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Quién es Elon Musk, el cerebro detrás de Tesla

Autos eléctricos. Cohetes. Paneles Solares. Y, quizá, la primera colonia de seres humanos en Marte. Quién es el creador de Tesla, SpaceX y SolarCity.

Por @flor_r 10 de Julio 2017

El objetivo de Elon Musk es ambicioso: redefinir la industria del transporte -tanto en la tierra como en el espacio. Sus ejes para lograrlo son varios. Por un lado, está Tesla Motors, la automotriz que llevó al mercado masivo a los vehículos eléctricos. Desde SpaceX, a través de una licitación, transporta materiales que la NASA quiere llevar a la Estación Espacial Internacional a una fracción del costo tradicional. Desde SolarCity, una firma de paneles solares que co-fundó junto a su primo, pretende aprovechar el potencial -todavía lejos del éxito industrial- de la energía solar.

Aparte, asegura que con el sistema de transporte Hyperloop la gente podrá trasladarse miles de kilómetros en pocas horas. Si todo sale como lo planeó, recogerá sus frutos y disfrutará su retiro en Marte, donde asegura que la raza humana tiene una oportunidad de colonización y de expandir su civilización más allá del planeta Tierra.

La historia de Musk sigue los derroteros del clásico emprendedor serial, con algunos condimentos. Musk nació en Pretorio, Sudáfrica, en 1971, hijo de madre canadiense y padre sudafricano. Tiene dos hermanos, Kimbal y Tosca, y desde pequeño se interesó por las computadoras. De hecho, aprendió a programar por su cuenta y, cuando tenía 12 años, realizó su primera venta de software -un juego al que llamó Blastar. Se fue de Sudáfrica cuando terminó el colegio, explicó varias veces, para escapar del servicio militar obligatorio del país africano. Aprovechó la nacionalidad de su madre para emigrar a Canadá y estudiar en la Universidad Queen’s, pero en 1992 se fue a los Estados Unidos, para estudiar Administración de Empresas y Física en la Universidad de Pennsylvania. Ya instalado en ese país, la Costa Oeste era casi el lugar natural para desarrollarse, y Stanford fue la casa de estudios elegida para su Ph.D. en Física Energética. No completó su doctorado porque, en el medio, apareció el boom de Internet de fines de los ’90 y su gen emprendedor se encendió.

A los dos días de empezar en Stanford, se fue para lanzar su primera compañía, Zip2 Corporation, una guía online de la ciudad que pronto comenzó a venderles servicios a sitios web del New York Times y el Chicago Tribune. En 1996, consiguieron financiamiento de un fondo de inversión (primero, US$ 3 millones y después US$ 38 millones más), a cambio de que Musk cediera el rol de CEO a un profesional. A los dos años, viendo la dirección de la compañía, Musk estaba cada vez más frustrado, aunque desde su rol no podía hacer nada. Intentó retomar el control, pero finalmente el fondo controlante la vendió. En 1999, una división de Compaq la compró por US$ 307 millones en efectivo y US$ 34 millones en opciones de acciones. Musk era rico, pero no feliz. Tenía US$ 22 millones, pero sentía la venta como un fracaso.

En 1999, Sequoia Capital (que también había financiado a Oracle, Apple y Cisco), lideró una inversión de US$ 25 millones en X.com, la firma de servicios financieros que Musk había decidido crear. Después del estallido de la burbuja puntocom, la empresa tuvo que achicar sus operaciones y Musk eligió como foco los pagos a través de e-mail. En 1999, la fusionó con Confinity, un competidor, que tenía un producto similar llamado PayPal. Musk se convirtió en el CEO pero fue desplazado. En octubre de 2002, eBay desembolsó US$ 1500 millones por la empresa -Musk tenía 11 por ciento de las acciones.

Volver a empezar

Con inversión de su propio bolsillo, creó Space Exploration Technologies Corporation -o SpaceX, como se la conoce en el mercado-, con el objetivo de construir cohetes para viajes comerciales espaciales. Después de varios intentos y errores, en 2008 no solo era reconocida por el mercado, sino que la NASA le otorgó un contrato para manejar el transporte de carga para la Estación Espacial Internacional. Y Musk logró su objetivo de recortar en un 90 el costo de llegar a la ISS, de US$ 1000 millones por misión a US$ 60 millones.

El despegue definitivo de SpaceX fue en mayo de 2012, cuando la firma lanzó su cohete Falcon 9 al espacio con una cápsula no tripulada, que llevó provisiones para los astronautas en la ISS. Se convirtió así en la primera empresa privada en enviar una nave espacial allí. En 2013 y 2015, Flacon 9 llevó satélites a la órbita para diferentes observaciones.

En 2003, cuando la industria automotriz estadounidense no pasaba por su mejor momento, creó Tesla Motors, con un objetivo ambicioso: producir autos eléctricos masivos. En 2008, cuando las empresas de Detroit frenaban plantas y recibían rescates del Gobierno, presentó el Roadster, un auto deportivo que aceleraba de 0 a 100 km/h en 3,7 segundos y podía andar unos 400 kilómetros sin necesidad de cargar sus batería de ion litio. A los dos años, Tesla hizo su oferta pública inicial (IPO) y lanzó el Model S, su primer sedán, con una autonomía de 426 kilómetros entre cargas.

Florecer bajo presión

El año que realmente puso a prueba a Musk fue 2008. Tres lanzamientos fallidos hicieron tambalear a SpaceX. En su otra fábrica, el Roadster de Tesla parecía tener todos los problemas de producción que podían existir -y quemaba US$ 4 millones al mes sin ingresos. Como si no le faltara nada, estaba en pleno divorcio. Musk tuvo que apoyarse en amigos para cosas tan simples como pagar los sueldos mientras negociaba con inversores. Recurrió a todas las personas que creía que podían colaborar. Luego llegó el contrato de la NASA para SpaceX y las empresas salieron a flote. 

Como si los cohetes y los autos eléctricos no fueran suficientes, en agosto de 2013 Musk lanzó un concepto para una nueva forma de transporte llamada “Hyperloop”: un invento para facilitar el traslado entre ciudades ahorrando tiempo. Idealmente resistente al clima y alimentada con energía renovable, el Hyperloop tendría cápsulas que trasladarían a la gente por tubos de baja presión a velocidades de más de 1100 km/hora. Según Musk, su construcción podría tomar más de 10 años y US$ 6000 millones. En junio del año pasado anunció una competencia para que que la gente pueda enviar sus propuestas de diseño. La industria, todavía, es escéptica de que algo así pueda funcionar a gran escala. Pero muchos también desconfiaron cuando aseguró que iba a construir cohetes y hacer misiones espaciales a una fracción de lo que solían costar.

Vida en marte

Si con SpaceX el espacio dejó de ser una frontera para Musk, con sus últimas declaraciones queda en claro que sus ambiciones son aún mayores. En una conferencia de 2016, Musk reveló su ambiciosa visión para misiones tripuladas a Marte -que, segura, podrían comenzar en 2022. “Lo que realmente quiero lograr acá es que Marte parezca posible -algo que podemos lograr en nuestras vidas. Hay dos caminos fundamentales a los que se enfrenta la humanidad hoy: uno es quedarnos en la Tierra para siempre y habrá una extinción inevitable. La alternativa es transformarnos en una especie multi-planetaria”. Para lograrlo, Musk delineó un sistema de lanzamiento y transporte de varias etapas, incluyendo un cohete acelerador reutilizable (como el Falcon 9 de SpaceX), con un “módulo interplanetario” con capacidad para más de 100 pasajeros. El empresario también aseguró que el combustible podría ser sintetizado en Marte a partir de agua y dióxido de carbono para poder volver a la Tierra. Hoy, dice, el costo de enviar a alguien a Marte “ronda los US$ 10.000 millones por persona”, pero que, con el tiempo, estos valores se abaratarían. También aclaró que está dispuesto a colaborar de su propio bolsillo para el financiamiento inicial: “Realmente no tengo otro propósito más que hacer interplanetaria a la vida”.



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1 Comentario

Hernan Sala Reportar Responder

Polémico pero GENIO al fin. Hay que prestarle más atención de la que se le da.

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