Cuando los problemas de la oficina molestan en la cama
Economía

Cuando los problemas de la oficina molestan en la cama

Los inconvenientes en el trabajo pueden afectar la vida personal de los profesionales. Claves para equilibrar ambos mundos.  Por Joaquín Garau 16 de Abril 2015



La cama no está caliente. Y el problema es un cheque rebotado, un balance sin cerrar, una pelea con el gerente y la tesis de doctorado sin escribir.

Llevar los problemas de la oficina a la cama es un conflicto que muchos ejecutivos –y ejecutivas- sufren y por lo que recurren a ayuda profesional.

“La imposibilidad de despegarse de los problemas de la oficina es constante. Y el tema que se tiene que tratar en otros ámbitos, se lleva a la cama”, explicó el doctor Walter Ghedin, médico psiquiatra (M.N. 74794), psicoterapeuta y sexólogo, en diálogo con Apertura.com. Entonces, a la hora de la intimidad, los problemas laborales y profesionales salen a la luz. “Cuando la persona no puede tranquilizarse, está irritable y no puede conectarse con el otro; o está muy susceptible y cualquier cosa que genere el otro le provoca irritabilidad”, describió el psiquiatra, un especialista en la materia.

Entonces, ¿cómo hacer para que esto no suceda? Ghedin destacó una serie de consejos para que el deseo no esté afectado por problemas laborales.  

Cada cosa en su lugar. “Hay que tener en cuenta que la cama es un espacio de intimidad, para relajarse, estar con el otro”, dijo Ghedin, y aclaró que se puede “hablar de otros tantos temas”, no sólo de la oficina.

De fondo. Limitarse a contar qué pasó en la oficina esconde, de fondo, el problema central. Por ejemplo, miedo a ser echado o a no realizarse profesionalmente. “No hay que quedarse en la anécdota del tema, se debe ir más allá y ver  cómo impacta la situación en la persona”, comentó.

Híper desconectado. Difícilmente se puede tener un momento de intimidad en la cama con el celular en la mesa de luz vibrando con cada e-mail que ingresa. “El celular en la mesa de luz es dañino, hay que apagarlo durante la noche. Hay mucha gente que deja el celular encendido sin ningún motivo”, afirmó Ghedin y subrayó: “La tablet, tampoco”.

Tiempo libre. “También se perdió el fin de semana. Se programan actividades, y si no son compartidos, suelen generar conflictos”, dijo el psiquiatra. También señaló que, muchas veces, el plan de sábado y domingo incluye a… los compañeros de la oficina. “Hay que distender, hacer otras cosas”, reclamó el especialista.

Todos y todas. “Antes era más frecuente a partir de los 40 años; hoy esto afecta más a los jóvenes profesionales”, describió Ghedin, quien ve que en los últimos 10 años cambió el rango etario de pacientes afectados por la intromisión de la oficina en la vida sexual.



¿Te gustó la nota?

Comparte tus comentarios

Sé el primero en comentar

Videos

Notas Relacionadas