La confusión en la que se vieron involucrados los empleados de McDonald's

La confusión en la que se vieron involucrados los empleados de McDonald's

Un profesor canadiense fue atacado en un local de la firma en París, a raíz de un peculiar dispositivo que llevaba colocado en su cabeza. 

10 de Diciembre 2012




Es una apuesta segura que Google y otros inventores de lentes digitales nunca imaginaron esto: un profesor universitario canadiense dice que fue asaltado por empleados de un McDonald’s en París por estar vistiendo un equipo de visión estilo cyborg mientras cenaba con su familia.

Steve Mann, que enseña ingeniería en la Universidad de Toronto y diseña sus propios equipos de visión de alta tecnología, dice que tuvo que escapar de un local de la cadena de comida rápida en Champs Élysées el 1° de julio pasado, luego de que los empleados intentaran arrancarle el dispositivo y rompieran una nota de su médico que explicaba por qué tenía que utilizarlo. Su recuento de los hechos, publicado en su blog, incluye fotos del supuesto ataque, que Mann afirma fueron tomadas con la cámara que el dispositivo tiene incorporada. “Estaban actuando como lunáticos”, le dijo a Bloomberg Businessweek.

McDonald’s, a través de un comunicado publicado en su sitio francés el 19 de julio, confirmó que los empleados le habían hablado a Mann porque pensaron que secretamente él estaba filmando a otros consumidores y empleados en violación a las leyes de privacidad francesas. “La interacción con el señor Mann fue siempre respetuosa y cortés”, dijo la compañía, que aseguró que continuará investigando y pidió “no arrojar conclusiones”. Los voceros de la firma en Francia y los Estados Unidos no respondieron a nuestros llamados.

McDonald’s
En tanto, la historia de Mann se viralizó rápidamente y generó rechazo alrededor de sitios de todo el mundo, incluidos cientos de comentarios mordaces sobre McDonald’s en el perfil francés de la firma en Facebook. En Francia hay más de 1200 locales de McDonald’s y es uno de los mercados más rentables de la cadena. 

Mann dice que su dispositivo, llamado Eyetap, es la última versión de un “sistema de visión computarizado” que él inventó más de 30 años atrás y que ha estado vistiendo por más de una década.

El dispositivo, adjunto a la cabeza por un marco que solo puede ser removido con herramientas especiales, es “una fuente de luz controlada por computadora que hace que el ojo funcione tanto como una cámara y como un display”, de acuerdo a la descripción del blog de Mann.  

“Lo utilizo porque me ayuda a ver mejor”, explica Mann. “A veces, si no puedo leer algo, le tomo una fotografía y hago zoom”. Él no aclara si sufre de alguna discapacidad visual.

Google llamó la atención en los últimos meses mientras se prepara para el lanzamiento de Google Glass el año próximo, esperando trasladar las experiencias de la computación e Internet del escritorio y los teléfonos a un nuevo escenario: una pequeña pantalla en frente del ojo. 

Mann dice que cuando ingresó en el local de comidas rápidas con su esposa y sus hijos, un empleado lo cuestionó por el dispositivo. Afirma que entonces sacó una nota de su médico y documentación escrita sobre el equipo, en caso de que la seguridad de un museo pensara que podría estar fotografiando obras de arte. El empleado habló en buen inglés, afirma Mann, y “luego de una discusión muy larga”, accedió a permitirle ingresar al local. 

Luego de pedir la comida y sentarse, Mann dice que otro hombre que parecía un empleado se acercó a su mesa. “Estaba moviendo histéricamente su brazo izquierdo en mi contra y golpeó mis lentes. Tenía una identificación en su cintura que, cuando intenté mirarla, él la cubrió y luego dio vuelta”. Luego se acercaron otros dos hombres, uno de ellos con una remera de McDonald’s. Tomaron la nota del médico y la rompieron, dice. “Entonces miré a mi familia y les dije: ‘Es mejor que nos vayamos’”.

Las fotos publicadas en el blog incluyen una de un hombre que extiende sus manos hacia la cabeza de Mann, y otra de una persona rompiendo una hoja de papel. Los rostros están ocultos con carteles que los identifican como “perpetrador 1”, “perpetrador 2” y “perpetrador 3”. Las leyes de privacidad de Francia generalmente prohíben la publicación de imágenes de personas sin su consentimiento.

Luego de dejar el restaurante, Mann dice que habló con un oficial de la policía en una calle cercana, pero él se negó a involucrarse. Dice que dejó un mensaje en el centro de atención al cliente de McDonald’s en Francia y le respondieron que la compañía investigaría. Sin embargo, afirma: “Nunca más me llamaron”. En el comunicado en la Web, la firma dice que se enteró del incidente luego de que Mann publicara el post el 17 de julio.

Mann dice que quiere que McDonald’s pague por la reparación de su dispositivo, que afirma fue dañado durante el incidente. También sugirió que la firma realice una donación a una investigación sobre la visión.



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