Una defensa del trabajo remoto
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Una defensa del trabajo remoto

07 de Marzo 2013




El tener una amplia trayectoria en el mundo corporativo, y liderar una de las compañías insignia de la era Internet, no es garantía de no cometer errores de visión propios de quien no tiene experiencia alguna. Eso fue lo que me demostró Marissa Mayer, ex-vocera de Google y actual CEO de Yahoo!, con su controversial ultimátum a sus empleados con permiso de trabajo remoto: o vienen a la oficina todos los días, o renuncian.

La causa de semejante decisión, argumenta escuetamente el anuncio oficial, es la falta de productividad y la interrupción del proceso creativo que produce el trabajo remoto. Esto no solo es un retroceso frente a una tendencia notoriamente imparable (la gran mayoría de las empresas Fortune 500 ofrece regimen de horas flexibles y posibilidad de trabajo remoto a una gran cantidad de empleados), sino que representa una visión equivocada de la realidad laboral: si no te sientas en tu cubículo en la oficina, no sé realmente en qué estás trabajando, y no puedes integrarte con tus colegas.

Le preguntaría a Marissa: la preocupante cantidad de accidentes de tránsito, ¿debería traducirse en la prohibición de la fabricación de autos, o debería impulsar una mayor seguridad en la fabricación de los mismos? La existencia de facciones violentas en los que apoyan a determinados equipos de fútbol, ¿se soluciona prohibiendo el fútbol, o bien ejerciendo la ley sobre los violentos? Evidentemente Marissa está equivocada: en lugar de resolver el problema de fondo, decide culpar a la forma de trabajo que privilegia al profesional y su calidad de vida.

Naturalmente el trabajo remoto requiere, al igual que el trabajo presencial, una gran disciplina y profesionalismo. Ahora, si alguien no es comunicativo cuando trabaja desde su casa, ¿porqué lo sería en la oficina? Si no cumple con las tareas cuando trabaja de forma remota, ¿porqué lo haría en la oficina? El estar cerca de la "cafetería" o charlando "en el pasillo", lugar que sugiere Marissa como la panacea de la productividad, no significa que quien no es creativo desde su casa lo sea en la oficina. El proceso creativo no es resultado del aroma a café, o del color elegido para pintar las paredes de un pasillo, sino de la confianza que tiene el profesional con la empresa, de sentirse involucrado con los objetivos, y de sus relaciones con sus colegas.

Invito a Marissa a que reconsidere y reconozca sus errores. Si Yahoo! tiene en sus filas empleados que no son productivos trabajando remotamente, deberá considerar si son esos los empleados que Yahoo! necesita, no prohibir el trabajo remoto. Haciéndolo no solamente estará en línea con lo que los profesionales hoy buscan, sino que tendrá la posibilidad de encontrar el talento que hará nuevamente de Yahoo! una empresa pujante y con claro perfil innovador, y no la sumatoria de malas y contraproducentes decisiones que es hoy.


 



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