Nueva ley de hidrocarburos: aciertos y requerimientos para atraer más inversiones
Columnistas

Nueva ley de hidrocarburos: aciertos y requerimientos para atraer más inversiones

Por Nicolás Perkins, Socio de Nicholson y Cano Abogados, especialista en Recursos Naturales 07 de Octubre 2014


 

 

El lograr el autoabastecimiento energético es nuestro desafío estratégico más importante después de las consecuencias de la crisis 2001-2002. El acuerdo arribado entre el gobierno nacional y los gobernadores de las provincias productoras de hidrocarburos es un paso adelante en la definición de una política de estado en esta materia. El próximo paso es que este proyecto sea tratado por el Congreso Nacional y las legislaturas provinciales correspondientes.

En la región, el régimen y el domino de los hidrocarburos es materia nacional. Por el contrario, nuestro régimen federal de hidrocarburos requiere concertar una política en esta materia sobre esfuerzos y concesiones compartidas. La Ley de Inversiones Mineras es un ejemplo de concertación federal. Sus frutos son proyectos emblemáticos, como Bajo de la Alumbrera, Veladero o Cerro Vanguardia.

La propuesta de reforma al régimen actual contempla fomentar inversiones a través de: (i) adaptar los plazos y términos de los permisos y concesiones en función a la inversión requerida para maximizar su producción; (ii) ampliar los proyectos que calificarían para los beneficios cambiarios y de comercio exterior previstos en el Decreto 929/13; (iii) coordinar las carga fiscal en cuanto a regalías, impuestos provinciales y tasas municipales; (iv) limitar la reserva de áreas, el acarreo en la etapa de desarrollo y unificar los pliegos de bases y condiciones para licitar permisos y concesiones.

La política de precios de mercado es un puntal de este objetivo. Como también se debe señalar que una coordinación y estabilidad mayor en materia fiscal, como una mayor flexibilidad en materia cambiaria, contribuirían aún más.  

También aspira a que Nación y Provincias establezcan presupuestos mínimos ambientales uniformes, los cuales deberán contemplar la prevención de contaminación subterránea, uso y disposición del flowback, emisión de gases, como también regular las concesiones de agua y sus cánones.

Por último, prevé un aporte de las empresas del 2,5% del compromiso de inversión inicial a los fines de responsabilidad social empresaria. Esto tiene que direccionarse a programas de formación de profesionales de la industria y a programas desarrollo social atendiendo a la actividad que se generará por décadas de cara al día después. Queda para posterior definición el financiamiento para la infraestructura requerida.

Los estados compiten por inversiones extranjeras. Este año se invertirán cerca de tres mil millones de dólares en hidrocarburos no convencionales en nuestro país y se requiere una inversión anual tres veces mayor. Solamente México aspira a lograr inversiones anuales por sesenta mil millones de dólares. Para ello realizó una reforma estructural.

Por diversos motivos nos aventaja para atraer estas inversiones, en áreas como la prospección en aguas profundas, aunque ciertas regiones de México podrían no resultar tan atractivas por cuestiones vinculadas a la seguridad o porque existen otras opciones de recursos más rentables. Reconozcamos este paso adelante, pues los frutos de este acuerdo transcendería el plazo del mandato de los gobernantes que lo impulsaron.



¿Te gustó la nota?

Comparte tus comentarios

Sé el primero en comentar

Videos

Notas Relacionadas