multiplican en las escuelas, pero en las aulas escolares todavía persiste el choque entre los esquemas tradicionales de enseñanza y las nuevas tecnologías. El desafío: ¿cómo lograr una integración concreta entre la educación y la tecnología?

Juan Manuel Lopera, CEO de la empresa Aulas Amigas, resalta que “hay que motivar a los chicos, hablarles en su propio lenguaje”. Esa es la idea detrás de la compañía: “Enfocamos todos nuestros esfuerzos a pensar cómo las herramientas tecnológicas podían apoyar a los maestros para que desarrollaran su labor de la forma más atractiva posible para esos niños y niñas que hoy, lamentablemente, se encuentran con mucha oferta de cosas malas en la calle y que por la velocidad a la que van sus cabezas, y a la que va Internet y el mundo, ya a los profesores actuales no les resulta tan sencillo cautivar a estas nuevas generaciones”.  

Cecilia Castro y Juan Manuel Lopera.

No es la primera ni la única vez que Lopera habla del peligro de los chicos y la calle. Crecido al calor de la violencia con la que Pablo Escobar y sus rivales manejaban Medellín, Aulas Amigas no parte de una idea innovadora sino una historia personal, un producto 100 por ciento Lopera: “A mis doce años empecé a meterme en cosas malas de mi barrio y cosas por el estilo, y la forma que encontró mi mamá de sacarme de eso fue, junto con un profesor, sentarme frente a una computadora. Entonces yo pasaba mis días y mis noches frente a una computadora, todo el tiempo”.

Esa habitación fue el inicio de Aulas Amigas: “Cuando terminé el colegio, y vi que mi familia no podría pagar la universidad pensé ‘ya sé cómo producir dinero, voy a trabajar’. En ese momento ya me sentía capaz de hacer una empresa y en mi habitación puse un escritorio y empecé con la idea de hacer una compañía. Obviamente mi mamá pensaba que estaba jugando solamente, pero funcionó y empecé a vender mi propio software en varios colegios”. Ya con el objetivo en claro, Lopera y su socio Alejandro Sepúlveda comenzaron a analizar cómo eran las escuelas en los países más desarrollados: tablets, mesas interactivas, tableros digitales pero ¿cómo hacer para que las escuelas de América Latina, que a veces no pueden comprar ni las sillas, pudieran tener esa tecnología? Ese era el desafío de la empresa: “Teníamos que hacer que todas las maravillas del mundo digital pudieran suceder en nuestros países”, contó Lopera.

¿Cómo adaptar, por ejemplo, un tablero digital de US$ 4000 al bolsillo latinoamericano? “Los fabricantes hacen unas tecnologías sorprendentes, con materiales costosos, aparatosas y eso las hace caras. En nuestro caso no buscamos fabricar una herramienta novedosa físicamente sino que fuera muy funcional”, explicó Lopera. Eso es TOMi (Tablero Óptico de Mando Interactivo), un pequeño dispositivo que funciona con Windows, Linux o Mac y se pone al lado de cualquier herramienta de proyección (un televisor o un cañón) para hacer cualquier superficie táctil (una pared, por ejemplo). Reduciendo los costos, logró crear un dispositivo de US$600 que ya está presente en más de 7000 escuelas colombianas.

En 2011, surge el primer intento de traer TOMi a Argentina, “en ese momento logramos algunas aulas amigas,  pero ya al finalizar el año los costos de importación y la protección de la producción en el estado local nos motivaron a discontinuar”, recordó Cecilia Castro, Gerente Regional de Aulas Amigas. Sin embargo, el año pasado Lopera volvió a insistir con el país, esta vez con un nuevo enfoque: reemplazar la importación por producción local. Cada componente de TOMi está fabricado en el país, desde la programación de los circuitos, la inyección de plástico hasta los cargadores.

La sede local de Aulas Amigas puede producir hasta mil tableros digitales al mes y ya tienen en stock 2000. A un precio $5600 por unidad, Lopera espera que al menos 10 mil escuelas tengan sus TOMis made in Argentina en los próximos dos años. Además, el país se convirtió en el enclave estratégico de Aulas Amigas en la región, ya que desde la sucursal porteña planean exportar lo tableros a Chile, Paraguay, Perú, Bolivia, Uruguay y el sur de Brasil.



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