Vinton Cerf:
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Vinton Cerf: "Es cada vez más difícil mantenerse anónimo"

Hace 30 años, concebía, junto a "Bob" Kahn, Internet. Hoy, como “chief evangelist” de Google, devela cómo cree que evolucionará su criatura. Su opinión sobre el futuro de la red de redes, privacidad, trabajo online, cortes al acceso online, medios digitales y más.

Por Pablo Martín Fernández 12 de Julio 2013




Cualquier invención forma parte de un proceso largo e infinito, con muchos componentes e investigadores anónimos. La tecnología de hoy se apoya en lo que otros averiguaron e implementaron lustros, décadas y siglos atrás. Sin embargo, cada tanto, algunos inventos logran tener nombre y apellido. Esas personas ganan un lugar en la Historia. ¿Usó Internet en las últimas horas? Seguramente, la respuesta es afirmativa y pocos inventos tienen, hoy, tanto impacto. Esta tecnología –técnicamente, el protocolo TCP/IP, sobre el que se basa–, tiene dos padres reconocidos: los ingenieros estadounidenses Vinton “Vint” Cerf y Robert “Bob” Kahn. Mientras APERTURA daba sus primeros pasos, también avanzaba –en aquel momento, dentro del Departamento de Defensa– Internet. La implementación del protocolo TCP/IP, creado por Cerf y Kahn, se dio el primer día de enero de aquel año, luego de más de una década de trabajo.

Hoy, Internet, gracias a su arquitectura abierta y de la mano de la Web (su principal “producto”, creado por Tim Berners Lee y equipo), forma parte de la vida cotidiana del 40 por ciento de la población mundial. En ese contexto, mientras que Kahn preside Corporation for National Research Initiatives (CNRI), Cerf fue contratado por Google en 2005 para ser su “chief evangelist”, un cargo que lo tiene viajando por el mundo, hablando sobre la relación entre su invención y todas las disciplinas humanas. Además, es una suerte de biblioteca viviente para los desarrolladores de la empresa. Cerf, quien cumplirá 70 años este 23 de junio, se hizo un hueco en su agenda para hablar con APERTURA días antes de mudarse a Londres, por seis meses. La entrevista se hizo por teléfono: él estaba en los Estados Unidos y APERTURA, en las oficinas de Google, en Puerto Madero. La charla se extendió varios minutos más de lo pautado. El ingeniero multipremiado e impulsor de las plataformas abiertas (sobre las que es más fácil construir) contestó la mitad de las preguntas entre risas, algunas palabras en español y con humildad en el discurso.

¿Se acuerda qué estaba haciendo hace, exactamente, 30 años?
Bueno, en realidad este 30 aniversario es importante porque hace 30 años nacía Internet. Desde aquel momento, no paré. ¡Tenemos que celebrar las tres décadas de APERTURA y de Internet al mismo tiempo! En el momento en que su revista daba los primeros pasos, Internet era una herramienta enfocada en el departamento de Defensa del Gobierno estadounidense. Luego, se usó para investigación. En 1989, se empezó a ver un uso comercial y, a partir de 1995, gracias al navegador de Netscape, se logró que Internet empiece a ser popular. Más allá de eso, algo que es igualmente fascinante en cuanto a timing es que, en 1983, el celular, clave para entender Internet hoy, salió a la venta gracias al trabajo de Martin Cooper. Recuerdo que, aquel año, hablaba con un amigo en un restaurant. Me estaba mostrando el primer celular y me volvía loco entender cómo funcionaba. Entonces, le preguntaba cosas y él me dijo: “Llámalo a Cooper”. Lo llamé desde esa mesa y hablamos. Creo que la suma de Internet con el celular cambia todo. Esto se debe a que la llegada del smartphone demostró cuán importante fue la creación de Internet como una plataforma abierta. Ahora, tenemos todo lo que había en el escritorio pero dentro del bolsillo y eso es increíble e impensado hace no tanto. Hay enormes números de aplicaciones que están relacionadas con eso y que, también, veremos en el futuro. Son tecnologías que se refuerzan mutuamente. Estamos, realmente, lejos de ver el techo.

¿Cuáles son, para usted, los usos más interesantes de Internet?
Hago uso de Internet regularmente, sobre todo, para encontrar información (a través de Google, como todos). Pero, también, me parece clave como una herramienta para hacer transacciones con instituciones o gobiernos. Por ejemplo, ahora, tuve que hacer una larga serie de operaciones online para mudarme durante seis meses a Londres con mi mujer y casi todo lo que tuve que realizar –inclusive, los procesos relacionados con migraciones– pude hacerlo por Internet. Esto la convierte en una herramienta remarcable para muchas cosas cotidianas. Cuando necesitamos averiguar sobre un equipo, un servicio o un trámite, vamos a Internet para ver qué hay. Eso me parece fascinante.


"Reinventar Internet". A los 70 años, Vinton Cerf continúa trabajando, incluso con los Google Glass sobre sus ojos. 

Cuando usa Internet, ¿reflexiona sobre lo clave que fue su trabajo?
(ríe) Cuando un sitio aparece luego de que lo necesite para hacer algo, me parece maravilloso porque sé todo el trabajo que hay detrás de esto y todo lo que significa para los que creemos en estándares abiertos y el trabajo entre distintos espacios.

¿Cuándo se dio cuenta de que Internet sería tan importante? ¿Con la aparición del navegador y la Web, o antes?
En realidad, fue antes. Me acuerdo el lugar y el momento preciso. Bueno, en realidad no me acuerdo de la fecha… (ríe). Creo que fue en San Francisco, en 1988. Allí, un buen amigo mío, Dan Lynch, organizó la convención Interop (N.d.R.: exposición que todavía se realiza) y mostró el protocolo TCP/IP. Recuerdo entrar a su exhibición, junto al número uno de 3Com, la empresa fundada por Bob Metcalfe, y, a medida que entrábamos, vimos un equipo de Cisco que usaba nuestro protocolo y costaba varios cientos de miles de dólares. Ahí pensé que alguien haría dinero gracias a Internet, si creía que valía la pena realizar esa inversión. Ahí, entendí que Internet tenía futuro comercial. Es clave recordar que, en ese momento, no había uso comercial. Se utilizaba para trabajos relacionados con Defensa, en los Estados Unidos, e investigación, en algunos lugares del mundo. Eso me puso a pensar cómo hacer para que Internet llegara a más gente. Nos dimos cuenta de que, para que esto funcione, se necesitaba un motor económico que hiciera Internet viable a nivel masivo. Con eso en mente, fui al organismo estadounidense que daba estos permisos y dije que quería tratar de vender una conexión Internet comercial. Me dieron un año para probarlo. Mi idea era, en realidad, cambiar el sistema. Traté de armar eso en 1989, dentro de la empresa MCI. Todo explotó cuando otras compañías se dieron cuenta de que, gracias al protocolo que desarrollamos, se podían enviar e-mails entre ellos sin problemas.

Alguien con su carrera no necesita trabajar para llegar a fin de mes. ¿Por qué se levanta todos los días y va hacia su oficina en Google?
(ríe) Lo principal es porque trabajo en Google y, para mí, es muy motivador trabajar en un entorno como éste, donde se priorizan e impulsan las ideas. Además, esto se hace en un ambiente rodeado de jóvenes… (hace una pausa) Aunque, con mi edad, todos son más jóvenes que yo. No tienen miedo de probar algo, de tomar riesgos. Lo más importante, para mí, es que no tienen miedo de preguntarse cosas. Lo interesante es que, muchas veces, me preguntan por qué no hacemos tal cosa y yo recuerdo que probamos eso hace 25 años y no funcionó. Entonces, trato de ver si las variables cambiaron o no en esos años, para ver si, ahora, tiene sentido avanzar.

¿Cuáles son los productos de Google que más le gustan?
Google Glass me encanta porque es muy conveniente y, pese a que pensé que me resultaría incómodo usarlo, no es así, no molesta. Casi todo lo que uno hace con su celular también puede hacerlo con estos anteojos. Además, la mezcla de controles de voz y touch me parecen geniales. Más allá de esto, el servicio de videochat Hangout también me gusta mucho.

vinton cerf
Análisis.
"Internet penetró tanto en la sociedad que, cuando los gobiernos bloquean el acceso, creo que muchos quieren proteger a sus habitantes de ser dañados. Me parece antiético cortar la conexión".

¿Qué hubiera pasado si no hubiesen dejado abierto el protocolo TCP/IP, base de Internet?
Creo que esa idea fue clave. Es clave que otros hayan podido construir sobre lo que hicimos nosotros. Era importante para nuestro equipo dejar todo listo para que mejore. Permitió que aparezca el streaming de audio y video, por ejemplo. Se siguen modificando las funcionalidades de Internet y todo es gracias a que pensamos en dejarlo abierto y adaptable.

¿Cree que toda la industria, en la que usted trabaja, abrazará por completo los estándares abiertos?
Hay algunos participantes en el espacio de Internet que quieren mantener el control absoluto de sus productos y hay otros que quieren hacer todo abierto. Lo interesante es que, en Internet, ambos modelos son viables. Apple, por ejemplo, prefiere que todo sea más cerrado en su plataforma y Google, por el contrario, intenta que todo sea abierto. Yo, como se imaginará, estoy un poco hacia el lado de Google porque se basa en la misma idea que desarrollamos con Bob Kahn sobre la manera en que había que crecer online. Soy de la idea de que todo sea abierto porque es lo mejor para todos. Pero acepto que haya empresas que no lo ven de esa manera.

¿Qué siente cuando se entera de que un gobierno cortó el acceso a Internet?
Este es un tema muy interesante. Internet penetró tanto en la sociedad (80 por ciento en los países más adelantados y 40, en el mundo) que, cuando los gobiernos bloquean el acceso, creo que muchos quieren proteger a sus habitantes de ser dañados. Pero otros se preocupan por la libertad de expresión que genera Internet. Por eso, me parece antiético cortar el acceso, teniendo en cuenta el interés del público, en general. Sin embargo, acepto que hay problemas a enfrentar en la Red. Escribí una columna en The New York Times, en la que dije que Internet no es un derecho humano y muchos se enojaron. Mi posición se basó en no equiparar una tecnología a un derecho humano y muchos hicieron, correctamente, creo ahora, un señalamiento sobre que Internet es clave para la libertad de expresión, a diferencia de otras tecnologías. Así que seguí pensando y, ahora, digo que, si Internet está disponible para uno y alguien le bloquea el acceso, sin duda, es un bloqueo a su libertad de expresión o de acceso al conocimiento. No podemos garantizar que todo el mundo tendrá acceso a Internet aunque, como imaginará, yo quisiera que así fuera. Pero, inclusive, si no podemos garantizarlo, tenemos que tratar de que, en los lugares donde existe, no desaparezca.

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Futuro. 
"No podemos garantizar que todo el mundo tendrá acceso a Internet", explica Cerf.

¿Qué cree que pasará con la privacidad en el futuro? (N.d.R: esta entrevista se realizó, y publicó en papel, antes de que se conociera el programa Prism)
Es un tema clave, socialmente interesante. Para entender esto, hay una historia hermosa. En los últimos años del siglo XIX, en una playa donde la gente se bañaba, se prohibió la cámara Kodak porque las personas estaban shockeadas de que alguien pudiera capturar una imagen y mostrársela a otros. El tiempo pasó y, ahora, cualquiera puede sacar una imagen con su celular y subirla a donde quiera. Es claro que la privacidad es bastante difícil de preservar en público. En algún sentido, es, cada vez, más difícil mantenerse anónimo. Como sociedad, tratamos de entender cómo manejar este tipo de tecnologías. Habrá abusos dañinos mientras descubrimos qué actitudes tomar frente a esto. En los casos de mobile, nos falta, todavía, definir las convenciones sociales para estas tecnologías. Llegaremos a esos estándares y, seguramente, diremos que algunas cosas no estarán permitidas. Por ejemplo, al menos, en los Estados Unidos, está prohibido hacer grabaciones sin permiso y creo que seguirá habiendo límites estrictos. No evitará que, a veces, pase. Pero creo que, en lo que resta de la década, exploraremos qué convenciones sociales tienen sentido para un gran rango de la población del mundo.

A Internet se la aplaude por crear grandes cantidades de empleos pero, a su vez, se la acusa de haber destruido otros tantos. ¿Cómo cree que se encuentra la balanza?
Una vez que aparece Internet, crea oportunidades para nuevos empleos. Mucha gente tiene miedo de que la tecnología haga desaparecer algunos puestos de trabajo y es probable que así sea, en algunos casos. Pero fue, también, una gran preocupación en la Revolución Industrial, cuando se crearon muchos trabajos. Hay que hacer un análisis en profundidad porque, además, nunca hay que olvidar que, para que una computadora haga algo, el equipo tiene que ser configurado y desarrollado por un ser humano. El Departamento de Trabajo de los Estados Unidos publicó un informe en el que dice que, por cada trabajo destruido por Internet, se crearon 2,6 empleos. No sé cuál es el número en otros países. Pero esas son las cifras que manejo yo.

¿Cómo explica usted que, frente a enormes audiencias, los sitios no logren ser rentables?
Esta pregunta es clave, sobre todo, para el negocio de medios. Por mucho tiempo, pareció que el mercado de avisos digitales generaba mucho menos dinero que el de papel. Pero lo interesante es que el valor por pieza crece en el negocio online. Estoy muy convencido de que, con el tiempo, el ecosistema de publicidad digital podrá sostener, sobre todo, al periodismo. Especialmente, al periodismo de calidad, en el que hay un verdadero esfuerzo en buscar la información y explicársela al público. Soy optimista en que los modelos de negocios digitales mejorarán para que el periodismo pueda ser viable. Quizás, el modelo publicitario no será tan simple como el actual. Pero funcionará, de la mano de la alta penetración de Internet. También, habrá que estar atentos a mobile. Creo que, a la larga, el mundo digital es muy lucrativo. Siempre me río cuando alguien me dice: “Yo no clickeo en los avisos de Google”. Pienso: “Bueno, alguien lo tiene que hacer porque es una operación de decenas de miles de millones de dólares”.

Los últimos 30 años fueron clave para Internet, ¿qué espera de los próximos 30? ¿Cree que toda la población mundial tendrá acceso a Internet?
Tengo ideas pero no predicciones. Quizás, el 80 por ciento del mundo estará online porque creo que todas las sociedades tienen un techo de ganas de conectarse. En los Estados Unidos, hay algo así como un 20 por ciento de la población a la que no le interesa conectarse. El 10 por ciento no quiere gastar su tiempo y energía para conectarse y eso, por mucho tiempo, estará presente. Lo otro interesante que sucederá es que Internet llegará a muchos dispositivos que, hoy, no están conectados. Eso creará un mundo nuevo de aplicaciones, en el que tocará, otra vez, a casi toda industria. Los edificios en los que vivimos, los autos y la ropa estarán, cada vez, más conectados. Todo podrá ser monitoreado continuamente. Por ejemplo, podremos visualizar constantemente signos vitales que un médico, una vez por año, no verá. Otro tema muy interesante es la llegada de Internet más allá de la Tierra. Creo que se expandirá por el sistema solar. Lo que también me parece relevante es el ritmo que gana la investigación y desarrollo sobre inteligencia artificial. Uno de nuestros más nuevos empleados es Ray Kurzweil, de quien recomiendo leer sus libros, por su análisis sobre cómo puede llegar a generarse inteligencia artificial de la mano de grandes cerebros, como el de los servicios de Google. No sé cuándo será. Pero tengo altas expectativas sobre cómo será relacionarse y discutir con una máquina conectada a Internet.

La edición original de este artículo se publicó por primera vez en la revista APERTURA (junio de 2013).



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