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Abogados

La empresa me revisa mi correo pero, ¿es legal?

Por Luis Discenza* 09 de Junio 2016

Tiempo atrás, se conoció un fallo de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional (Autos “Gotlib, Rodolfo Saúl y otros”), cuyas conclusiones retumbaron en el ámbito de las empresas.

En la sentencia, se debate si el empleador puede revisar las cuentas de correo electrónico que provee a sus empleados para el desarrollo de la actividad laboral, sin afectar la garantía de inviolabilidad de la correspondencia prevista en el art. 18 de la Constitución Nacional – CN -, concluyéndose que no tiene relevancia quien es el que provee el correo electrónico, porque al asignarse un usuario y una clave de ingreso, la cuenta de correo abandona el estado público y se convierte en privada. Para el citado Tribunal, aunque en fallo dividido, esta circunstancia impide que los mensajes obtenidos por el empleador a través de la intervención del servidor, sirvan como prueba.

La conclusión respecto de la privacidad de la casilla de correo es la que nos interesa. En tal sentido, si bien la misma parece palmaria (aunque no es unánime como adelantáramos), no podemos perder de vista que se desarrolló en el marco de un proceso penal, como el propio fallo señala en forma expresa.

Y tampoco podemos perder de vista la opinión del magistrado que votó en minoría, quien sostuvo, en términos sencillos, que la información en casillas corporativas se encuentra en servidores dependientes de la compañía, que todos los empleados conocen que las casillas podían utilizarse para comunicaciones laborales sujetas a supervisión del superior y que por tal motivo su contenido no puede asimilarse al concepto de papeles privados constitucionalmente tutelados.

Estas conclusiones, reiteramos, fueron volcadas en el marco de un proceso penal y no pueden ser trasladadas en forma directa al fuero laboral.

En tal sentido, el juez laboral no puede ignorar que la Ley de Contrato de Trabajo – LCT- expresamente otorga al empleador la facultad de control (art. 70 LCT) y que el correo electrónico provisto por la empresa es una herramienta de trabajo (art. 84 LCT) y, como toda herramienta de trabajo, solo puede ser utilizada para el cumplimiento de la tarea y no para fines personales, esto último expuesto  claramente en la sentencia recaída en el expte. A.B.G c/Sisdev Soc. de Hecho y otros s/despido (CNAT, Sala X, 03/06/2010).

Pese a lo expuesto, observamos dos posturas jurisprudenciales sobre la cuestión: por un lado, la que sostiene que la casilla de correo reviste el carácter de inviolable y que el empleador no podría revisarla, porque implica un avance sobre el derecho a la intimidad (art. 18 de la CN) y, por otro la que proclama que la verificación de las casilla es una facultad otorgada al empleador en el contexto de su poder de vigilancia y control respecto de las tareas de su dependiente.

Ante esta realidad se impone, como mínimo, notificar fehacientemente al empleado que la casilla de correo constituye una herramienta de trabajo, que su utilización está limitada a fines laborales y que el empleador, como titular de la herramienta, se reserva el derecho de auditarla sin previo aviso, pudiendo inclusive establecerse la forma en la que se ejercerá el control. Como propuesta de máxima, se puede elaborar un manual de procedimiento interno, detallando la forma de utilización y protocolo de control por parte del empleador de la casilla de correos. En este marco, el empleador podrá alegar con fundamento que ha actuado acorde a facultad de control que le otorga la LCT y sin vulnerar ningún principio constitucional, más concretamente su art. 18.



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