Amenazas por Twitter y sobrevuelo de drones: vacíos legales en torno a la tecnología
Abogados

Amenazas por Twitter y sobrevuelo de drones: vacíos legales en torno a la tecnología

Por Walter Duer 16 de Noviembre 2016

Si alguien se hubiese quedado dormido hace una década y despertara hoy, en medio de una calle con gente tocando y mirando sus pantallas, no podría creer la velocidad a la que avanzaron las cosas. Pues bien, las entidades legislativas no están del todo dormidas pero sí bastante aletargadas ante este vértigo informático. Por lo pronto, la Argentina carece de una implementación legal definitiva para la firma digital y de una regulación sobre los operadores de Internet, ambos temas que llevan años de desarrollo. Al mismo tiempo, la Ley de Privacidad de datos es de 2000.

“La Argentina requiere una normativa específica aplicable a los proveedores de servicios de Internet y, en particular, a los buscadores y a las redes sociales, en materia de responsabilidad por contenidos publicados por terceros y en relación al desarrollo de su actividad en el país, cuestión regulada tanto en Europa como en los Estados Unidos”, asegura Fernando Tomeo, abogado especialista en redes sociales y datos personales. “También, debe regularse el derecho al olvido digital, recientemente reconocido por la Unión Europea en el nuevo reglamento de protección de datos personales que empezó a regir en mayo pasado”, agrega.

Regulación o indiferencia

¿Tiene la legislación que correr detrás de la tecnología? No necesariamente. “Lo primero, en cada situación, es verificar si es, realmente, necesario que todo esté regulado y si las leyes disponibles no alcanzan”, explica Sergio Mohadeb, abogado y director del sitio Derecho En Zapatillas. “Una amenaza es, siempre, una amenaza, haya sido hecha por Twitter, SMS o carta: ahí, lo que varía es la prueba”, detalla. En ese sentido, es necesario mejorar las normas procesales de obtención de prueba informática.

Martín Carranza Torres, socio del estudio Carranza Torres y Asociados, ahonda el concepto. “Es necesario hacer operativos todos los nuevos derechos y garantías que estableció la reforma constitucional de 1994. En especial, lo que se refiere al consumidor de tecnología”. Al respecto, aclara: “El Estado, los comerciantes de retail, las empresas de Internet, las redes sociales y, en general, toda forma de interacción online afectan seriamente la privacidad: es fundamental esclarecer al ciudadano sobre sus derechos”.

En esa misma línea se ubica Pablo Palazzi, socio de IT del estudio Allende & Brea. “No existe vacío legal frente a la tecnología: simplemente, se trata de aplicar las leyes existentes”, asegura. “Si un drone daña una persona o una cosa, resultan aplicables las normas de responsabilidad del Código Civil”, ejemplifica.

“Tenemos un espíritu reglamentacionista en la Argentina, pero a veces el exceso es contraproducente”, agrega, por su parte, Mohadeb.

Datos nublados

El modelo de computación en la Nube se impone a paso redoblado. Y genera dudas. ¿A quién puede apelar un cliente de computación cloud si el proveedor presenta problemas o hace un mal uso de la información almacenada? “Debería estar contemplado en el contrato, si se negoció correctamente; es decir, con buen asesoramiento legal. Pero es un problema si es contrato de adhesión y el proveedor es extranjero”, dice Palazzi.

Marie Clare Le Chevalier, directora de Servicios Legales de Accenture Argentina, México y América del Sur, destaca el hecho de que muchas empresas aceptan el contrato con su proveedor en la Nube, únicamente, con un click.

“El contenido que el cliente lleva a la Nube está compuesto por datos personales, según la definición de la Ley 25.326, y, de allí, que dicha normativa resulte aplicable”, explica Federico Varni, gerente Legal de Deloitte. “Aunque los servicios en la Nube están ampliamente difundidos, tanto en productos comerciales como recreativos, en la Argentina no existe legislación específica, como tampoco la hay en particular sobre proveedores de servicios de Internet”, agrega.

“A la actividad de los proveedores del servicio, le resultan aplicables normas de derecho de fondo (en particular, en relación a los contratos de adhesión que suscriben los proveedores con sus clientes) y los estándares de seguridad, como la norma ISO/IEC 27.018, que establece un código de prácticas a cumplir para proteger la información de identificación personal (IIP) de los usuarios”, dice Tomeo. Sin embargo, destaca, la certificación ISO no es una ley en sí misma. “Sería conveniente un ajuste legislativo: la privacidad es uno de los activos de mayor exposición en nuestros días”, alega.

La ley de las cosas

Otro agujero negro parece estar alrededor de Internet de las Cosas (IoT): máquinas que se conectan entre sí para intercambiarse información. ¿Quién se responsabiliza por esos datos? “No existe una regulación específica y comprehensiva de todos los productos que podrían ser categorizados como IoT”, dice Varni.

Algunos dispositivos son más comprometedores que otros. Le Chevalier especifica: “Existen  restricciones muy concretas para datos de salud. Entonces, si se tratara de un equipamiento que involucra datos médicos, no se podrían recolectar en una base de datos, salvo cuando no puedan ser identificados sus titulares”. 

Altos en el cielo

Los drones recorren los cielos recabando información. Muchas veces, sin que el dador de los datos siquiera se entere. Tomeo remarca la disposición 20/2015 de la Dirección Nacional de Protección de Datos Personales, que establece las condiciones de licitud para la recolección de estos a través de vehículos aéreos no tripulados (Vants) o drones “que complementa, parcialmente, las normas generales de Derecho Común aplicable a la actividad aeronáutica”. Por otra parte, la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) emitió la Resolución Provisoria N° 527/2015 que regula en forma parcial el uso: altura a la que pueden volar, corredores que pueden utilizar y atribución de la responsabilidad por daños y perjuicios que puedan provocarse. También, ordena su registro y la contratación de un seguro, en función del uso y las características de la aeronave.

Son algunos botones de muestra de un catálogo que produce innovaciones a diario. Desde las redes sociales hasta nuevos modelos de negocios (como ocurrió con Napster u, hoy, con Uber); desde Pokémon Go hasta los bancos que venden servicios de Big Data. Detrás de cada nueva tecnología, parece estar oculto un nuevo vacío legal. Sin embargo, todo parece ser cuestión de tiempo y de necesidad. “No faltará mucho para ver la reacción normativa frente a otro tipo de productos como pueden ser, por ejemplo, los automóviles autotripulados, que ya existen, tanto para particulares como para servicio de taxi en otros rincones del mundo”, concluye una de las fuentes. La única esperanza en la carrera que ya se desató entre legislación y tecnología la brinda la sabiduría de Esopo y, tal vez, la tenacidad de la tortuga termine ganándole al vértigo de la liebre.

 

 

Leé la versión original de esta nota en la revista Apertura, edición 273.



¿Te gustó la nota?

Comparte tus comentarios

Sé el primero en comentar

Videos

Notas Relacionadas