Sexo en el trabajo: una guía MBA

Los contactos personales en el ámbito laboral pueden ser un problema. Cómo lidiar con esas situaciones. 

20 de Julio 2012




Mientras los estudiantes del primer año de los MBA comienzan pasantías de verano y los graduados comienzan sus carreras post-MBA, un montón de cosas pueden ir mal, desde usar el tenedor incorrecto en un almuerzo de negocios hasta un error que puede terminar con la carrera. Pero una cosa que obtiene relativamente poca atención es algo que debería hacerlo mucho más: sexo en el lugar de trabajo. Cerca de un tercio de los estudiantes de MBA son mujeres inteligentes y ambiciones que terminan la década de los 20; la vasta mayoría trabajará para hombres en sus 50. El sexo en el lugar de trabajo no es una extensión.

Este fin de semana, el New York Times publicó una nota sobre una socia en la firma de venture capital Kleiner Perkins Caufield & Byers que está demandando a la firma, alegando cinco años de represalias luego de su decisión de terminar una relación sexual con un socio junior. Los eventos que Ellen Pao describe en su demanda comenzaron al poco tiempo de que ella se uniera a la firma en 2005, siete años después de recibir su MBA en Harvard Business School.

“El sexo es un tema delicado y es incómodo de hablar”, dice Jennifer Crittenden, ex-alumna de la Kelley School of Business de la Indiana University y autora del libro La guía discreta para mujeres ejecutivas: cómo trabajar con hombres (y otras dificultades) (Whistling Rabbit Press, febrero de 2012). “Las mujeres están entrando a la fuerza laboral sin estar preparadas y cuando llegan, toman decisiones que arruinan sus carreras”.
Las relaciones sexuales en el lugar de trabajo, y el acoso sexual, no siempre son casos claros de bien o mal. Las relaciones inapropiadas entre un jefe y su suborninado, como la que supuestamente llevaron a la renuncia del ex CEO de Best Buy, Brian Dunn, en abril, casi siempre están fuera de los límites, dice Crittenden.

Sin embargo, hay áreas grises. La conferencista senior Leigh Hafrey en la Sloan School of Management del MIT recuerda un incidente que involucraba a una estudiante que era parte de un equipo que llevó un cliente a un club de strippers. El jefe hizo que el conductor frenara para que la mujer se bajara y no fuera. La estudiante se sintió discriminada. “Estas cosas pasan todo el tiempo”, dice Hafrey.

Hoy, los estudiantes de Sloan a veces discuten incidentes como estos en clase. En un módulo de ética de cuatro sesiones llamado “Ética, valores y voz”, los estudiantes se dividen en grupos para discutir eventos en el trabajo que desafían sus valores, qué hace posible que puedan defenderse, qué lo hace difícil y cómo los valores de la compañía juegan en estas situaciones. Hafrey dice que las escuelas de negocios tienen la responsabilidad de enseñarles a los estudiantes cómo lidiar con aspectos éticos, incluyendo el sexo en el lugar de trabajo. Aquí hay algunos tips. 

Sea profesional. Nunca se acueste o tenga citas con sus compañeros de trabajo, dice Crittenden. “En un mundo perfecto, tampoco salga con sus compañeros del MBA mientras curse”, añade. “Vale la pena practicar el desarrollo de una relación profesional con miembros del sexo opuesto”.

Solo diga que no. Si alguien lo avanza, solo diga que no. Absténgase de enviar un mensaje confuso con el lenguaje laboral o la vestimenta, dice Crittenden. 

Cuidado con el alcohol. Nunca se emborrache en eventos fuera de hora y mantenga las cosas profesionales durante las comidas y cuando viaje con compañeros, añade. Las personas necesitan tener la mente clara para evitar errores en sus relaciones.

Mantenga su serenidad. La meta de uno siempre debería ser mantener una buena relación laboral con cualquiera que está avanzando, dice Hafrey. Comunique este deseo al jefe que está flirteando o tratando de sobrepasar la línea y explíquele que una relación sexual solo se interpondrá entre el trabajo. Si eso no funciona, dice, esté listo para actuar al hacer algo como hablar con recursos humanos o el superior de su jefe.

Defiéndase. Actuar no necesariamente significa enfrentar a la persona o tener una gran pelea en recursos humanos. En una organización sin fines de lucro en la que trabajó, Jo-Ellen Pozner, profesora asistente en la Haas School of Business de UC Berkeley, recuerda a un superior que pasó la mayor parte del día mirando pornografía frente a compañeros de trabajo que eran mujeres. Pozner llamó a alguien en quien confiaba en la organización y disfrazó su queja como un pedido de consejo. Eso fue suficiente para dejar ir al mirador de pornografía. Le aconsejaría a los estudiantes hacer lo mismo si se encuentran en una situación similar.

“El mensaje principal es que el comportamiento inapropiado raramente está direccionado solo hacia una persona”, dice Pozner. “Si uno siente que alguien cruzó la línea, probablemente le haya pasado a otra persona en el pasado, y seguramente le pasará a alguien en el futuro, así que es importante frenarlo ahora”.



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