DYN07, BUENOS AIRES 24/01/12, EL SECRETARIO ADJUNTO DEL SINDICATO DE CAMIONEROS, PABLO MOYANO, ENCABEZO UNA MOVILIZACI�N  A  OFICINAS DE PUERTO MADERO,  EN RECLAMO TRAS EL DESPIDO DE  200  CAMIONEROS EN LA EMPRESA CAMUZZI GAS PAMPEANA.FOTO-DYN/EZEQUIEL PONTORIERO.
Economía

¿Adiós a las paritarias cortas?

Por Javier Adrogué 14 de Abril 2016

Las negociaciones salariales enfrentan este año el desafío de la inflación con particular intensidad y durante el primer cuatrimestre del año las “paritarias cortas” se presentaron como una herramienta válida para sortear transitoriamente el problema.

Aludimos a la “particular intensidad” porque, si bien la inflación estuvo presente en las rondas de negociación de los últimos años, durante el 2016 la incertidumbre que invadió a los representantes del sector privado, tanto por el lado de los trabajadores como por el de los empleadores, era tan importante que nadie sabía, en buena fe, cuál era el porcentaje de aumento razonable que podía pactarse para todo el año.

También entendemos que esta herramienta sirvió para “sortear transitoriamente” el problema porque suspender la negociación salarial anual y acordar un primer aumento para un periodo reducido de tiempo que, generalmente no superó los seis meses, resultó convincente para los primeros negociadores del año, cuando todavía restaban muchos meses por delante y existía una ventana de tiempo suficiente para corregir en el resultado de este primer acuerdo.

Ahora bien, en las rondas de negociaciones correspondientes al segundo cuatrimestre del año la tendencia tiende a modificarse.

La “paritaria corta” ya no parece ser una herramienta atractiva ni convincente, de hecho, genera inquietudes en ambos lados de la mesa. El problema sigue siendo el mismo: la incertidumbre del índice inflacionario. Si bien existen otros condimentos en las mesas de cada actividad, entre los cuales debemos mencionar la preocupación por las fuentes de trabajo, la inflación sigue presentándose como la variable más importante para acordar el aumento en los salarios del 2016.

El problema es claro, no obstante los esfuerzos del gobierno, los negociadores no están convencidos sobre la esperada disminución del porcentaje de inflación para el segundo semestre y, en estas condiciones, resulta muy difícil acordar un porcentaje de aumento transitorio y razonable en el marco de una “paritaria corta”, el que no debería exceder del 22% o 23%.

Mayores porcentajes sólo parecen justificables para negociaciones salariales que cubran toda la vigencia del acuerdo y aquí es donde nos encontramos. Ahora el desafío es utilizar otras herramientas para llegar a un acuerdo equilibrado.

 



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