El innovador sudafricano que siempre va por más
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El innovador sudafricano que siempre va por más

Elon Musk no para de generar proyectos interesantes. Si todo sale como él quiere, será tanto o más famoso que Bill Gates y Steve Jobs.

Por Pablo Martín Fernández 18 de Septiembre 2013




Retirarse a una playa desierta. Eso es lo que muchos piensan hacer en caso de que el trabajo o la lotería los haga millonarios. En cambio, luego de volverse rico siendo muy joven, la lista de Elon Musk es más intensa. Cada uno de los hitos que logró dejaría más que conforme a la mayoría de los mortales, pero no a él.

Musk nació hace 42 años en Pretoria, Sudáfrica. Luego de aprender a desarrollar software desde niño (a los 12, vendió su primer videojuego: Blast Star), estudió en Canadá y en los Estados Unidos para terminar asentándose en Silicon Valley. Fue allí donde cofundó Paypal en 1999, la empresa que sería vendida a eBay, tres años después, por más de US$ 1500 millones, haciendo al emprendedor un joven con mucho dinero para gastar.

Antes, en 1999, ya le había vendido Zip2 (una plataforma de publicación digital) a Compaq por más de US$ 300 millones. Luego de la venta de Paypal, Musk puso el foco en el espacio, más precisamente, en generar la tecnología necesaria como para que sea viable una empresa, privada, que permita viajar más allá de nuestro planeta. Dentro de ese horizonte lejano, para el que creó SpaceX, la idea era lograr impulsar el turismo espacial, sobre todo, a Marte. Si bien esa es su meta -dice que le gustaría retirarse y morir allí-, mientras tanto, se consuela con lograr bajar el costo de los viajes más allá de la atmósfera con un plus que cambiará todo el mercado aeroespacial: el emprendedor trabaja para lograr cohetes reusables.

En esa carrera, Musk, quien por ahora no tiene grandes manchas en su CV, no está sólo. Compite, al menos, con dos emprendedores muy reconocidos: Jeff Bezos, dueño de Amazon y flamante propietario de The Washington Post, trabaja en un proyecto similar llamado Blue Origin, mientras que Richard Branson hace lo propio con Virgin Galactic.

Para Musk, viajar al espacio puede ser un proyecto paralelo. Al mismo tiempo que desarrolló SpaceX, gestó Tesla, su empresa de autos eléctricos, fundada en 2003, que ya tiene dos modelos en la calle: Roadster (2008) y Model S (2012). Por el éxito que tuvieron estos coches, el impulso que le dieron a la industria y algo de especulación, TSLA, tal como se lo conoce en Nasdaq, empezó este 2013 en US$ 33 y terminó julio en US$ 134. De ahí que el emprendedor ya hable de un posible camión y la expansión a China y Europa.

Pero Musk no se contenta con eso. Va por más y generó tantos proyectos fuera de lo común que se dio el gusto de tener en vilo al mundo del transporte y el de los negocios, cuando en 2012 anunció, al pasar, en una entrevista, que estaba trabajando en un producto diferente que pretende generar una quinta opción frente al auto, avión, barco o tren. Así empezó el camino de Hyperloop, un sistema sobre el que poco se conoce, pero del que, según anunció en Twitter, se sabrá de qué se trata el lunes 12 de agosto (antes del cierre de esta edición).

Por sus antecedentes, los ojos del mundo se posarán sobre el material que presente para justificar esta idea con la que pretende conectar Los Angeles y San Francisco en 30 minutos, lo que demanda una velocidad promedio de más de 900 km/h. Los rumores hablan, en términos simples, de una suerte de tubería en la que los autos serán propulsados con aire a presión. Si Hyperloop termina siendo un sistema real lo dirá el tiempo. Pero, teniendo en cuenta que quien está detrás del proyecto es Elon Musk, hay que darle crédito.



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