El Heredero

Su niñez en la Argentina y sus estudios en Europa. Por Juan Manuel Compte 13 de Enero 2015

 

Cristiano Santiago Argentino Rattazzi. Nació en Buenos Aires, el 25 de septiembre de 1948. Primer varón del conde Urbano Rattazzi y de Susanna Agnelli, Suni, nieta del fundador de la Fabbrica Italiana Automobili Torino. La Fiat, urbi et orbe. Habían llegado al país en 1947. Ya tenían dos hijas: Ilaria (2) y Samaritana (1). Marcados por la Guerra –él combatió en el Frente Ruso; ella se alistó en la Cruz Roja– encontraron en la Argentina su lugar en el mundo. Más precisamente, en Los Cardos, su estancia de Balcarce. Veranos de pileta se alternaban con recorridas por los tambos y cabalgatas diarias de dos kilómetros, desde el casco del campo a la escuela rural. Los Rattazzi vivieron en la Argentina hasta que Cristiano tuvo 10 años. La familia ya se había ampliado con Delfina (1952, también nacida en el país) y Lupo (1953, en Lausanne, Suiza). En 1956, nació la menor, Priscilla. Lo hizo en Roma, donde se radicaron. En la Ciudad Eterna, Cristiano estudió en el Istituto Massimiliano Massimo. En ese colegio de jesuitas, semillero de la clase dirigente italiana, conoció a quien sería su amigo de toda la vida: Luca Cordero di Montezemolo. A los 15, marcharon juntos al Liceo Naval Morosini, de Venecia. Luca duró tres meses. Rattazzi, en cambio, completó los tres años.

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Leé la nota completa en la edición de enero de 2015 de Apertura. 



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