Aprender de lo que los otros aprenden
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Aprender de lo que los otros aprenden

Por Andy Freire 09 de Diciembre 2013




Hace pocos días, revisaba algunos informes sobre el estado del emprendedurismo en España. Siempre es bueno estar atento a lo que ocurre en otras partes del mundo –con los datos actualizados– para tratar de entender las dinámicas sociales en general, y las de los mercados y las políticas públicas en particular. Pero, en el caso específico de nuestra Madre Patria, me interesaba tratar de entender a fondo cómo es que el emprendedurismo está reaccionando tras los años de crisis económica. Debo admitir, con algo de vergüenza, que encaré los documentos con una actitud un tanto altiva. Es que tenía curiosidad por ver cómo estaban lidiando con una situación que a nosotros, los argentinos, ya nos había tocado encarar. Una especie de “a ver qué están haciendo con esta situación de la que nosotros la sabemos lunga”. El primer dato con el que me topé comenzó a dispararme un déjà vu: “El principal motivo que llevó a una persona a emprender un negocio durante el último año fue la falta de oportunidad en el mercado laboral”.

Calcado de nuestro contexto 2002, y que todavía tiene resabios con el ya conocido “emprendo porque no me queda otra”. Pero el déjà vu terminó de manifestarse a medida que avanzaban los datos: “Edad media del emprendedor español 37 años”; “Los emprendedores no sienten apoyo de la sociedad”; “La principal queja es la falta de financiamiento y trabas tributarias”; “Sólo 12 por ciento de los emprendedores asegura ganar más de lo que ganaba cuando estaba en relación de dependencia”; “Según el 92 por ciento de los emprendedores, España no es un país propicio para emprender, ya que no se fomenta la creación de empresas”. Todo el contexto casi igual al nuestro de hace 10 años. Pero, permítanme remarcar el “casi”. Es que hay una diferencia que creo que los españoles todavía no llegan a valorar pero, viéndolo a la distancia, me gustaría resaltar. 

En toda crisis hay una oportunidad de aprender.

El gobierno español impulsó y aprobó, en septiembre último, una “Ley emprendedora” ¿Por qué? Porque –al menos discursivamente– manifiestan que uno de los pilares para la recuperación está en el pequeño y mediano empresario, que es hoy por hoy el generador del 70 por ciento de los puestos de trabajo en el país. Más allá de que esta ley generó una gran discusión política sobre los aspectos técnicos de su funcionalidad –a los que se podrá suscribir o no–, creo que el solo hecho de haber puesto el foco en los emprendedores como una salida viable a un problema económico de tamaña profundidad es una señal positiva, y muestra un enfoque interesante a un problema que fue, es y, aún así, será complejo durante algunos años. Pero, a la vez, es una posibilidad de aprendizaje y un llamado de atención para los países que, como es el caso de la Argentina, están en mejores condiciones contextuales y que, por ende, podrían utilizar este tipo de iniciativas ya no como “salvavidas”, sino como motores para un desarrollo sostenible. 

Y el ejemplo de España –que, repito, es plausible de muchas mejoras– es relativamente sencillo. La Ley emprendedora hizo foco sobre seis pilares fundamentales: la creación de una cultura del emprendimiento a partir de modificaciones en el sistema educativo; el impulso al proyecto emprendedor con una batería de medidas de simplificación tributaria; la mejora del entorno normativo; el desarrollo de incentivos fiscales especialmente enfocados en proyectos tecnológicos; una serie de medidas de apoyo adicionales para promover la expansión de los proyectos; y la creación de ayudas para la internacionalización de proyectos, inversiones y emprendedores. 

En toda crisis hay una oportunidad de aprender. Este tal vez sea el mayor lugar común de los lugares comunes, pero por eso no deja de ser cierto. Lo que falta agregar es que no sólo de las propias, de las ajenas también. Por eso es bueno, cada tanto, tener un déjà vu que te dé la oportunidad de mirar al pasado y al costado para descubrir que, a veces, es mejor aprender de lo que los otros aprenden. 



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