Los números detrás del Dakar
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Los números detrás del Dakar

La competencia que desde hace cuatro años pisa el suelo de América latina vuelve a encender sus motores. El precio de participar en una carrera por los desiertos.  

Por Federico Cornali 04 de Enero 2013




La pereza veraniega, resaca festiva, que desde 2009 se sacudió con la llega del Rally Dakar a las tierras sureñas, se esfuma, sorprendida por la pasión que los argentinos sienten por la competencia de aventura por excelencia. Así, enero quedó instalado como el mes de los fierros y de la arena, aunque por primera vez esta carrera no empiece ni termine en el país. Comenzará en las playas de Lima, el 5 de enero, para adentrarse de golpe en las exigentes dunas peruanas.

Habrá que esperar entonces hasta la Etapa Siete (Calama – Salta) para que el Dakar tenga acento argentino. Sin embargo, luego de esa entrada, que se hará el viernes 11, la competencia quedará adentro del país durante seis días, cuando desde Fiambalá (Catamarca) se cruce la Cordillera en el sentido esteoeste hacia Copiapó (Chile), por la Etapa 12. En el medio quedarán la Etapa 8, entre Salta y San Miguel de Tucumán, donde se efectuará la primera jornada de descanso.

Luego, el especial más largo del rally, entre Tucumán y Córdoba (593 kilómetros, Etapa 9); la 10, Córdoba – La Rioja, y la 11, entre La Rioja y Fiambalá. Se trata de una aventura incomparable, en la que se atraviesan desiertos, arroyos, montañas, y en la cual el ser humano pone a prueba su sentido de orientación y, por momentos, su instinto de supervivencia. Allí es donde se chocan –a veces, literalmente– los pilotos profesionales de rally-raid más conocidos del mundo con participantes amateurs; y más allá de las presiones que tengan uno y otro por lograr determinados resultados, la esencia no se dobla: es un desafío personal que se intenta superar aliado a una moto, un cuatriciclo, un auto o un camión.

La edición 2013, que ya comenzó en el puerto de Le Havre, Francia, el 22 de noviembre, cuando 700 vehículos (carrera, asistencia, organización y prensa) se embarcaron por el Océano Atlántico hacia las costas peruanas, estarán presentes los ganadores de las últimas tres ediciones entre los autos, la categoría más relevante: el francés Stéphane Peterhansel, con su Mini Countryman, y los nuevos Buggys del español Carlos Sainz y del qatarí Nasser Al Attiyah. Además, a último momento se confirmó la presencia del Chico Malo estadounidense, Robby Gordon, reconocido showman californiano que fue excluido en el Dakar 2012 y también se cuenta entre los candidatos con su Hummer naranja.

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En total, serán 459 los vehículos (entre todas las categorías) que formarán parte de la largada. Como datos llamativos, que sobran, se destaca que este quinto capítulo del Dakar en Sudamérica tendrá el record absoluto de nacionalidades representadas, con 53, desde la creación del certamen, en 1978. Esto se debe a que se suman pilotos de Venezuela, Paraguay, El Salvador, Egipto, Zambia y Mongolia. Además, los cuatriciclos inscriptos son 40: otra marca que se rompe. Robert Van Pelt Jr. (motos), de Holanda, con 19 años, será el competidor más joven y, del otro lado de la línea del tiempo, lo esperará el rosarino Francisco Regunaschi (autos), quien, con 71 años, intentará llegar hasta el final por primera vez. Entre los pilotos argentinos participantes, que serán 77 en total, se destacan el reconocido Marcos Patronelli (ganador en 2010), Tomás Maffei, Lucas Bonetto y Luciano Gagliardi (cuatriciclos); Walter D’Agostini y Andrés Germano (camiones); Javier Pizzolito, Pablo Rodríguez, Eduardo Alan, Pablo Cid de la Paz y Ariel Ciampi (motos); Lucio Álvarez, Orlando Terranova y Omar Gándara (autos). Precisamente, Álvarez, con su Toyota, consiguió en la pasada edición el mejor resultado histórico en el Dakar entre los argentinos, ocupando la quinta posición general.

En pleno envión, y envuelto en ansias, el sanrafaelino se tomó unos minutos para hacer algunas declaraciones a este medio, poco antes de viajar a Lima: “Intentaremos repetir lo que hicimos el año pasado, por supuesto. Hemos trabajado todo el año, muy duro, para poder mejorar el quinto puesto. Sin embargo, sabemos que este va a ser un Dakar muy intenso desde el arranque, porque tendremos que pasar dunas muy bravas.

Además, hay mejores autos que en 2012, pero el sueño no nos lo quita nadie”, señala Álvarez, quien sabe que la arena es uno de sus fuertes, pero, lejos de fiarse de ello, pasó la temporada preparándose para esta competencia en Rusia y Qatar, con los mejores. “Fue una experiencia que me sirvió mucho. Estuvimos en contacto con pilotos de primer nivel, como Al Attiyah, entre otros. Además, lo de Rusia nos entrenó enormemente porque no participan motos; es decir, que no dejan las huellas con las que abren siempre las competencias. Eso nos dio la posibilidad de ponernos ágiles con la navegación. En Qatar están las mejores dunas”, explica.

Consultado sobre la experiencia del Dakar, el mendocino añade: “La pasión del argentino por el rally no tiene comparación. Y no lo digo sólo por la gente de Chile y Perú: es a nivel mundial, porque en Rusia o Qatar tampoco se siente como acá”. Y agrega, al respecto de las repercusiones por su última gran actuación y el casi nulo acercamiento de sponsors: “Cuando terminé quinto pensé que iban a llegar más auspiciantes; es lógico. Pero no, el 80 por ciento de la carrera me la sigo financiando yo mismo, porque tengo la suerte de poder hacerlo. Pero, como verás, los éxitos no te aseguran nada”.

El vil metal

¿Y cuánto cuesta correr un Dakar? Es una pregunta que muchos se hacen. Las respuestas pueden ser variadas, debido a que depende siempre de las ambiciones del equipo o el piloto. Por ejemplo, si se habla de los grandes equipos, como en este Dakar 2013 puede ser el Red Bull Qatar Team, que contará con dos campeones como Sainz y Al Attiyah, la cifra puede trepar por encima de los 50 millones de euros, debido a que ingenieros y fábricas se involucran durante toda la temporada, realizando desarrollos muy costosos en los vehículos.

Nadie puede siquiera asomarse a ese número. En tanto, algunos equipos sudamericanos pueden gastar en torno a los US$ 300.000. Esto cubre las inscripciones de los pilotos (11000 euros cada uno), el auto aparte (3100 euros; 4400 el camión) y un mecánico dentro del vivac (8700 euros). A estos costos de primera medida, generalmente se suman las camionetas de auxilio, un motorhome, los repuestos necesarios para la asistencia en los caminos y los gastos de viaje.

Por otra parte, el Dakar es relevante para el país desde el punto de vista turístico. Es que, por caso, la edición 2012 fue transmitida por 70 señales en 1200 horas de difusión, en 190 países del mundo, por un equivalente a US$ 386 millones. Y una encuesta de notoriedad arrojó resultados sorprendentes: 730 millones de personas afirmaron haber “descubierto” a la Argentina, Chile y Perú gracias al Dakar y el 67 por ciento de ellos señaló que desean visitarlos alguna vez. Además, fueron 4,5 millones de personas las que siguieron el recorrido, dividiéndose así: 1,7 millón en la Argentina, 1,5 millón en Perú y 1,2 millón en Chile.

En tanto, el impacto económico que dejó Dakar 2012 en la Argentina es un incentivo para que esta nueva edición lo repita o supere: fueron US$ 181,3 millones en ingresos y se contabilizaron casi 900.000 pernoctaciones en todo el trayecto, según el estudio realizado por la Sindicatura General de la Nación (SIGEN).

Más allá de que el país esta vez sólo sea territorio de tránsito, sin largada ni final, esta enorme competencia, en la que se ponen a prueba hombres y máquinas frente –o junto– a la naturaleza y sus condiciones más hostiles, volverá a sacudir la modorra de enero, para brindar otra vez esa dosis necesaria de adrenalina que aporta el Dakar.


La edición original de este artículo se publicó por primera vez en la revista Rpm (Diciembre de 2012).

 



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