Inflación made in Argentina: todos hablan, ¿quién se ocupa?

21 de Diciembre 2012




El delivery de comidas ya no entrega folletos con los precios sino solamente con el menú. Hugo Moyano, titular de la CGT, le pide a la Presidenta que se ocupe de la inflación y las bases le exigen al más oficialista Antonio Caló que tenga en cuenta que la plata ya no alcanza. Los empresarios se enojan porque la competitividad pierde terreno y la Argentina ocupa el top five de los países con más inflación, según un relevamiento del Banco Ciudad.

"Si se buscan resultados distintos, no hay que hacer siempre lo mismo". La frase corresponde a Albert Einstein quien, sin saberlo, resume en gran parte lo que ocurre con la inflación en la Argentina. El incremento generalizado de precios cerrará el año en torno al 24%, según las proyecciones del IPC Congreso y oscilará el 11% si se considera la medición del Indec. Para 2013 el presupuesto nacional marca 10,8% y las consultoras proyectan un alza del 25%, aunque desde el off.

"Hace años que el Gobierno no se preocupa por el alza de los precios. Es claro que el gasto público (las erogaciones que realiza el Estado) no puede crecer al 30% anual porque obliga a una emisión monetaria superior al 40%", resume Hernán Lacunza, actual titular de la consultora Empiria. En criollo: no se puede seguir volcando cada vez mayor cantidad de billetes al mercado doméstico porque la sobreabundancia de oferta conlleva una triple pérdida: valor, respaldo y expectativas.

Durante los últimos cinco años, el gasto público creció por encima de los ingresos y así fue licuando el superávit fiscal que pasó de casi 4 por ciento del Producto Bruto Interno en 2004 a un déficit proyectado de casi 2,5% este año si se restan los recursos originados en las rentas del Banco Central y de la Anses. Es decir que los gastos que realiza el Estado superan ya a los ingresos genuinos que se producen mensualmente a través de la recaudación. El M1 -la cantidad de dinero que circula en la economía, más los depósitos corrientes de los ciudadanos- aumentó más de cuatro veces entre 2003 y 2010.

"Las tasas de interés reales muy negativas y una economía que estaba con capacidad productiva casi al límite se cerró para tener protegida a la industria y proteger a los escasos dólares", sostiene Mariano Lamothe, economista jefe de abeceb.com. Eso provocó que al utilizar como ancla al dólar, éste se convirtió en un activo más barato y en un bien preciado por su valor. "Por eso, se forzaron luego las restricciones que al igual que lo ocurrido con los importados terminaron presionando sobre los precios", agrega Lamothe.

De mitos y verdades
Por otra parte, ya hay también un componente inercial que funciona como un disparador para que los precios sigan subiendo. "Está comprobado que los controles pueden servir para el relato, pero no para el chango", se enoja un dirigente sindical que paradójicamente integra la liga de Antonio Caló en la CGT Alsina. La división sindical tampoco ayuda para un pacto social por la pérdida de representatividad que se generó. Hoy la CGT de Caló, la de Hugo Moyano, Hugo Yasky (CTA oficialista), Pablo Micheli (CTA opositora) y Luis Barrionuevo (CGT Azul y Blanca) coinciden en el temario de sus reclamos y todos ponen en foco que la inflación afecta los salarios, que el mínimo no imponible en Ganancias debe modificarse y que a los jubilados hay que pagarles más.

"Los incrementos demandados serán en torno del 24/26 por ciento en el primer semestre por todo 2013 y cercanos al 28/30 por ciento si se pactan en el segundo semestre, también por todo el ejercicio", vaticina Julián De Diego, asesor laboral de empresas. En ambas negociaciones de convenio se estima que habrá un pedido adicional de fin de año que representará de uno a tres por ciento. Entre 2003 y 2005, el alza de salarios para el personal de convenio fue del 10 al 12%, desde 2007 entró en el terreno de los dos dígitos con un 23% primero, un 26% en 2008 y un 20% en 2009 producto de la crisis global, resume De Diego. Sin embargo, gran parte de los sectores tuvieron que volcar esos incrementos a sus valores de referencia y generar otra nueva suba de los precios. Algo que se repetirá durante el próximo ejercicio en el que el círculo virtuoso de redistribución termina por convertirse en una absorción de los precios en alza.

Para el 76,3% de los 220 empresarios consultados por la consultora CIO para El Cronista, la inflación es el principal problema que afectará a sus compañías durante 2013. El aumento en el costo de los insumos (también vinculado con los precios) y las restricciones al tipo de cambio, completan el podio. "Hace tiempo que se viene licuando la competitividad en dólares y los márgenes salvo en algunos sectores excepcionales hace tiempo dejaron de ser los que eran", comenta un director financiero de una multinacional, quien pidió el anonimato. La inversión extranjera directa mantiene una retracción cercana al 30 por ciento y la capacidad instalada de producción tampoco acompaña un eventual rebote de la economía. La falta de inversión en la ampliación de la capacidad instalada y las restricciones en el abastecimiento de insumos, principalmente energéticos aparecen como otros dos puntos a atender", resumen en el sector. Las expectativas también pesan.

Según el último estudio de la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT), la inflación esperada para fines de 2013 a nivel nacional promedia un 37,2%. La mediana de respuestas da un 30%, el mismo nivel que durante el año pasado y muy por encima de la tendencia global. La estimación refleja la inflación percibida esperada que incide, entre otras cosas, sobre negociaciones salariales y decisiones de consumo de los agentes, resumen desde el Centro de Investigación en Finanzas (CIF) de la UTDT.


"El Gobierno desafía las leyes de la física pero ya no se trata de ser ortodoxo o heterodoxo. Ahora hay que ocuparse", agrega Lacunza. Hoy las cuentas no cierran y tanto municipios, como provincias y el Estado nacional amplían su presión tributaria que romperá su récord este año por encima del 37%. Las subas de colectivos y trenes que entrarán en vigencia hoy y oscilarán entre 33 y 36%, tendrán un impacto del 0,6% en el costo de vida de este mes, que ya viene golpeado por los aumentos en alimentos, prepagas, ABL y entretenimiento, por citar algunos.

El transporte público representa el 6% del gasto promedio de los hogares y se incorpora así a la larga lista de reacomodamientos. La teoría de commodities culpables ya no acompaña porque los valores de referencia no suben y los vecinos de América latina no superan la inflación de entre el 4 y 6%, con la misma valuación de soja, petróleo y trigo.



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