El fantasma del “Made in China”

19 de Noviembre 2012




En la superficie de pocos milímetros cuadrados del ultimo gadget que uno se compró, se libra una batalla internacional. Desde que creó el iPod, hasta el éxito del iPad, Apple mantuvo una línea. Sus equipos incluyen el texto “Diseñado por Apple en California” (“Designed by Apple in California”) y, luego, se lee “Ensamblado en China” (“Assembled in China”). Braun, una de las marcas en las que los diseñadores de la manzanita se inspiraron, lleva, en sus productos, la leyenda “Movimiento alemán” (“German movement”). Es poco más que una huella de lo que fue.

A diferencia de hace unos años, cuando se fabricaban en Europa, ahora, los productos de la marca se hacen en China. ¿Otra muestra? Cualquier catálogo, sobre todo, en regiones donde el tamaño de las leyendas con la información sobre la fabricacion de los productos no está regulado, esconden el “Made in China” y destacan que son “Pensadas en Suiza” o en algunos de los países que, hasta hace unas décadas, marcaban el rumbo industrial. No es ninguna novedad. Esto sucede porque el rumbo industrial está lejos de los países, aún hoy, centrales.

China es la fábrica del mundo. Pero, mientras las empresas de primera línea parecen no poder evitar la tentanción de bajar costos mirando a Oriente, lo que no se suele analizar es que, al mismo tiempo, se encuentran frente a la paradoja de comunicar esa contradicción aparente, entre pensar el mejor equipo posible y realizarlo fuera de sus fronteras. Hoy, China es mucho más que productos baratos. Pero, simbólicamente, Apple, Braun y muchos más, aún, prefieren enfocarse en lo que hacen cerca de sus casas matrices. Por eso, existe el “Designed in California” y el “German movement”.

Pero esas leyendas no son gratuitas. Si los empleos mal pagos parecen lejanos de la soleada California, The New York Times, Wired y otros medios contaron lo que pasa en FoxConn, uno de los principales proveedores de Apple, con historias que van desde suicidios hasta días laborales mucho más extensos que en Occidente. Esto llevó a que Apple incluyera comentarios sobre sus proveedores en presentaciones oficiales de la compañía. Pero no generó cambios a la hora de firmar los contratos. Vale aclarar que las notas son sobre la empresa fundada por Steve Jobs y Steve Wozniak porque la firma se encuentra bajo el microscopio de la prensa. Pero la mayoría, sino todas, de las empresas tecnológicas ensamblan equipos en China.

Pese a que el caso de Foxconn plantea un extremo, el mercado es más complejo y el futuro, más interesante, con empresas occidentales y orientales cambiando los lados del mostrador. Mientras que FoxConn abrió una filial en Brasil (lo que no logró que baje el valor de los productos de Apple en ese país), la china Lenovo (que compró, hace años, el negocio de PCs de IBM) anunció que abrirá una ensambladora en los Estados Unidos. El caso de las automotrices asiáticas peleando con las marcas de Detroit es otro ejemplo que muestra que el mapa cambia.

¿Esto significa que en el mediano plazo se verá el “Made in China” con orgullo? La potencia naciente hará todo lo posible para que el “Designed in California” desaparezca o tenga un tamaño de tipografía un poco menor. Tampoco está claro el rol que jugarán America latina y la Argentina, en particular, en un mercado que produce a gran escala. Suceda lo que suceda, las tensiones que se verán en los próximos años tienen mucho que ver con esas dos oraciones escritas en esos pocos milímetros en la carcasa del nuevo gadget tecnológico.



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