Caso Pescarmona: a qué otras empresas rescató el Gobierno
Economía

Caso Pescarmona: a qué otras empresas rescató el Gobierno

Desde compañías de alimentos hasta metalúrgicas, la Casa Rosada salió a tender su mano en los momentos críticos.  Por Joaquín Garau 18 de Septiembre 2014

 

 

Sálvese quien pueda y, quien no, podría ser salvado por el Gobierno nacional, que tras anunciar que asistirá a IMPSA, empresa de la familia Pescarmona, sumó otra firma más al listado de las compañías que alguna vez le dio una mano.

Uno de los casos más emblemáticos fue la papelera Massuh, que tras declarar el cese de pago, fue asistida por el Gobierno. La empresa tenía deudas por $ 250 millones. El entonces secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, se había hecho cargo de la gestión de la compañía que, a través de un fideicomiso del Banco Nación, buscaba sobrevivir. Rebautizada Papelera Quilmes, el Gobierno intentó, tras alquilar la planta por tres años, mantener los 600 puestos de trabajo. Finalmente, la empresa vio la lona.

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IMPSA. La empresa afronta un período de crisis y el Gobierno la ayudaría a saltar el default. Foto: Archivo.

Sancor, por su parte, también recibió una ayuda del Gobierno nacional. Tenía deudas con los bancos Nación, Provincia y Ciudad, el privado Rabobank y la Corporación Financiera Internacional (CFI), por US$ 167 millones, a principios de 2005. Luego, la deuda ascendió a US$ 200 millones. La venta de la empresa a Adecoagro era una posibilidad latente. Una fuente consultada por Apertura.com recordó el rescate, donde el presidente Néstor Kirchner tuvo injerencia. “Kirchner les exigió que la reestructuración fuera con una venta de producto anticipado a Venezuela”, aseguró el especialista. Y así fue: SanCor logró un acuerdo con el Banco de Desarrollo Económico Social (Bandes) de Venezuela, del cual recibió un aporte financiero de US$ 80 millones a cambio de venta de leche en polvo y tecnología durante 15 años. Es decir, se aseguró un cliente a largo plazo.

Paraná Metal, empresa metalúrgica de Entre Ríos, tenía 900 trabajadores y, desde 2008, estaba en crisis. Quien hizo su aparición fue Cristóbal López, empresario cercano al Gobierno, quien se quedó con el control de la empresa a través de MyS, del Grupo Indalo. “A diferencia de lo que ocurre en Estados Unidos, donde el Estado interviene explícitamente en la empresa, acá los rescates son de forma extraña”, aseguró la fuente y agregó: “Más que rescates, son apoyos direccionados por el Estado”.

Otro caso. En julio de 2009, La Serenísima tenía una deuda de US$ 230 millones en obligaciones negociables y había perdido, en 2008, $ 265 millones. Allí comenzaron a circular fuertes versiones de que sería vendida a Danone. Pero en plena campaña electoral, Néstor Kirchner volvió a aparecer en la escena del salvataje y aseguró que “la Presidenta, enterada de que podía haber una venta de La Serenísima, me dijo que la empresa podía contar absolutamente con el apoyo del Gobierno”. Finalmente, en una nota a la Bolsa de Comercio, La Serenísima desestimó el proceso de venta. “Los accionistas tienen decidido conservar sus tenencias accionarias y mantener inalterada la conducción histórica de la empresa”, detalló en un comunicado. 



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