Por qué el mercado exportador más caliente de Japón es Japón

Por qué el mercado exportador más caliente de Japón es Japón

Los productos de sus empresas ya no se fabrican, como solía pasar, en la isla. La historia de un mercado que cambió y que apela a la mano de obra de sus vecinos. 

21 de Septiembre 2012




En el showroom de autos Shibaura Chuo, en Tokio, el subcompacto Nissan March tiene todos los signos de calidad japonesa -es eficiente en el consumo de combustible, robusto y se maneja bien. Excepto que el March está hecho en Tailandia, no en Japón. “Las personas ven a las ventas de autos hechos en el exterior como un signo de los tiempos, como globalización”, dice el vendedor Shiro Kakinuma. “Cuando salió el nuevo March hubo algunos artículos cuestionando la calidad de un auto hecho en un país en desarrollo. Ya no más”.

Cuando Nissan Motor comenzó a importar vehículos extranjeros en 2010, abrió el camino para que le siguieran las compañías más grandes de Japón, incluyendo a la firma de cosméticos Shiseido y a la fabricante de electrónicos Toshiba. “La decisión de Nissan marcó una época”, dice Masato Sase, analista de la industria automotriz en Deloitte Tohmatsu Consulting. “Antes, había una creencia tácita de que los autos vendidos en Japón tendrían que ser hechos en Japón”.

Según datos del gobierno, los envíos hacia el país de plantas del exterior se más que duplicaron en una década a un record de ¥ 8,4 trillones (US$ 107.400 millones) en 2011, incluyendo un salto de 31 por ciento en los últimos dos años. Un yen más fuerte, la fuerza laboral envejecida y mejoras en las habilidades de los trabajadores extranjeros erosionaron un dogma de más de un siglo de que Japón solo compra lo que se fabrica en Japón. No son solo las marcas de consumo: los bienes industriales como máquinas eléctricas y químicos están al frente de la lista de los productos japoneses que van a Japón hechos en el exterior.

El mes que viene, Shiseido introducirá en Japón el maquillaje Za, hecho en Taiwán y Vietnam, la primera vez que importará una línea de productos entera hecha en el exterior. Mitsubishi Motors comenzó a enviar subcompactos de su fábrica tailandesa el 31 de agosto. Kubota, la mayor fabricante de tractores de Japón, comenzó las ventas domésticas de sus máquinas chinas plantadoras de arroz y las cortadores de céspedes estadounidenses el año pasado.

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Japón está siguiendo un camino iluminado por las multinacionales occidentales. Las automotrices de Detroit hacen autos y camiones en México para el mercado estadounidense. Las compañías europeas occidentales, mayormente alemanas, abrieron tiendas en Europa del Este para enviar bienes a la Unión Europea. En Japón, algunas prendas de indumentaria destinadas para los retailers del país se hacen en China desde años. Pero los japoneses se aferran a la tradición de monozukuri -“hacer cosas”- en Japón de forma más resuelta que sus pares occidentales.

Luego de un crecimiento del 45 por ciento del yen contra el dólar en los últimos cinco años, las empresas aceleraron el movimiento hacia países que ofrecen fuerza laboral habilidosa y costos más bajos. Estas fábricas extranjeras tienen márgenes de ganancias en promedio 2,5 a tres veces más altas que las operaciones domésticas, dice Jesper Koll, al frente de equity research en JPMorgan Securities en Tokio. El último cambio en la fabricación, debido a la subida del yen, contribuirá a una pérdida de 4 millones de trabajos de fábrica y la construcción en Japón esta década, según Works Institute, un brazo de investigación basado en Tokio de la agencia de reclutamiento Recruit.

Para el Banco Central de Japón, esta tendencia podría complicar la tarea de reprimir la deflación, que aqueja a la economía desde los ’90. “Revertir las importaciones empeora aún más la deflación”, dice Yuqing Xing del Asian Development Bank Institute. “Si uno mueve la producción hacia el exterior, aumenta el espacio para las reducciones de costos, y eso reduce aun más los niveles de precios”.

A los consumidores japoneses no parece importarles. El March de Nissan, que cuesta justo ¥ 1 millón, representa el 34 por ciento de los compactos y subcompactos vendidos por la compañía en Japón. Su precio se compara bien con el sticker de ¥ 1,6 millón en el compacto Juke de Nissan, fabricado localmente. El vendedor Kakinuma dice que las ventas del March aumentaron desde que comenzó la producción tailandesa, porque las compañías que manejan flotas de vehículos redujeron costos.

“Los consumidores están mucho menos preocupados por dónde se hacen las cosas”, dice Robert Feldman, director de Investigación Económica en Japón de Morgan Stanley en Tokio. “Un auto de Nissan hecho en Tailandia sigue siendo un auto de Nissan”.



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