Qué tener en cuenta al planificar el retiro

Por Diego Deza- Director Towers Watson 26 de Junio 2015

 


A lo largo de la vida son muchas las necesidades financieras que un individuo enfrenta y varían en relación a las diferentes etapas que atraviesa, así como también al ingreso que va generando desde que inicia su vida laboral.

Tal es así que en determinado momento surge la necesidad de destinar un capital para adquirir una vivienda, un auto, invertir en la crianza y educación de los hijos, viajar, entre otras cosas.

En el mencionado contexto, la planificación del ahorro para el retiro adquiere especial relevancia dado que en esta etapa los ingresos se reducen significativamente, manteniéndose gran parte de los egresos e incluso algunos de ellos incrementándose (como es el caso de los gastos relacionados con la salud).

Es aquí que una buena planificación permitirá mantener en buena medida el nivel de vida que se tenía antes del retiro.

En ese sentido, está generalmente aceptado que cuando una persona deja de trabajar necesita generar un reemplazo de sus salario de entre el 60% y el 80% para poder mantener el mismo nivel de vida. Obviamente esta es una referencia general y la lógica es que a menor nivel de ingreso la necesidad de reemplazo es mayor, pudiendo alcanzar en niveles más bajos el 100%, ya que en no existe ningún gasto/ahorro que el individuo pueda dejar de realizar una vez retirado.

En nuestro sistema previsional actual, una persona con un sueldo de hasta $43.000 mensuales debería esperar un beneficio de aproximadamente un 50% a un 60% de su remuneración. Sin embargo la porción de los salarios por encima de ese valor, no cuentan con cobertura del sistema, y el beneficio, como tasa de reemplazo, comienza a caer drásticamente pudiendo alcanzar niveles de hasta un 10% para posiciones ejecutivas.

Ante esta coyuntura, es muy importante, que cada individuo pueda realizar un análisis de necesidad de complemento al retiro, en base a su nivel de ingreso, su historia previsional, sus expectativas y su nivel de vida deseado una vez retirado.

Para tener una referencia o idea de magnitud de la necesidad, podemos mencionar que para un hombre que quiera contar con un ingreso de adicional de $ 1.000 mensuales a partir de los 65 años, se estima actuarialmente que debería lograr acumular un fondo de $ 200.000 a esa edad. Estos son valores importantes ya que estamos pensando que deberían ayudarnos a tener esa renta por unos 15 años aproximadamente.

Planteada y medida la necesidad u objetivo que uno tiene al retiro, se debe trabajar en la planificación de cómo alcanzarlo.

En este sentido es fundamental hacer un relevamiento de cuáles son las posibles fuentes de financiamiento con las que alguien puede contar (ahorros particulares, planes de pensiones corporativos, sistemas de ahorro previsional individual, etc.) e incluir estas variables en el análisis.

El otro elemento importante es el tiempo hasta el retiro. Desde ya, aquellas personas más jóvenes podrán distribuir el esfuerzo en más tiempo aliviando la carga, mientras que a los que les queden menos años tendrán que afrontar un mayor desafío. Es por eso que es vital tomar conciencia sobre esta importante necesidad cuanto antes, para poder hacer más fácil su instrumentación.

Cuando llegamos al punto donde tenemos que implementar nuestras acciones de ahorro para el retiro, es de vital importancia tener en cuenta que los instrumentos a utilizar estén en línea con los objetivos que tenemos. En ese sentido debemos considerar los siguientes factores:

Plazo hasta el momento previsto del uso del dinero: en general el plazo para este tipo de ahorro es largo, por lo que en busca de un mayor retorno uno podría seleccionar instrumentos con más volatilidad (medida de riesgo), pero esta posición debería ir siendo monitoreada al acercarse al retiro para ir tomando posiciones más conservadoras.

Tolerancia al riesgo: es importante tener en cuenta la tolerancia que uno pueda tener a los movimientos del mercado, especialmente si uno no está familiarizado con el tema de las inversiones dado que el hecho de tomar mayores riego implica la visualización de pérdidas de valor circunstanciales que no deberían afectar al objetivo final.

Objetivo de rentabilidad: los rendimientos que se busquen en estas inversiones deben estar en línea con los planteados en la determinación de la necesidad.

Nivel de seguimiento: generalmente el seguimiento de estas inversiones no es cotidiano, por lo tanto es muy importante hacer un buen análisis al momento de definir inicialmente la política y prever su revisión periódica consultando a expertos en la materia.

Con el escenario anteriormente planteado, es importante comenzar a informarse sobre el tema y en ese sentido las empresas no se mantienen ajenas a esta realidad. Para ello, están activas en el tema ayudando a sus empleados a través de programas de educación financiera/previsional donde se le da información detallada sobre estos puntos a fin de dar la mejor solución posible en base a cada realidad en particular para que puedan hacer buena planificación para el retiro.

En definitiva, no importa cuán lejano pueda parecer el retiro, cuanto antes abordemos el tema, es mayor la cantidad de herramientas con las que podemos contar y menor el esfuerzo que debemos hacer para alcanzar nuestro objetivo, por lo tanto si bien no es urgente es importante que le prestemos la atención necesaria al tema.



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