¿Qué pasa donde pasan cosas?
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¿Qué pasa donde pasan cosas?

Por Andy Freire 16 de Septiembre 2013




Un muy buen amigo me dijo una vez: “La gente interesante es la que hace que pasen cosas. Esas son las personas que hay que imitar”. En ese momento, pensé que era una frase trillada. Es más, le dije: “¿La sacaste de una galleta de la suerte china?”. Años después, me cobró aquella ironía cuando presenció una charla que di, en la que usé una versión libre de aquel consejo: “Los países interesantes son los que hacen que pasen cosas en ellos. Que tienen una mentalidad emprendedora. Son los modelos a observar”. En esa charla, hice tres preguntas iniciales: ¿sabén cuál es el país con más start-ups per cápita del mundo?; ¿sabén dónde nació Skype?; ¿sabén cuál es el país que, según los rankings internacionales, más mejoró su “entorno” para hacer negocios en el mundo? Todas las respuestas apuntaban a países “lógicos”: Alemania, los Estados Unidos, el Reino Unido, Japón, Francia, Canadá, Brasil.

Sin embargo, las correctas eran otras. Israel, Estonia y Ruanda. Israel por ejemplo, además de ser el país con mayor startups per cápita del mundo, es el segundo con más tecnológicas que cotizan en Nasdaq. Tiene más empresas allí que la suma de todos los países de Europa juntos. ¿Cómo lo hizo en el medio de constantes guerras y casi sin recursos naturales a disposición? Trabajó sistemáticamente para impulsar su economía de un modo muy inteligente, apuntado al capital humano y a un plan ambicioso de desarrollo de emprendedores, del cual Yozma (tal vez, la política más eficiente de la historia para atraer inversiones a un país) fue su principal exponente. Hace 30 años, Israel era una economía, casi en su totalidad, agrícola. Hoy, es uno de los principales polos tecnológicos del mundo.

Estonia, después de la caída de la Unión Soviética, quedó descolocada. Ingresó a la Unión Europea en 2004 y, aunque en 2008 sufrió el golpe por la crisis, su PBI fue el que más creció dentro de la UE en 2011. ¿Qué pasó? Desde mediados de los ’90, apostó por las tecnologías de la información con plan estructural. Pronto, pasó a estar a la cabeza de Europa en penetración de Internet –el 70 por ciento de la población– y telefonía móvil. Las TICs tienen gran relevancia en su PBI.

La gente interesante es la que hace que pasen cosas. Esas son las personas que hay que imitar


El modelo por el que apostó Estonia la llevó a desarrollar planes para enseñar programación a alumnos de primaria y secundaria. Además, fue el primer país en aplicar mecanismos de gestión gubernamental a través de Internet (abrir un negocio a través de la Red toma 18 minutos). Este contexto posibilitó, por ejemplo, que nacieran proyectos como Kazaa y el gran orgullo estonio: Skype. ¡Una compañía global que Microsoft compró en U$S 8500 millones nació en un país con menos de 1,5 millón de habitantes! No fue casualidad. ¿Y Ruanda? Considerando que, hace 20 años, un millón de personas fueron asesinadas allí por el “genocidio del ’94” –casi toda la población de Estonia–, la situación actual del país impresiona. Promoviendo emprendedurismo como punto fundamental, se lanzó, en 2001, la Iniciativa Nacional de Ruanda para la Innovación Competitividad, que desarrolló una estrategia nacional del café.

A través de esa iniciativa, buscó más de U$ 100 millones en inversiones para mejorar la producción, la calidad y el marketing del café de Ruanda. Promovió un partnership entre los institutos agricultores de Ruanda, la Universidad de Michigan y la Universidad de Texas, y trabajó para conectar productores locales a compradores de cafés especiales en los Estados Unidos y Europa. Esto dinamizó de forma espectacular su economía. Obviamente, Ruanda sigue teniendo características de un país pobre. Pero, durante los últimos cinco años, la pobreza se redujo de casi el 57 al 45 por ciento. Su economía creció a un promedio de 6 por ciento anual entre 1994 y 2009, al tiempo que generaron un marco regulatorio e institucional acorde a sus objetivos. Así, en el último ranking de Doing Business (2013), Ruanda aparece en la posición 52. Hace cuatro años, ocupaba la 189. La Argentina rankea 124°.

Estamos acostumbrados a mirar a las potencias del mundo. Pero, hoy, hay que aprender a ver más allá y descubrir que, en otros lugares –mucho más parecidos a la Argentina en algunos apectos–, pasan cosas, muy interesantes. ¿Qué pasa donde pasan cosas? La respuesta, de tan sencilla, parece obvia: generan un entorno adecuado para que puedan pasar.



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