ART: entre 2003 a 2016 los litigios se multiplicaron por 40
Economía

ART: entre 2003 a 2016 los litigios se multiplicaron por 40

01 de Julio 2016

En un mercado con 10 millones de trabajadores cubiertos, el sistema de Riesgos de Trabajo cumple 20 años con números alentadores pero un sinfín de desafíos. Para empezar disminuyó 69 por ciento la cantidad de fallecidos. Además las prestaciones dinerarias se multiplicaron por 5,24 en los últimos tres años y medio.  “Estos números nos devuelve una realidad extremadamente mejor que la imperante en 1996 cuando se contaba con un precario esquema resarcitorio”, afirma Mara Bettiol, presidente de la Unión de Aseguradoras de Riesgos del Trabajo, UART y agrega que: “también en los últimos tres años y medio  las prestaciones dinerarias crecieron 424 por ciento mediante la aplicación de la actualización semestral del índice salarial denominado RIPTE”.

Entre las novedades, uno de los avances fue la inclusión de nuevos colectivos sociales como el de los empleados de casas particulares que sumaron más de 500 mil trabajadores. Además de la implementación de programas de prevención de accidentes, de sistemas de denuncias por incumplimiento, programas de prevención en las Pymes, de reducción de accidentes, de registro de juicios, los protocolos de prevención y el registro de juicios por nombrar algunos.     

Sin embargo, la industria  enfrenta  una importante amenaza: el incremento de los juicios a las aseguradoras. La reforma del año 2012 liberó a los empleadores de los juicios por responsabilidad civil, pero esas demandas se re-direccionaron hacia las ART. “Un sistema pensado para dar respuesta pronta y efectiva en la atención médica y en el resarcimiento dinerario, ha sido puesto tras las cuerdas por un embate judicial desmedido. Lo que el sistema resuelve por una autopista amplia, expedita, rápida  y equitativa para todos, ha sido llevado a un escenario de caminos laberínticos con salidas poco asequibles y resultados inciertos”, analiza Bettiol.

Así las cosas, el incremento de la judicialidad - más de 300 mil demandas en stock y más 120 mil que ingresarán en 2016-, demanda una enorme cantidad de recursos. ”Ese sobrecosto más el pasivo contingente afecta la estabilidad del sistema”, afirma Bettiol. Los juicios ingresados en el último mes de mayo alcanzaron a 10.523. En los primeros 5 meses del año ya suman 44.337 juicios, un 14 por ciento más que en el mismo período del 2015. “De 2003 a 2016 la litigiosidad se multiplicó por 40”, agrega la directora.

Lo paradójico en este panorama es que aún en  los sectores económico-productivos con más riesgo implícito, los accidentes bajan sistemáticamente.  “El descenso sistemático, constante y progresivo de la siniestralidad, dato que por lógica debería generar menos juicios, no incide hoy en la disminución de las demandas. Ambas variables operan de manera independiente, desenganchadas”, analiza Bettiol quien sostiene que la solución a la problemática  está en manos del Poder Judicial.

Recientes fallos emitidos por la Corte Suprema de Justicia de la Nación y de la provincia de Buenos Aires, aclaran y sientan jurisprudencia sobre una serie de cuestiones que proliferaban en los Tribunales con interpretaciones diversas: retroactividad, aplicación de la actualización por índice RIPTE y aplicación del 20 por ciento adicional. “Entre las materias de notoria y heterogénea interpretación judicial, que inciden de manera muy gravitante en la cantidad de nuevos juicios que ingresan cada año, está el de la valoración de la incapacidad”, analiza la fuente consultada.

La Reforma del año 2012 previó una tabla mediante la cual se establecen los porcentajes de incapacidad correspondiente a cada daño o incapacidad permanente, con el objetivo de dar celeridad,  certidumbre y tratamiento equitativo a los trabajadores que quedan con una incapacidad permanente. Esta tabla suele no ser utilizada por los peritos judiciales.

“Por este motivo, además, es necesario avanzar en la regulación del quehacer pericial en el ámbito de la justicia, a la vez que desacoplar los honorarios de los peritos de la resultas del dictamen”, analiza Bettiol y agrega: “el  punto de equilibrio se encontrará cuando se pueda gestionar este sistema con mecanismos que brinden interpretación unívoca de sus parámetros y automaticidad en cuanto a las prestaciones determinadas. De esta manera se podrá operar con bases aseguradoras. Será necesario acuerdo sistémico ante la definición de contingencias y prestaciones. Y en el caso de subsistir discrepancias, mecanismos ágiles de resolución que remitan a esas definiciones. Pero aún en esta difícil coyuntura de aumento sideral de la litigiosidad está claro que con menos accidentes, ganamos todos. Y con menos juicios, también”.



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