La predicción de un número 1 sobre el mercado de autos premium
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La predicción de un número 1 sobre el mercado de autos premium

El gerente General de Audi Argentina ya percibe una reactivación en el segmento de alta gama. Cómo sale a flota la marca de los cuatro anillos.

Por Ezequiel Chabay 21 de Junio 2016

Conrado Wittstatt, gerente General de Audi Argentina, habla con total franqueza. No hay disimulos ni fingimientos al referirse al mal tiempo que pasaron entre 2014 y 2015, a causa de las alícuotas que distorsionaron los precios de la mayoría de los autos que comercializaban, y que obligaron a ajustar la estrategia en el mercado local. Pero otro escenario se abrió para la marca alemana a partir del 1° de enero, con el cambio de tasas que se aplican sobre los coches de alta gama, y por eso espera que crezca “sustancialmente” en lo que resta del año.

Con otras reglas, enseguida comenzó la actualización del line up y a fines de mayo quedaron presentados en sociedad el nuevo Audi A4, el sedán más vendido en la historia de la marca, y el nuevo Audi Q7, el SUV Premium parido en la fábrica de Ingolstadt y traído al país con mayores retoques. Apertura.com tuvo el privilegio de probarlos en el autódromo de Termas de Río Hondo y por la ruta 40 y los senderos del Dakar, en los valles calchaquíes, en un ida y vuelta off road desde y hacia Cafayate.

Con estos vehículos como punta de lanza y con otros que llegarán a fin de año, Audi Argentina vuelve a hacer frente al mercado para recuperar el terreno perdido.

¿Cómo vivieron la baja de la alícuota en el impuesto a los autos de lujo? ¿Lo preveían? ¿El gobierno les anticipó la medida?

Más que preverlo, teníamos expectativas, era un deseo… prendíamos todas las velas para que eso sucediera. La realidad es que tuvimos reglas de juego muy contrarias  a nuestro mercado, y fue muy difícil llevar adelante nuestro negocio, junto con nuestra red de concesionarios. Un montón de gente, que está especializada en nuestros productos, sufrió sin comerla ni beberla. Con ese impuesto, el Estado nos usó de recaudadores, con lo cual recibíamos ese dinero, pero lo teníamos que dejar pasar de largo. Nunca lo consideramos como parte de nuestra facturación. Y en enero, por supuesto, se abrió un panorama mucho más previsible. Tener un tipo de cambio único ayuda a nuestro negocio, que es eminentemente de importación, y nos permite clarificar y programar nuestra comercialización.

 

 

¿Cómo evalúan el tipo de cambio, y la apreciación que se está sintiendo el dólar, al menos hasta que termine la liquidación de la cosecha?

Para nosotros, “transparencia” es la palabra que mejor resume lo que podemos pedir. Tener precios claros y reglas de impuestos previsibles es muy importante, y además esto le da previsión al cliente, no solo al que compra nuestro producto, sino también al que busca saber el valor de su usado. Por lo general, nuestros clientes ya andan en un auto de alta gama, por lo cual pretenden tener claridad sobre el valor de ese vehículo que entrega para sacar el 0 kilómetro.

Durante estos dos años, ¿de qué dependió el negocio de Audi?

En la Argentina están rodando, apróximadamente, unos 40.000 coches Audi. Es una cantidad suficiente que nos da la posibilidad, en estos casos de fuerza mayor, de trabajar muy focalizado en la posventa. La venta de repuestos, servicios y mano de obra dentro de nuestros concesionarios fue sin duda la clave para sobrellevar estos dos años tan difíciles.

Y durante los dos años de mala racha, ¿qué pasó en la red de concesionarios?

Cuando todo eso comenzó,  reportamos a nuestra casa matriz, en Alemania. Nos juntamos con ellos para evaluar la situación, y lo más importante que Audi nos pidió fue cuidar la red de concesionarios. Como una máxima, decidimos mantener las estructuras, mantener lo más posible el personal, y a eso nos abocamos. No tuvimos ninguna baja en nuestra red; todos mantuvieron sus showrooms y talleres. Sí hubo reducciones de personal, lamentablemente. En las áreas comerciales, hubo reducciones de hasta más del 50% del personal, aunque esto varió según los concesionarios. Y eso es muchísimo, ¿no? Sobre todo, pensando que es personal capacitado, que tiene la experiencia y mucha inversión en entrenamiento encima. Eso se perdió de la noche a la mañana. Por supuesto, Audi es una marca atractiva y muchas de esas personas que, por fuerza mayor, debieron recurrir a otras fuentes de trabajo, ahora están volviendo. Recuperar ese capital humano en el que se invirtieron muchos años es una gran satisfacción. Y los necesitamos.

¿Ya están sintiendo el viento a favor, o todavía están a la espera de una reactivación en el segundo semestre?

Nosotros ya lo estamos percibiendo. Hay una mayor actividad y un mayor tráfico en nuestros concesionarios. Hay gente que, espontáneamente, se acerca para preguntar cuánto vale hoy un 0 kilómetro y a cuánto se recibe su auto. Todo eso genera movimiento y, si bien existen autos en stock, muchos de los modelos que se van renovando paulatinamente ya no están, pero van a llegar. Esos modelos, hoy por hoy, ya tienen una demanda que nosotros canalizamos a través de la preventa. Y esa preventa nos da el termómetro de que el mercado de autos Premium va a mejorar sustancialmente en comparación con lo que sucedió en los últimos dos años. Dicho sea de paso, fueron cifras realmente muy bajas; por lo tanto, mejorarlas no sería tampoco algo tan virtuoso.

 

 

¿Cuántos vehículos les gustaría vender en 2016, y a cuánto aspiran a llevar la facturación del año?

Estaremos cerca de las 3.000 unidades, lo que representaría un crecimiento del orden del 70% respecto a 2015. El crecimiento de volumen es muy lineal con el crecimiento de la facturación. En 2016 tenemos que calcularla en el orden de los u$s 130 millones. Probablemente, en 2017 subamos un escaloncito más. Hoy es muy difícil establecer el volumen, pero seguro habrá un recupero mayor. No hay que olvidarse que allá, por 2010 o 2011, éramos una marca que vendía 6.500 o 7.000 unidades, con lo cual ése es nuestro horizonte y donde creemos que podemos llegar relativamente rápido y con reglas claras, con la gama de productos actualizada, como lo estamos ofreciendo ahora.

¿Han pensado alguna estrategia para captar clientes de la competencia directa o de segmentos inferiores con posibilidades de alcanzar un auto premium?

Nuestra mejor estrategia es fabricar muy buenos autos y tratar de ponerlos a disposición del cliente. A partir de allí, estamos abiertos y por supuesto generamos acciones para que potenciales usuarios estén en contacto con nuestros productos, como sucede con el Audi Driving Center ubicado en el Autódromo, que cumple ahora diez años. Allí se realiza el Audi Driving Experience, un curso de manejo en condiciones extremas, de pista y que ponen a prueba la seguridad. Obviamente, ese es un lugar para que todos aquellos interesados puedan acercarse y participar.

Hoy estamos muy abocados a renovar nuestra gama de productos, porque estuvimos prácticamente dos años y medios fuera del mundo con las condiciones que había, y eso nos obligó a dejar de lado algunos lanzamientos que sí se realizaron en el primer mundo y de alguna manera lo tenemos que hacer aquí sí o sí, porque no podemos vender autos de 2013. No existen más. Por eso el nuevo Audi A4 y el nuevo Audi Q7, además del TT, nos permitirán actualizar nuestra oferta de productos y seguramente eso traerá nuevos clientes.

¿Tienen datos certeros de que las autoridades vayan a actualizarse los montos sobre los que se imponen el 11,11% y el 25%?

No tenemos certezas, pero sí hay una práctica básica, que es la revisión de estas bases cada seis meses. A partir del 30 de junio hay una revisión de estas condiciones, y esperamos que sea a la suba. Se trata de bases medidas en pesas, desde donde se aplican los impuestos. Actualmente están vigentes la imposición del 11,11% en vehículos que valen más de $ 350.000 en salida de fábrica –es decir, del fabricante o importador al concesionario, sin impuestos- y una tasa del 25% para los autos que están por encima de los $ 800.000. Es una tasa muy importante si se considera que los autos importados ya tienen un componente de impuesto, que es el arancel de importación, y es del 35%, al tope de lo considerado recomendable por la Organización Mundial del Comercio (OMC).



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