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Columnistas

El termostato de los US$ 3200 millones

La última gran apuesta de Google va mucho más allá de un producto de vanguardia.

Por Pablo Martín Fernández 04 de Abril 2014

 

 

La noticia es: “Google compró Nest por US$ 3200 millones”. Pero la estrategia detrás de eso va mucho más allá. Salvo que usted viva para probar lo último en tecnología, es difícil que haya escuchado demasiado sobre esta empresa que, para la firma de Larry Page y SergeyBrin, es tan relevante como para ubicarse en el podio de sus mayores adquisiciones.

Nest –“nido”, en español– puede ser presentada de dos maneras. La Historia dirá que se trata de una empresa enfocada en mejorar productos que parecen no haber evolucionado desde hace décadas. Pero, quizás, es más importante saber que, detrás de ella, está Tony Fadell, el líder del equipo que creó y desarrolló las primeras generaciones del iPod y del iPhone. Así, Google compra una marca interesante, en la que ya había invertido, y se hace con un tramo de la historia moderna de Apple. Dos pájaros de un tiro.

Los productos diseñados por el equipo de Fadell son dos. El termostato (que se comercializa como “Learning thermostat”), lanzado en 2011, fue el primer equipo que “aprendía”, a medida que el usuario elegía su temperatura ideal, interactuando con él directamente o a través del celular. Dos años después, llegó Protect: un detector de humo que avisa en qué lugar de la casa hay problemas, manda un mensaje al smartphone cuando se está quedando sin baterías y se apaga cuando su dueño lo “saluda” con la mano.

En línea con la estrategia en los productos de avanzada de Apple, ambos llegaron a los consumidores a un precio varias veces superior al de la competencia y fueron un éxito en locales especializados y tiendas de consumo masivo.

La compra se anunció –para que se concrete, aún restan las usuales validaciones de los organismos de control– apenas unos días antes de que Google se sacara de encima Motorola, que era su principal apuesta a productos tangibles. A otra escala, ahora, ese lugar lo ocupa Nest (y su nueva obsesión por la robótica).

Más allá de la estrategia de Google, la compra marca un hito clave en la evolución de uno de los conceptos que la industria tecnológica empuja desde hace años: Internet de las cosas (the Internet of things). De la mano de esa idea, que pretende llevar la conectividad mucho más allá de los dispositivos usuales (PC, notebook, tablet y celular), mientras genera nuevos negocios para una industria que ve achicar sus márgenes en los equipos ya nombrados, Nest viene a demostrar que se pueden hacer dispositivos innovadores. Además, suma lo propio para otro gran tema que le interesa al mercado: “la casa inteligente”, que, desde hace años amenaza, sin suerte, con transformarse en realidad.

Según Morgan Stanley, a partir de datos de Cisco, a fines de esta década, habrá 75.000 millones de equipos conectados a Internet. Ese cálculo estima que cada humano que camine sobre la Tierra en 2020 tendrá más de nueve productos online. Si esto se da, las ganancias serán enormes y nadie, ni siquiera Google, con un negocio actual más que saludable, quiere quedarse afuera. La duda –y Google, de esto, sabe mucho en digital pero no tanto en hardware– es si podrá llevar sus productos de alta gama a un público masivo. Nest creció con equipos muy costosos. Así que habrá que seguir de cerca a este tándem para ver qué harán. Mientras tanto, habrá que ver en los hogares qué producto podría ser reinventado. Quizás, está en la lista de pendientes de Page y Fadell.  



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