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Columnistas

El mito del nativo digital

Por Pablo Martín Fernández 21 de Mayo 2014

 

 

Pese a que, desde hace años, la industria tecnológica y online bombardea con que los nativos digitales (o sus pseudo-sinónimos millennials, Generación Y y otros tantos) son muy hábiles en el uso de Internet y las
nuevas tecnologías, no siempre es así. El texto que está leyendo nace de una simple observación: suponer que no se es el único que encuentra a jóvenes de 20 años, o menos, que no saben configurar el mail o ir más allá de las funciones básicas de su TV. En papers de diferentes universidades, hay argumentos críticos hacia este concepto que tanto se usa. 

Por si aún no lo sabe, si usted tiene entre 0 y 34 años (según los cálculos más benévolos, como el de Wired, hacia aquellos que nacieron a principios de los ’80), puede considerarse un nativo digital. El concepto fue impulsado, según relata la investigadora Sue Bennett en su paper “Digital natives”, por el autor Marc Prensky cuando, en 2001, explicó qué son los nativos digitales. “Los jóvenes que son hablantes nativos del lenguaje digital de los videojuegos, las computadoras e Internet”, escribió.

En papers de diferentes universidades, hay argumentos críticos hacia este concepto que tanto se usa. 

El estadounidense fue más allá y acuñó el término “migrante digital” para las personas que no caen en la
categoría más juvenil. Su enfoque nació pensando, sobre todo, en la relación profesor-alumno y cómo achicar la supuesta brecha de conocimiento digital entre ambos. La difusión y el tiempo hicieron que el concepto
fuera más allá de las aulas. “Nativo digital”, como cualquier etiqueta, fue creada para generar consistencia
en la sociedad al hablar de un tópico (en este caso, la generación que creció conectada). 

Desde allí, es entendible su desarrollo, impulsado por los medios, que necesitan cajas conceptuales con las cuales forzar ideas más complejas. Sin embargo, el trabajo original de Prensky, que generó miles de citas (según Google, aparece en más de 8000 bibliografías), no tiene soporte científico. Es un ensayo, sobre todo, basado en anécdotas y en la observación de la vida cotidiana. Con el tiempo, distintos investigadores criticaron, por ese motivo, la obra de Prensky y él mismo se distanció del corte tajante entre nativos y migrantes, que lo llevó a viajar por el mundo como orador en cientos de conferencias relacionadas con educación y “nativos digitales”. 

Por si aún no lo sabe, si usted tiene entre 0 y 34 años (según los cálculos más benévolos, como el de Wired, hacia aquellos que nacieron a principios de los ’80), puede considerarse un nativo digital.

En diferentes estudios, citados por Bennett, se llegó a la conclusión de que hay mucha dispersión en la adopción de tecnología, incluso, dentro del grupo etáreo de los nativos digitales. Así, la edad es una variable más a tener en cuenta, junto a la educación, perfil socioeconómico e intereses personales de los encuestados.

Por otro lado, la investigadora Danah Boyd (Microsoft y New York University) le dedicó ocho años a entender qué sucede entre los jóvenes que crecen con Internet. La académica, también, encontró que, pese a lo que hace presuponer la etiqueta “nativo digital”, no había mucha diferencia a la hora de explicar, por ejemplo, qué es un algoritmo, como el que define qué prioriza Google en sus resultados de búsqueda, entre jóvenes y adultos. Si bien muchos se fascinan al ver un video viral de un bebé “pinchando” una revista de papel, al confundirla con su versión para tablets, la realidad parece decir, según los estudios citados, que, incluso, dentro de los “nativos digitales”, también, hay quienes no entienden de tecnología, aunque hayan nacido con un smartphone en el bolsillo.

LINK

El texto original de Marc Prensky en el que acuña los términos “nativos e inmigrantes digitales” se puede leer en su site: pmf.me/1pPRJy9



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