El backstage político detrás de los Mundiales
Economía

El backstage político detrás de los Mundiales

El fervor que genera la Copa del Mundo minimiza el costo político que genera tomar decisiones impopulares Por Cecilia Boufflet 10 de Julio 2014

 

“Durante un Mundial no se pueden tomar medidas importantes sin que lo advierta la sociedad, pero sí pueden pasar más cómodamente la primera etapa de anuncio, la más difícil por los cuestionamientos” opina el economista Orlando Ferreres.

El libro Historias insólitas de los Mundiales de Fútbol, del periodista Luciano Wernicke, señala en el prólogo la “casualidad” de que todos los Mundiales disputados antes de 1980, cuando no existía televisación a color en vivo y en directo, fueron ganados en la mitad de los casos por el país anfitrión y, en dos casos, más los dueños de casa llegaron a la final. El uso político de estos eventos y la manipulación por parte del país anfitrión puede haber sido más accesible sin la mirada millones de telespectadores.

Muchos historiadores cuestionan los triunfos de los países anfitriones en Italia 1934, de la mano del dictador Benito Mussolini; en Inglaterra en 1966, con polémicos arbitrajes; o de la Argentina en 1978, en una Copa del Mundo desarrollada en medio de una sangrienta dictadura, que tuvo tanteadores extraños como el abultado 6-0 del equipo local con Perú marca el libro. “Aunque de nada hubiera servido la ayuda política sin un buen equipo que la respaldara en la distracción de los espectadores”, añade Wernicke.

Festejo. La selección celebra el último penal convertido y el pase a la final. Foto: Agencias.

Un ejemplo perfecto, señalan los expertos, es lo que sucedió en pleno Mundial de Sudáfrica 2010 con el ya intervenido Indec. Cuando los medios de comunicación habían denunciado la presencia de barrabravas de Nueva Chicago en el instituto estadístico, mediante la norma 858/10, la presidenta Cristina Kirchner nombró un gran número de trabajadores en el Indec, pero el anexo a ese decreto -que debía publicarse en el Boletín Oficial con los antecedentes de los flamantes funcionarios- no estuvo disponible ni en la versión electrónica ni en papel. Así, los nuevos empleados fueron fantasmas pero el fervor mundialista tapó el escándalo.

Aquella Copa también coincidió con la decisión del Gobierno de denunciar civil y penalmente a los manifestantes que cortaban el puente internacional en la ciudad de Gualeguaychú, rechazando la instalación de la pastera Botnia. La negociación avanzó durante el Mundial para que el puente se desalojara y la pastera obtuviera, finalmente, la aprobación para instalarse. Otra vez, el giro en el discurso oficial pasó desapercibido.

Otro ejemplo fue la  ruidosa renuncia de Jorge Taiana al cargo de canciller después de una discusión con la presidenta Cristina Kirchner en medio del escándalo por la denuncia de la existencia de una embajada paralela en Venezuela y la intervención a Metrogas también ocurrieron durante Sudáfrica 2010.

La edición original de este artículo se publicó por primera vez en el suplemento 3 Días de El Cronista Comercial del viernes 4 de julio.



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