#Economía 3.0: De la macro a las cacerolapps
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#Economía 3.0: De la macro a las cacerolapps

Desde el actual ministro, Hernán Lorenzino, hasta el ex presidente del Banco Central, Martín Redrado, utilizan a las redes sociales como una plataforma de comunicación. Qué se puede decir y qué no en el debate. 

12 de Octubre 2012




@hernanlorenzino no lo dudó.
El ministro de Economía de la Nación les iba anunciando a sus 9099 seguidores la cuenta regresiva para la #independenciaeconómica. Hashtag (etiqueta) con la que intentó instalar en las redes el debate por el pago de deuda. Con ese disparador como foco principal acumula 256 tweets y sigue a sólo 109 personas ya que fue de los últimos funcionarios del Gobierno que se incorporó a la red. Desde su casilla tiene muy pocos retweets, aunque @diegobossio, el titular de la Anses y su batalla por los fondos de la provincia de Córdoba estuvieron a la cabeza de sus destacados.

Bossio, economista, autodefinido peronista e hincha de Racing desde su perfil, suele utilizar la cuenta para referirse a planes institucionales y plantea proyectos a sus 38.109 seguidores. El ex presidente del BCRA, @martinredrado, mantiene interactivos debates con sus más de 64.500 seguidores y responde consultas sobre el rol del BCRA y la política de emisión monetaria. La economía llegó para quedarse a las redes sociales y la lógica del fútbol en la que "todos somos directores técnicos" parece haberse instalado también en términos tan complejos como emisión monetaria, inflación, dólar y hasta cepo cambiario, devenidos en trending topics (temas más populares en cada momento de Twitter) que permite en tan sólo 140 caracteres generar miles de comentarios y respuestas inmediatas.

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@juancarloslucas (Juan Carlos Lucas), experto en redes sociales y docente de la Escuela de Negocios de la UADE, cree que "la Web es una enorme experiencia de innovación. Se empieza a filtrar en base a la reputación de cada usuario. Tenés que participar de los espacios correctos y ahí generar contenidos y conversaciones de valor con las personas". Para el especialista, la diferencia entre un economista 3.0 y uno que no lo es, pasa por la lógica del bombardeo de mensajes en las redes. "Es una modalidad de patas cortas para construir una identidad confiable", sostiene.

La apertura al diálogo que se genera, la conversación y las oportunidades es lo que marca la diferencia entre quién entiende los códigos y quién no lo hace, sostiene.

El economista @jlespert (José Luis Espert) parece haber comprendido de qué se trata: encontró en Twitter la plataforma ideal para volcar sus opiniones. Arrancó hace apenas un año y ya cuenta con 8200 followers. Verborrágico, su ratio es 1 a 1: lleva disparados 8200 tweets. "Interactuar con la gente es algo que me gusta y siempre tuve un estilo personal a la hora decir lo que pienso. Trasladé ese estilo a Twitter", explica. "Me ha permitido conocer online la opinión de gente muy inteligente sobre la que tenía que andar buscando publicaciones en Internet", agrega el seguidor de auténticos rockstars de la economía gobal, como Paul Krugman o Nouriel Roubini.

Su debate fiscal con Eduardo Levy Yeyati (@elyblog) se extendió a ríos de tweets. Sentencias fuertes y concisas, argumentos resumidos y mucho dato, es la fórmula en la que coinciden los economistas con más seguidores al momento de recetar su manual de estilo para los códigos de la nueva era. "Tengo dos filtros claros en Twitter: primero, ante las descalificaciones, bloqueo. Sin discriminar si se trata de un economista, un abogado, un funcionario o un estudiante. Y segundo, no debato con gente que niega la realidad", resume. Se enoja por las declaraciones de funcionarios, retwittea artículos de referencia y opina sobre la economía global y local.

La idea del debate aparece como otro de los disparadores por los que @nestorgrindetti, ministro de Hacienda porteño, decidió sumarse a la nueva era. "Se puede generar un ida y vuelta que enriquece. Muchas veces hay temas complejos que, a través de un debate, pueden ser comprendidos por no especialistas", agrega. La velocidad de interacción no deja de sorprenderlo, aunque cree que la precisión en los datos es clave al momento de twittear y responder. Lo siguen 10.741 personas y él sigue a 5988. Desde su perfil demuestra que encuentra en la red una herramienta para la política: "Nací en Lanús y creo en una forma distinta de hacer política,y es pensando en la gente", afirma.

El análisis de la mayoría de los economistas es que se "democratizó el debate". Hoy un recién egresado puede mantener un diálogo directo con los máximos referentes del país y eso antes no ocurría, indica un funcionario del Gobierno que pidió no ser citado. Y agrega: "todavía no existen normas muy marcadas respecto de qué se puede comunicar y qué no a través de la red, pero la mayoría optamos por declaraciones políticamente correctas", dice.

#Independenciamediática

@pvacas2009 (Francisco Vacas), titular del Programa de Social Media Management de la Universidad Austral, coincide en que "Twitter es una especie de barómetro de lo que le importa a la gente. Me parece positivo que temas tan de libro como la economía, lleguen a las redes y que se arme un debate entre todo tipo de gente, desde el que no sabe hasta el catedrático. Aquí se ven los argumentos y los contra-argumentos". Para Vacas, el discurso único que pretende el poder es imposible en las redes. "La manifestación más libre de lo que está pasando en Argentina se manfiesta aquí, no en los medios. Ya no hay offline ni online". Su recomendación de buenas prácticas es en tratar que los tweets abran debate, no que lo cierren.

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En el mismo sentido opina @diegocoatz (Diego Coatz) ,economista Jefe CEU-UIA, y secretario de @sidbaires: "la posibilidad de eliminar intermediarios hace que puedas llegar a mucha gente y discutir tópicos que a uno le interesan.

Sin embargo, la clave pasa por salir del corto plazo y de los temas del día para instalar debates de fondo". Un ejemplo es el que tuvieron los economistas @lucasllach (Lucas Llach) y @marianokestel (Mariano Kestelboim) por el precio de la ropa y cómo se iban formando valores de referencia. "Arranco en 140 caracteres pero lo ideal es que ese disparador sea la base para un debate de fondo", grafica Coatz. Por último, Vacas explica lo que no hay que hacer en Twitter. "Hacer trolling (insultar), o ser reiterativo. Sobre todo esto de contratar followers de partidos o grupos, parece un broadcasting barato. Esos usos son contra-sociales, en las mismas plataformas sociales", concluye. Práctica poco recomendada pero habitual para los tiempos que corren.



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